Las calles del Centro de Tampico, que colindan con el río Pánuco, se convierten en el laberinto perfecto para que las rachas de aire frío de la onda gélida golpeen a quienes salieron de casa este lunes, ya sea por trabajo o por necesidad.
Quienes se dedican a limpiar calzado salen bien abrigados; también los repartidores de periódicos y los trabajadores de los comercios realizan sus labores con cubrebocas, gorro y abrigo, porque los 10 grados centígrados, combinados con la humedad, cortan la cara.
Ernesto y su perro, una imagen imposible de ignorar
En esa panorámica dominada por abrigos oscuros y un cielo completamente gris, la figura de Ernesto, sentado sobre la calle peatonal Salvador Díaz Mirón, resulta imposible de ignorar, sobre todo cuando a su lado descansa un perro cubierto contra el frío.
—¿Por qué no va al refugio temporal invernal?— se le pregunta al hombre de 62 años, quien responde con una mueca:
“Una vez pedí apoyo para ingresar al refugio, pero no me dejaron entrar con el perro, el que está conmigo desde que era un cachorrito de dos meses”.
Con una sudadera de niño adaptada y una cobija gris, su amigo Pirata descansa sobre la calle peatonal. Está tranquilo porque su compañero le ayuda a ahuyentar el aire helado de la onda gélida. Para eso están los amigos, al final de cuentas.
Recolectar para comer… y para el perro
“Estoy aquí pidiendo para un taco, no me quiero ir al refugio temporal; aquí está bien”, comenta el adulto mayor, quien vive en Mata Redonda, al norte de Veracruz, pero en Tampico se gana la vida junto con Pirata, recolectando latas, fierro y cartón en su triciclo, que cambia por algunas monedas.
En el suelo, junto a él, hay un sombrero vaquero donde se observan varias monedas. Al menos 50 pesos ha reunido entre monedas de 10, 5 y 1 peso.
“También es para comprarle su sobre a Pirata”, comenta animado Ernesto.
El cariño entre ambos es evidente: son inseparables. Ernesto alimenta bien a su perro con sobres de comida para canes, le mantiene su plato de agua y procura que no pase frío.
Cobijas en lugar de albergue
Finalmente tomaron la decisión de no acudir al refugio temporal de invierno. Ernesto no se siente a gusto sin su amigo, aunque relató que personal de Protección Civil ya acudió a invitarlos a resguardarse; ante su negativa, les entregaron algunas cobijas para enfrentar las noches frías.
El reciclador explica que sobre la misma calle Salvador Díaz Mirón, a un costado de una tienda de ropa llamada Avante, hay un pasillo que utilizan como habitación.
“Ahí, con unas cobijas, puedo estar toda la noche. Así no se siente tanto el frío”, afirma.
La temperatura en Tampico se mantiene en 11 grados centígrados y se prevé que las bajas continúen al menos hasta este martes. Sin embargo, Ernesto y Pirata parecen dispuestos a seguir desafiando el frío, como dos guerreros que enfrentan la jungla de asfalto.
Operativos para resguardar a personas vulnerables
Por las calles del Centro de Tampico, patrullas de la Guardia Estatal y de la Dirección de Tránsito realizan recorridos constantes, tanto en el primer cuadro como en la periferia, para localizar a personas vulnerables y canalizarlas al refugio temporal invernal.
En el caso de Tránsito, cuando detectan a personas en condición de calle o indefensión, solicitan la intervención de Protección Civil.
“Ayer reportamos a una persona cerca de los mercados, pero no quiso ir al refugio”, explicaron elementos viales.
La policía estatal enfrenta escenarios similares, aunque insiste en trasladar a los ciudadanos que deambulan sin el abrigo necesario para soportar la drástica disminución de temperatura en la recta final del invierno.
Don Cuco, el afilador que no se rinde
Al recorrer la calle peatonal y la zona comercial por excelencia de la ciudad, se observa a un hombre con dificultad para caminar. Se encuentra en el semáforo de la esquina de la calle Aduana. Los conductores le ceden el paso, pues avanza lentamente mientras empuja un afilador de cuchillos accionado con el mecanismo de una bicicleta.
Se llama Don Cuco. Aprovecha para descansar en una banca frente a un restaurante de comida china llamado King-Wong, donde encuentra un poco de tranquilidad en medio de las corrientes de aire helado.
Con más de 80 años a cuestas, viste una sudadera gris con gorro que le cubre la cabeza. Usa rodilleras ortopédicas en ambas piernas, por lo que camina despacio, como en la canción "Mi viejo". Aun así, nada le impide salir a ganarse el sustento.
“Vengo de Altamira, del fraccionamiento Laguna Florida, pero llego hasta Tampico porque la gente es más espléndida, más generosa y la ganancia es mayor”, expone con un ánimo que muchos jóvenes envidiarían.
“Tengo mucho frío, pero hay que trabajar”, dice mientras ofrece sus servicios por lo que la gente quiera darle: cinco o diez pesos. El objetivo es juntar algo para comer; este lunes ya llevaba alrededor de 150 pesos en su morral.
El frío se olvida cuando hay trabajo
Mientras descansa en la banca, un joven sale del restaurante con un recipiente de plástico que contiene varios cuchillos por afilar. Es momento de trabajar: el hambre no espera.
Don Cuco se levanta con esfuerzo, emite un leve gruñido por el dolor en las rodillas y prepara su herramienta, ajusta la banda a la llanta y comienza a pedalear.
El primer cuchillo es un cebollero.
“Mira, este está bueno como para darle matarile a un cristiano”, bromea entre risas, sin dejar de trabajar.
Los peatones observan cómo el altamirense entra en calor mientras pedalea. El frío pasa a segundo plano cuando la máquina gira y los cuchillos quedan listos para cortes precisos.
El invierno no detiene a quienes viven en la calle
El mundo sigue girando. El frío marca el mes de enero y el invierno porteño, pero hay quienes no pueden quedarse en casa, bajo cobijas y con bebidas calientes. Para muchos, la prioridad es llevar comida a la mesa, aunque eso implique exponerse a las bajas temperaturas.
Las autoridades de Tampico realizaron un operativo la noche del domingo, cuando el termómetro ya marcaba niveles bajos. Se sumaron militares y policías, pero no todos aceptaron resguardarse.
Durante la mañana de este lunes, en el refugio temporal de invierno permanecían 24 personas, en su mayoría hombres en condición de calle y algunos más que habitan viviendas vulnerables, insuficientes para enfrentar una onda gélida como la que afecta a Tamaulipas.