Tras cuatro años de gestión, los productores de aguacate de Temascaltepec y Valle de Bravo ya cumplen con las condiciones fitosanitarias, los estrictos estándares de inocuidad y los requisitos establecidos en el Plan de Trabajo Operativo binacional para exportar a Estados Unidos; sin embargo, están sujetos a la notificación y autorización correspondiente por parte de las autoridades de aquel país.
37 huertos de aguacate del Edomex esperan aval de EU
De acuerdo con Arturo González Navarro, miembro de la Asociación de Productores y Exportadores de Aguacate del Estado de México (APEAMEX), ya hicieron dos propuestas, en octubre de 2025 y abril pasado, al Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por su sigla en inglés), responsable de los programas y los servicios relacionados con el desarrollo rural, animales, alimentos, nutrición, recursos naturales, medio ambiente y bosques; ya que 37 huertos cumplen con la normativa del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) en México, pero no han tenido respuesta.
“Es un trabajo que deben hacer ambas autoridades. El principal requisito de USDA es la regulación del gusano barrenador de hueso, lo cual ya se cumplió, tanto con las revisiones como con los términos de plazo de incubación de la plaga para demostrar que hay incidencia cero en las huertas”.
Los 37 huertos —detalló— representan 600 hectáreas, las cuales cumplen la normativa de SENASICA, y la meta es exportar 5 mil toneladas al año, principalmente en McAllen, Texas, que funge como centro de distribución; y de ahí migrar al mercado chino.
“Estamos esperando la respuesta de USDA a más tardar a finales de año para activarnos en enero, estamos listos; y para mandar a China necesitamos primero tener la autorización de Estados Unidos”.
A la fecha, la entidad —dijo— cuenta con dos empaques certificados por SENASICA y desde 2024 aplica un procedimiento para verificar que las huertas no rebasen la frontera agrícola ni se establezcan dentro de Áreas Naturales Protegidas, lo que se suma a prácticas enfocadas en la conservación del suelo, el uso responsable del agua, la protección de los bosques y la preservación de la biodiversidad.
Los productores asociados a APEAMEX cumplen con los registros establecidos en la NOM-066-FITO-1995 y cuentan con certificaciones en Sistemas de Reducción de Riesgos de Contaminación. Además, poseen certificaciones orgánicas, como LPO, NOP y COR, así como reconocimientos comerciales, entre los que se encuentran GLOBALG.A.P., GRASP y Rainforest Alliance.
Tercer lugar
Con aproximadamente 13 mil 500 hectáreas cultivadas y una producción cercana a las 145 mil toneladas, el Estado de México se posiciona como el tercer mayor productor de aguacate del país, solo por detrás de Michoacán y Jalisco, las cuales son las únicas entidades exportadoras a la Unión Americana y en el primer cuatrimestre de 2026 reportaron 501 mil 824 toneladas. La producción mexiquense se manda principalmente a Ciudad de México para distribuirla al resto del país.
“El aguacate de exportación pesa entre 100 y 120 gramos, es decir, el mediano. El de 70 gramos hacia abajo, regularmente se maneja para procesos, no va al mercado de consumo proceso, se utiliza para hacer aceite, guacamole, shampoo, jabón, entre otros derivados”.
La demanda más fuerte en Estados Unidos es en enero para el Super Bowl y previo a las fiestas patrias de septiembre. Al año hay dos cosechas, entre enero y mayo para la fruta de temporada, y entre agosto y noviembre para la fruta loca o aquella donde un árbol puede dar 300 o 50 kilos o ninguno.
Visto bueno
La Asociación de Productores de Aguacate de México (APEAM) -explicó- es la encargada de dar el visto bueno a las entidades que desean exportar y es quien tiene el contacto directo con USDA. Hasta el momento ha apoyado a los aguacateros mexiquenses con los trámites de exportación, además de brindar capacitaciones para todas las certificaciones que necesitan.
“Nos han apoyado en todo, pero sí les pegaría si participamos, si el Estado de México entra completo, sería con 4 mil o 5 mil hectáreas en el primer periodo. Sin embargo, nos están respaldando porque Estados Unidos ya está comprando a productores de Perú, que tienen aguacate de calidad, no en la misma cantidad que en México, pero sí a un costo más bajo. Al final, lo que quiere Michoacán es ser el único proveedor y no dejar entrar a otro país”.
El año pasado, las compras que hizo Estados Unidos a Perú -refirió- provocaron una baja en los precios de este año porque hubo sobreoferta de fruta en el mercado nacional. Por eso es muy importante que los productores más grandes exporten su fruta y dejen abierto a los pequeños productores el mercado local.
Producción local
Él, también secretario de la Asociación de Aguacateros de Coatepec Harinas, refirió que su municipio es el principal productor en la entidad con 3 mil 200 hectáreas, seguido de Temascaltepec, Valle de Bravo, Donato Guerra y Villa de Allende, aunque también hay producción en Juchitepec, San Simón de Guerrero, Ixtapan del Oro y Tejupilco. Se estima que una hectárea genera dos empleos permanentes, es decir, 6 mil 400 directos, aunados a los indirectos.
La entidad —resaltó— ya exporta a Canadá, España y Japón un promedio de 2 mil toneladas anuales, aunque su mayor interés está puesto en la Unión Americana.
“La fruta en huerta de aguacate Hass oscila entre 20 y 25 pesos por kilo en el mercado nacional, pero la que va a Estados Unidos oscila entre 35 y 40 pesos. En Canadá o España se paga entre 32 y 36 pesos; la diferencia está en el costo de la logística y la refrigeración. Al norte nos hacemos dos días, a Europa dos o tres semanas, por ende, hay menos utilidad”.
Refirió que un huerto que tiene más de cinco árboles puede registrarse ante SENASICA y puede exportar. En Coatepec Harinas hay censados por el Comité Estatal de Salud Vegetal del Estado de México (CESAVEM) mil 400 huertos, que pueden tener desde 5 hasta 100 árboles o de 120 hectáreas.
“Un árbol en plenitud tiene 10 años de vida y da entre 200 y 250 kilos por cosecha”.
Finalmente, González Navarro sostuvo que en los últimos cuatro años los productores afiliados a APEAMEX han invertido alrededor de 18 millones de pesos para certificarse y cumplir con la normatividad exigida. Apenas este año el gobierno estatal los apoyó con un recurso para el CESAVEM.
“El trabajo ha sido nuestro y en el proceso han estado involucrados SADER y SENASICA por parte del gobierno federal, y SECAMPO y SEDECO por parte del gobierno estatal, donde constantemente hemos tenido que tocar puertas porque el interés es de los productores, no de gobierno”.
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