En lo que va del año, ya suman tres las alertas emitidas por la Arquidiócesis de León tras detectar a falsos sacerdotes que ofrecen servicios religiosos. El caso más reciente fue dado a conocer este jueves 25 de junio y corresponde a Francisco Isaías Rodríguez Núñez, quien ofició una misa de cuerpo presente en una funeraria.
El arzobispo Jaime Calderón Calderón y el secretario canciller, presbítero David Alba, emitieron un llamado urgente a sacerdotes, diáconos, religiosos y fieles para informar que esta persona no pertenece al presbiterio leonés y que fue expulsada del estado clerical tras un proceso penal canónico.
“Se ha constatado que dicha persona no pertenece al presbiterio de la Arquidiócesis de León, no cuenta con nombramiento alguno, ni posee autorización o facultad concedida por esta Autoridad Eclesiástica para ejercer ministerio alguno dentro del territorio arquidiocesano”, se informó en un comunicado.
En agosto de 2025, la Diócesis de Tepic, Nayarit, también informó sobre la operación de este falso sacerdote en aquella entidad.
Tras esta alerta, la Arquidiócesis de León informó que el caso fue investigado durante varios días antes de emitir cualquier posicionamiento público. El padre Marcos Cortés Muñiz, vocero de la Arquidiócesis de León, explicó que las primeras señales surgieron a partir de reportes de familiares de un fallecido en la funeraria Hernández, ubicada sobre el bulevar Torres Landa.
De acuerdo con la investigación, la celebración de exequias fue realizada por un hombre que se presentó como sacerdote de la Arquidiócesis, lo que despertó las primeras sospechas. “Se había celebrado una misa de manera irregular y la forma de oficiar generó dudas entre los asistentes”, señaló el vocero, al detallar que incluso un familiar acudió a la Cancillería para solicitar la verificación.
El caso llevó a la revisión de documentación con otras diócesis, entre ellas la Diócesis de Tepic y la Prelatura del Nayar, donde se confirmó que Francisco Isaías Rodríguez Núñez no contaba con facultades ministeriales vigentes y había sido separado del estado clerical tras un proceso canónico.
Asimismo, MILENIO se comunicó con la Diócesis de Tepic, cuyos representantes confirmaron que ya habían tenido contacto con sus homólogos de León, a quienes transmitieron la información antes mencionada y confirmaron que Francisco Isaías no cuenta con nombramiento alguno.
“El vocero de aquí, ya habló con el vocero de la Arquidiócesis de León, entonces ya toda la información la tienen ahí, toda la información se les dio para que se emita de manera correcta”, mencionaron.
Francisco Isaías fue ordenado diácono el 3 de agosto de 2018 en la Prelatura Territorial de Jesús María del Nayar; sin embargo, posteriormente enfrentó un proceso penal canónico que concluyó con su expulsión del estado clerical.
“Mediante un proceso penal canónico concluido el 24 de febrero de 2022, fue expulsado del estado clerical”, precisa el comunicado arquidiocesano.
La advertencia coincide con un pronunciamiento emitido previamente por la Diócesis de Tepic, donde se informó que Rodríguez Núñez se hacía pasar por sacerdote en diversas comunidades de Jalisco y otras regiones del país. La diócesis nayarita señaló que el exdiácono incluso abandonó formalmente la Iglesia Católica para buscar una ordenación fuera de la comunión con la Santa Sede.
“Hoy se encuentra incurso en la grave pena de excomunión”, indicó la Diócesis de Tepic en el comunicado difundido en agosto de 2025.
Cortés Muñiz explicó que el principal riesgo radica en la suplantación de identidad clerical, ya que el señalado se ostentó como integrante del presbiterio leonés sin contar con la credencial oficial expedida por la Cancillería, documento que debe renovarse anualmente para acreditar a los ministros autorizados.
La Arquidiócesis advirtió que las funerarias suelen ofrecer servicios religiosos sin verificar la identidad del ministro, por lo que anunció que reforzará sus protocolos para evitar nuevos casos de suplantación durante celebraciones privadas.
La Iglesia católica llamó a los fieles a verificar siempre la identidad de quienes ofician ceremonias religiosas y acudir a las parroquias o a la Curia para confirmar la autorización de los ministros, al advertir que estos casos representan un patrón reiterado de alerta en la región.