Arturo Béjar, exdirectivo de Meta, advierte sobre el adictivo diseño de las redes sociales; respalda regulación escolar

El ingeniero mexicano sostuvo que las redes sociales nunca fueron concebidas pensando en el bienestar de la población infantil.

Bejar trabajó durante años en Meta en el desarrollo de herramientas relacionadas con la protección de menores . | Foto: AFP (Archivo)
Alma Paola Wong
Ciudad de México /
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M+.- El exdirector de ingeniería de Meta y quien fue uno de los principales especialistas en seguridad infantil dentro de la empresa, Arturo Béjar, respaldó la regulación del uso de teléfonos celulares en las escuelas, al considerar que las medidas planteadas por las autoridades educativas mexicanas se sustentan en la evidencia científica disponible y responden a los efectos que las redes sociales tienen sobre niñas, niños y adolescentes.

En entrevista con MILENIO, Béjar afirmó que, por la información que conoce, la construcción de la política pública ha sido cuidadosa y ha incorporado la opinión de especialistas que llevan años investigando el impacto de las tecnologías digitales en el desarrollo infantil.

El ingeniero mexicano —que trabajó durante años en Meta en el desarrollo de herramientas relacionadas con la protección de menores y, posteriormente, denunció públicamente que la empresa conocía diversos daños que sufrían los usuarios jóvenes en sus plataformas— sostuvo que las redes sociales nunca fueron concebidas pensando en el bienestar de la población infantil.

—En México se ha planteado la restricción del uso de celulares en las escuelas de educación básica. ¿Cómo evalúas esta medida?—

"Por lo que sé, este tema se ha planteado con mucho cuidado. El gobierno ha dialogado con especialistas que llevan años estudiando estos asuntos en distintas universidades, particularmente en Estados Unidos. Los estudios disponibles hasta ahora muestran resultados muy positivos cuando se limita el uso de celulares en las escuelas. Mi impresión es que se trata de una medida bien pensada y apropiada con base en la evidencia que tenemos actualmente".
"La evidencia muestra que retirar los celulares de las escuelas mejora distintos aspectos del bienestar de niñas, niños y adolescentes, pero debemos entender que esa medida es solamente el comienzo. El siguiente paso consiste en seguir escuchando a los jóvenes, a las familias, a los docentes y a los especialistas para construir políticas que respondan a la realidad de cada país. Este es un problema que requiere tiempo, trabajo y atención permanente”.
Béjar respaldó la prohibición de celulares en escuelas del país. | Foto: Yazmín Sánchez

​—Tú formaste parte de Meta y conoces desde dentro la industria tecnológica. ¿Qué puedes decir sobre la forma en que niñas, niños y adolescentes utilizan las redes sociales?—

"Las redes sociales, en realidad, no fueron diseñadas para la gente joven. Yo estuve ahí cuando se estaban desarrollando y puedo decir que fueron creadas para captar la mayor cantidad posible de nuestro tiempo y de nuestra atención. Cada elemento de estas plataformas —las notificaciones, las recomendaciones y el diseño mismo de la experiencia— tiene como objetivo mantener al usuario conectado el mayor tiempo posible. En los adultos ese ya es un tema complejo, pero en los menores de edad el problema es mucho más serio".
"Lo que estamos aprendiendo es que, mientras más temprano comienza una persona a utilizar estas plataformas, mayores pueden ser los efectos sobre su desarrollo. Cuando un niño pasa horas viendo videos cortos, cada nuevo contenido produce pequeñas descargas de dopamina. Con el tiempo, el cerebro empieza a buscar constantemente ese tipo de estimulación y resulta cada vez más difícil mantener la atención en las personas o en las actividades que ocurren fuera de la pantalla".
"Por eso, entre más pequeños son los usuarios, mayores son los riesgos. Si fuera posible, lo ideal sería que el acceso comenzara después de los 13 años, aunque incluso a esa edad debe hacerse con mucho cuidado, porque el diseño de estas plataformas es adictivo y facilita el contacto con personas desconocidas y con contenidos potencialmente dañinos".
"Lo más importante que la sociedad debe entender es que una empresa responsable, cuando conoce los efectos negativos de sus productos, debería asumir la obligación de corregirlos. Eso no es lo que han hecho Meta, TikTok ni otras compañías similares. Su prioridad sigue siendo captar nuestra atención. Si para lograrlo terminan recomendando contenidos relacionados con el suicidio u otros temas dañinos, lo harán. Por eso debemos actuar entre todos: madres, padres, escuelas y sociedad".

—¿La restricción en las escuelas basta por sí sola o debe existir un acompañamiento familiar y social?—

"Esto tiene que ser un trabajo conjunto de las familias, las escuelas, las comunidades y el gobierno. Estamos frente a algunas de las compañías más grandes del mundo, empresas que han aprendido a convertir nuestra atención en dinero, y ese modelo de negocio tiene un apetito prácticamente infinito. Frente a eso, madres y padres tienen un papel fundamental".
"Es necesario establecer límites al tiempo que los hijos pasan frente a las pantallas y mantener conversaciones abiertas con ellos: preguntarles si alguien los ha hecho sentir incómodos, si han recibido mensajes extraños o si han tenido experiencias que les generen preocupación".

—Tú has sido una de las voces más críticas sobre el funcionamiento de Meta y de los algoritmos de recomendación. Si tuvieras que resumir el principal problema en materia de seguridad infantil, ¿cuál sería?—

"Gran parte de mi testimonio público parte de un hecho que la propia empresa conocía: en Instagram, uno de cada ocho menores de edad enfrenta situaciones de acoso sexual de manera recurrente. Imaginemos una escuela o un parque donde uno de cada ocho niños o niñas fuera víctima de acoso sexual. Sería algo inadmisible. Sin embargo, eso ocurre en Instagram y, en aproximadamente el 98 por ciento de los casos, el contacto proviene de personas completamente desconocidas".
"La mejor manera de entenderlo es pensar que, mientras nuestros hijos están en su habitación utilizando el teléfono, Instagram está permitiendo que extraños entren por la ventana para hablar con ellos, manipularlos e influir en personas que todavía no cuentan con las herramientas necesarias para enfrentar ese tipo de situaciones".

—En el debate público suele mezclarse el impacto de las redes sociales sobre la salud emocional con su efecto en el aprendizaje. ¿Son problemas distintos?—

"Sí, aunque ambos tienen un origen común: la forma en que fueron diseñadas estas plataformas. La tecnología, por sí misma, no es mala. Puede servir para aprender, para comunicarnos con personas que conocemos y para fortalecer relaciones importantes".
"El problema aparece cuando entran en juego mecanismos como el desplazamiento infinito de contenidos, los algoritmos de recomendación y la exposición constante a publicaciones y personas completamente desconocidas".
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​IYC

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