M+.- El Área Metropolitana de Guadalajara comenzó este jueves 15 de octubre un periodo de al menos seis meses de tandeos de agua potable, con cortes de suministro en distintas colonias, instalación de cisternas comunitarias y distribución gratuita mediante pipas.
Para miles de familias, el primer día de restricciones significó enfrentar una crisis que ya golpeaba sus hogares: agua sucia en las llaves, gastos adicionales en garrafones y dificultades para cubrir necesidades básicas.
La medida, aplicada en Guadalajara, San Pedro Tlaquepaque y Tonalá, contempla interrupciones del servicio de dos y hasta tres días, según la zona, como parte de la estrategia de las autoridades estatales para mejorar la calidad del agua que recibe la población.
El horizonte previsto es de al menos seis meses, hasta marzo o abril de 2027, mientras avanzan las acciones de saneamiento relacionadas con la presa Las Pintas, señalada entre los puntos críticos de la crisis de contaminación del sistema de abastecimiento.
Aunque las autoridades municipales anunciaron pipas gratuitas y cisternas comunitarias para reducir las afectaciones, habitantes de las colonias intervenidas advierten que el problema no comenzó con los tandeos: desde hace meses compran agua embotellada incluso para bañarse, lavar alimentos y enjuagar los trastes, debido al mal olor, coloración y sedimentos del líquido que reciben en sus viviendas.
Ahora, a los problemas de calidad se suma la reducción del suministro, con consecuencias directas para la economía familiar y la operación de pequeños negocios.
Tlaquepaque: seis meses comprando agua hasta para bañarse
En San Pedro Tlaquepaque, el primer día de tandeos coincidió con el anuncio de la instalación de 11 cisternas adicionales, con las que el municipio busca alcanzar 60 puntos de distribución gratuita de agua.
En la colonia Prados de Tlaquepaque, donde apenas esta semana comenzaron a instalarse depósitos comunitarios, los vecinos recibieron la medida como un apoyo necesario, aunque insuficiente frente a una crisis que, aseguran, se prolonga desde hace medio año.
Teresa Castillo relata que desde hace seis meses el agua que llega a su casa tiene mal olor y deja manchas, por lo que se ha visto obligada a comprar garrafones incluso para el aseo personal.
“Que nos iban a hacer descuento, puras mentiras del descuento”, reclama ante la falta de una reducción en el cobro del servicio.
Sobre las cisternas comunitarias, reconoce que representan un alivio para quienes ya destinan parte de sus ingresos a comprar agua.
“Me parece bien, siquiera nos ayuda un poco, ¿verdad?, para hacer la comida. Hace como seis meses que ni para bañarse sirve; se bañaba con agua de garrafón de los llaneros”.
Lety, otra habitante de la colonia, asegura que ya no utiliza el agua de la llave para lavar verduras y que en ocasiones ha sentido picazón en la piel después de entrar en contacto con ella.
“Tengo que comprar agua de garrafón para lavar lo que es mi verdura, porque sí, cómo voy a tomar algo así. De por sí las verduras ya vienen contaminadas y el agua sucia. Sí nos ha ayudado mucho esta cisterna; apenas ayer la pusieron”.
La situación también afecta a Beatriz Plascencia, quien afirma que conseguir agua mediante pipas particulares se ha vuelto cada vez más complicado, incluso para quienes están dispuestos a pagar.
“No hay en ningún lado, ni en las llenaderas que hemos querido comprar pipas. Ahorita las personas aquí no hay agua, tampoco aunque estén caras las queremos comprar, pero no hay agua”.
Además de la escasez, persisten las quejas por las condiciones en las que llega el líquido a los domicilios.
“El agua está saliendo muy fea, chocolatosa. De hecho, ponemos filtros aquí en el aljibe, ahí en el tinaco, porque sentimos que nos hace daño. Ya está muy fea la situación de esto”, señala Beatriz.
Pese a las dificultades, algunas familias aseguran haber observado una mejoría en la apariencia del agua desde que se modificó la operación de la presa Las Pintas.
“Desde que cerraron la presa de Las Pintas empezó a salir más limpia el agua, por lo menos para lavar las cosas; los trastes los enjuago con el garrafón”, explica Teresa.
Lety también reconoce cambios, aunque considera excesivo el plazo anunciado para los tandeos.
“La verdad sí mejoró, y pues también si el gobierno va a poner agua limpia y eso es una medida, yo sí estoy de acuerdo. Que se vaya tandeando para que después el agua salga limpia. Y dice que va a ser por seis meses, es muchísimo, pero si no hay de otra y si de verdad el gobernador lo va a hacer para que sea para el bien de todos, pues sí nos tenemos que acomodar”.
Tonalá: cisternas para enfrentar los cortes en 48 colonias
En Tonalá, el gobierno municipal comenzó la instalación de cisternas comunitarias en cinco colonias: Palmas, El Vado, El Moral, Pedregal de Santa Martha y Colinas de Tonalá. Está prevista la colocación de otras 30 en distintos puntos del municipio.
La medida busca atender a habitantes de las 48 colonias donde se prevén afectaciones al suministro por los tandeos.
En Colinas de Tonalá, Martha Valtierra, presidenta del fraccionamiento, asegura que la instalación de una cisterna permitirá atender parte de las necesidades de una comunidad de aproximadamente 22 mil habitantes.
“Aquí lo importante es que vamos a tener agua potable para la gente que tenemos aquí en todo el fraccionamiento, que son 22 mil habitantes, y pues tener agua para subsistir estos días de cortes que son los lunes y los jueves”.
El director de Protección Civil de Tonalá, Salvador Castañeda, informó que desde el miércoles comenzaron las labores de abastecimiento de los depósitos instalados para enfrentar las restricciones.
“Damos inicio desde el día de ayer ya con este proceso de abastecimiento de agua. Esto será en las 48 colonias que se verán afectadas en el suministro de agua potable. Estaremos trabajando con pipas de Servicios Generales en sus distintas jefaturas, así como de Protección Civil y Bomberos para poder estar abasteciendo estas cisternas”.
El funcionario aseguró que habrá vigilancia permanente para procurar que los depósitos cuenten con agua.
“Estaremos 24/7 supervisando que se encuentren en todo momento con el vital líquido”.
Sin embargo, la distribución mediante cisternas representa una medida temporal frente a una contingencia cuyo plazo estimado de solución se extiende hasta el próximo año.
Comerciantes: pagar agua, renta y empleados amenaza sus ingresos
Además de las afectaciones en los hogares, los tandeos representan un gasto adicional para pequeños comercios que dependen del suministro de agua para mantener sus operaciones.
En Colinas de Tonalá, Filomena Flores, propietaria de una taquería, explica que debe conseguir agua fuera del fraccionamiento y transportarla en tambos para lavar utensilios y mantener las condiciones de higiene de su establecimiento.
“Compramos agua o salimos aquí de Colinas; nos están obsequiando unos amigos de mi esposo agua para traernos en tambos, para poder tener agua aquí para los trastes, porque tenemos que tener todo siempre limpio, con higiene, porque es lo principal en una taquería”.
A ese esfuerzo se suma la compra constante de garrafones, un gasto que debe cubrir junto con la renta del local y los salarios de sus trabajadores.
“Tenemos que estar usando pura agua de garrafón y eso pues a uno le afecta, porque pago renta, pago empleados”.
Otros comerciantes advierten que, si la situación se prolonga, la compra de agua podría comprometer la continuidad de sus negocios.
“Si no se arregla todo esto del agua, muchos negocios vamos a cerrar, porque es muy poco lo que se genera y se va a meter mucho lo del agua”.
Ante ese escenario, también solicitan apoyos para las familias y establecimientos que carecen de infraestructura para almacenar agua.
“Y ahorita lo que le pido a la autoridad es que, si tienen algún proyecto, que hay muchísima gente que no tiene tinacos, que si les pueden proporcionar uno”.
Seis meses de restricciones en plena crisis por agua contaminada
El arranque de los tandeos ocurre en medio de la crisis por la calidad del agua potable que afecta a distintas colonias del Área Metropolitana de Guadalajara, donde habitantes han denunciado que el líquido sale de las llaves con coloración oscura, sedimentos y olores desagradables, situación que ha provocado protestas y reclamos a las autoridades.
El gobierno estatal sostiene que la reducción temporal del suministro permitirá avanzar en las acciones para mejorar la calidad del agua, mientras los municipios deberán responder a las necesidades de abastecimiento de las colonias afectadas.
En Tlaquepaque, la estrategia contempla alcanzar 60 puntos de distribución gratuita; en Tonalá, ya se instalaron cisternas en cinco colonias y se prevén otras 30, además de la distribución mediante pipas en las zonas con cortes.
Para las familias, sin embargo, el costo de la contingencia ya se refleja en la compra de garrafones, el almacenamiento de agua y las dificultades para realizar actividades cotidianas. Para los comerciantes, significa destinar una parte adicional de sus ingresos a mantener abiertos sus establecimientos.
La promesa de las autoridades es que los hogares reciban menos agua, pero de mejor calidad. El plazo estimado para conseguirlo es de al menos seis meses.
El primer día de tandeos dejó así dos problemas simultáneos para los habitantes de la metrópoli: enfrentar los cortes programados y continuar pagando por agua adicional mientras esperan que el líquido que reciben en sus domicilios vuelva a ser apto para sus necesidades cotidianas.
MC