Cuando la oscuridad de la noche abraza los montes y las copas de los árboles, en los bosques de Temascaltepec, al sur del Estado de México, la naturaleza enciende uno de sus espectáculos más fascinantes: decenas de luciérnagas iluminan este pequeño paraíso con destellos parpadeantes.
Esos insectos pequeñitos parecen dar vida a la cosmogonía de los pueblos originarios, donde la tierra, el bosque y la luz dialogan en armonía. Más que un atractivo turístico, este fenómeno es un recordatorio de que la biodiversidad y las tradiciones pueden coexistir cuando hay pausas y cuando la paciencia se convierte en un aliado.
Temascaltepec revela su magia natural y cultural
En medio de grandes árboles y las montañas como testigos del tiempo, este espectáculo natural es una oportunidad para conectar, para sentir el presente y dejarte llevar por la atmósfera que te invita a descubrir la riqueza natural y cultural de esta región de la entidad.
En San Francisco Oxtotilpan, ejido de Temascaltepec, miembros de esta comunidad se han organizado para ofrecer una experiencia viva y enriquecedora, que conjuga la historia y tradiciones de la única comunidad matlatzinca y la riqueza natural de la región, ofreciendo recorridos ecoturísticos, que además incluyen otras actividades para deleitar a todos los sentidos.
Una conexión real
Esta experiencia, que es sinónimo de motivación, de fuerza y conexión, se vive en el Parque Ecológico Maatawi, un proyecto ecoturístico que entreteje las raíces matlatzincas con la naturaleza, la exploración y, en su caso, la gastronomía, tocando las fibras más sensibles; por ello es tan enriquecedora.
El inicio está marcado por una ceremonia en la que se da la bienvenida; el sahumerio, las flores y el humo se convierten en los elementos centrales: agradecer al sol, la tierra y la vida por la oportunidad de presenciar la naturaleza en su estado más puro y sorprendente.
Con el humo se hace una especie de limpia, se ofrecen unos breves momentos para la introspección, hincados se veneran los cuatro puntos cardinales y se recuerda el propósito de la visita: dejarse abrazar por el bosque.
Gastronomía
Además de esta experiencia, con un toque espiritual, también se ofrecen distintos platillos que evocan la historia y la tradición de este pueblo originario. Hay desde platillos basados en ingredientes propios de la región, como quelites, habas, hongos, maíz, trigo, hasta té, atoles y pan.
Todo con un sabor a tradición e historia, pues en los fogones también vive la riqueza de un pueblo y son las manos de las mujeres quienes moldean y dan forma a este cúmulo de saberes.
Luciérnagas y la luz del bosque
Una vez que comienza a caer la tarde y con ello la oscuridad comienza a tomar fuerza, es momento de internarse en el bosque, dejarse guiar y poner los pensamientos y la mente en calma, para poder conectar con los árboles y la naturaleza, con la humedad y esa energía que desprenden los suelos, la tierra misma.
Conforme la oscuridad va ganando terreno, el brillo parpadeante comienza a asomarse de entre las hojas de los árboles; brincan de un lado a otro, y maravillan. En medio de la noche, las pequeñas lucecitas bailan, se vuelven más que un espectáculo natural, se hacen más brillantes, sublimes.
Estos pequeños insectos parecen dar vida a la cosmovisión y la historia de este pueblo matlatzinca, que a pesar de la oscuridad tiene luz propia, mostrando su grandeza y riqueza, en muchos sentidos.
Cuidado forestal
El avistamiento de luciérnagas es posible gracias al equilibrio de los ecosistemas y al cuidado que, durante generaciones, han brindado las comunidades que habitan estos bosques. Cada destello refleja el esfuerzo por conservar las áreas forestales, proteger la riqueza natural y mantener vivas las costumbres que dan identidad a la región.
En un estado donde el 48.6 por ciento del territorio está conformado por bosques, la conservación representa una responsabilidad compartida, aseguró la delegada regional forestal de la Protectora de Bosques (Probosque), en la Región Tejupilco, Adareli Santana Domínguez.
Indicó que desde Probosque se impulsan acciones para preservar estos ecosistemas y promover un turismo responsable, que permita disfrutar de este espectáculo natural sin alterar el hábitat de una de las especies más emblemáticas de la temporada.
“No nada más son las luciérnagas, encontramos diferente fauna, diferente flora, entonces sí es un espectáculo mágico lo que se vive aquí en San Francisco Oxtotilpan. Al tener nosotros nuestros bosques sanos, obviamente vamos a tener fauna, vamos a tener flora y eso nos ayuda a nosotros, sin bosques no hay agua, sin agua no hay vida”, explicó.
Guardianes del bosque preservan la magia de las luciérnagas
Porque en las manos de quienes han cuidado el bosque por generaciones no solo está la supervivencia de las luciérnagas, sino también nuestro presente y el futuro; se contemplan tanto estímulos económicos como asesorías, acompañamiento técnico, entre otros complementos, a través de esquemas como el programa Pago por Servicios Ambientales Hidrológicos (PSAH).
Este programa ofrece un incentivo económico, que se otorga a dueños y poseedores de terrenos forestales por conservar los bosques, ya que estos ecosistemas permiten captar agua, recargar mantos acuíferos y regular los ciclos hidrológicos.
A través de este programa, en el Estado de México alrededor de 89 mil 136 hectáreas son atendidas, previendo acciones a favor de la recuperación de la biodiversidad.
La temporada de avistamiento de luciérnagas en el Estado de México se vive durante el verano, de mediados de junio a mediados de agosto; pero las fechas más importantes son entre junio y julio, cuando se puede disfrutar aún más de este espectáculo natural.
Finalmente, la delegada regional forestal de la Protectora de Bosques (Probosque), en la Región Tejupilco, Adareli Santana Domínguez, pidió a las y los visitantes hacer sus recorridos de manera respetuosa, cuidando siempre la riqueza natural y cultural de la entidad.
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