Puntajes de ingreso a la UNAM se desploman tras irregularidades y doble examen

Los aciertos mínimos necesarios para obtener un lugar descendieron en algunas de las carreras más competidas de la universidad.

La UNAM recibirá a 49 mil 074 estudiantes de primer ingreso. | Foto: Especial
Alma Paola Wong
Ciudad de México /
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Este lunes 31 de agosto, miles de estudiantes de nuevo ingreso iniciarán su ciclo escolar en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), tras enfrentar un proceso de admisión sin precedentes que los obligó a aprobar dos exámenes de selección para obtener un lugar.

Para este ciclo escolar, la UNAM recibirá a 49 mil 074 estudiantes de primer ingreso. De ellos, 28 mil 151 ingresarán a través del pase reglamentado y 20 mil 923 mediante el concurso de selección.

Estos últimos, primero presentaron, a distancia, la prueba de admisión que terminó bajo sospecha por la aparición de resultados atípicos y posibles irregularidades. Después, una parte de los aspirantes tuvo que regresar a presentar un examen de control presencial, vigilado y sin conexión a internet, para demostrar que el resultado obtenido originalmente correspondía realmente con sus conocimientos.

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Descenso en los puntajes del examen de admisión 

Los puntajes mínimos necesarios para obtener un lugar se desplomaron en algunas de las carreras más competidas de la universidad y quedaron, en varios casos, incluso por debajo de los registros históricos recientes.

Para la de Médico Cirujano, en la Facultad de Medicina en Ciudad Universitaria (CU), el corte del concurso en línea había alcanzado los 117 aciertos de 120 posibles; después del examen de control bajó hasta 92.

En Psicología, pasó de 112 a 74 aciertos. En Administración, de la Facultad de Contaduría y Administración, cayó de 108 a 67; mientras que Arquitectura, en CU, descendió de 108 a 75.

También ocurrió en carreras del área de la salud. En Cirujano Dentista, los resultados del examen de control dejaron cortes de 70 aciertos en la Facultad de Odontología, 65 en la FES Iztacala y 66 en la FES Zaragoza, después de que en el primer proceso habían alcanzado 112, 109 y 109, respectivamente.

Y uno de los casos que más destaca es Derecho. En la Facultad de Derecho, el concurso inicial había llevado el corte hasta 105 aciertos, cuando un año antes había sido de 89 y el menor registro entre 2021 y 2026 era de 82. Tras el examen de control, el puntaje volvió a caer considerablemente.

La UNAM publicó el viernes 28 de agosto los nuevos resultados, con lo que los estudiantes de nuevo ingreso comenzarán actividades este lunes 31 de agosto en facultades y escuelas de la Universidad.

"Estaba cantado que el umbral iba a bajar": Arturo Erdély

Arturo Erdély, profesor de tiempo completo de la FES Acatlán de la UNAM y especialista en estadística, advirtió que el descenso de los puntajes no solo era previsible, sino prácticamente inevitable.

“Estaba cantado que el umbral de admisión iba a bajar”, sentenció.

La razón está en la manera en que la UNAM asigna sus lugares: los aspirantes son ordenados desde el puntaje más alto hacia abajo hasta agotar el cupo disponible. No obstante, el universo que llegó al segundo examen ya no era el mismo.

La universidad convocó a quienes habían obtenido puntajes elevados en el examen en línea, independientemente de que ese resultado hubiera sido obtenido de manera regular o presentara alguna anomalía. Después, una parte importante de esa población no acudió a refrendarlo por diversas razones, entre ellas, pudo haber sido la trampa.

Ejemplificó que, en el caso de Medicina, durante los últimos cinco años, el menor puntaje histórico considerado para ingresar a Médico Cirujano en la Facultad de Medicina había sido de 111 aciertos. Incluso si la UNAM hubiera conservado exactamente los mismos 176 lugares previstos originalmente, sus cálculos indicaban que el corte habría bajado hasta alrededor de 98 aciertos después de depurar el universo de aspirantes.

Sin embargo, hubo un segundo factor: la universidad amplió la oferta.

“De 176 lugares ofertados, que hubieran implicado un umbral de 98, lo aumentaron hasta 302. Al ofrecer más lugares se van recorriendo hacia abajo los puntajes”, señaló.

Para Erdély existen, por tanto, dos razones detrás del desplome: la eliminación de una parte de los resultados atípicamente altos y el aumento de espacios disponibles. Por eso consideró equivocado interpretar automáticamente los nuevos cortes como señal de que ingresarán malos estudiantes.

En Medicina, sostuvo, una persona que obtuvo más de 90 aciertos probablemente no habría conseguido un lugar en años anteriores debido a la enorme competencia, pero eso no significa que carezca de capacidad para estudiar la carrera.

“Los puntajes se vuelven muy altos por la competencia y por la fuerte demanda”, explicó. Hay aspirantes que durante años han quedado fuera por uno o dos puntos y que ahora pudieron ingresar, añadió.

Asimismo, indicó el matemático, la dimensión más reveladora no está únicamente en los nuevos mínimos, sino en comparar qué ocurrió con una misma persona entre una prueba y otra.

La UNAM hizo públicos los resultados utilizando los números de comprobante de los aspirantes. Eso permitió seguir, sin conocer su identidad, el comportamiento de quienes presentaron las dos evaluaciones. De esta manera, aparecieron diferencias difíciles de ignorar.

“Cuando vemos que un aspirante obtuvo más de 110 puntos en el examen en línea y en el presencial obtuvo 50, ahí estamos en un caso muy evidente”, señaló.

Al mismo tiempo, hubo jóvenes que obtuvieron buenos puntajes en la primera prueba y volvieron a conseguirlos en la segunda. Para el especialista, esos casos son particularmente importantes: corresponden a estudiantes que demostraron presencialmente que su desempeño inicial era consistente y que pudieron haber sido desplazados injustamente por la acumulación de calificaciones extraordinariamente altas.

“Prácticamente todos ellos sí lograron su lugar”, afirmó.

Erdély consideró que este segundo examen cumplió una doble función: sacar del proceso a quienes no pudieron reproducir resultados extraordinarios y reincorporar a quienes habían quedado fuera pese a tener desempeños sólidos.

Además, consideró significativo que miles de aspirantes que tenían puntuaciones suficientemente altas para competir por un lugar decidieran no presentarse al examen de control.

A su juicio, ese abandono constituyó por sí mismo un primer mecanismo de depuración.

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Cambiaron los aciertos con el examen de control

Manuel Toral, profesor de Ciencia de Datos del Tecnológico de Monterrey, coincidió en la observación de las estadísticas.

En el primer examen había carreras con una cantidad inusual de personas concentradas en los puntajes extraordinariamente altos. Después de la evaluación presencial, varias de esas curvas cambiaron.

Por ejemplo, en el caso de Derecho y Administración, tras el examen de control, la distribución volvió a adoptar una forma mucho más parecida a la observada tradicionalmente: pocas personas con resultados extraordinariamente bajos, muchas concentradas alrededor de valores intermedios y pocas con resultados excepcionalmente altos.

El mismo comportamiento se observó en Medicina, Economía y Cirujano Dentista.

“No podemos establecer una relación de causalidad dura”, advirtió, pero desde el punto de vista de los datos el comportamiento del segundo examen “se acercó más a la realidad”.

Para el especialista, eso aporta certeza sobre la capacidad del nuevo examen para reflejar el verdadero desempeño de los aspirantes.

Sin embargo, reconoció que los mínimos alcanzados después del examen de control llaman la atención.

“Efectivamente se cae a mínimos históricos”, sentenció.

Parte de la explicación está en que el segundo examen se aplicó sobre una población diferente y en que hubo más lugares disponibles para quienes participaron. Pero algunos cortes terminaron incluso por debajo de los mínimos registrados desde que existen tablas públicas comparables, lo que, consideró, abre una discusión legítima sobre las habilidades con las que algunos estudiantes iniciarán sus carreras.

De los puntajes récord o “atípicos” al desplome

Cuando se dieron a conocer los primeros resultados del concurso 2026, el 17 de julio, comenzaron los cuestionamientos.

Carreras que tradicionalmente registraban puntajes elevados habían alcanzado nuevos máximos. Medicina llegó a 117 aciertos; Médico Cirujano en la FES Iztacala, a 115; Medicina Veterinaria, a 113; Psicología, a 112; Derecho, a 105, y Administración, a 108.

No solo habían aumentado respecto de años anteriores. En algunos casos, el incremento se produjo de manera abrupta.

Derecho en CU, por ejemplo, había requerido 83 aciertos en 2021, 82 en 2022, 85 en 2023, 86 en 2024 y 89 en 2025. En el examen de 2026 saltó a 105. Administración había oscilado entre 87 y 90 aciertos durante los cinco años anteriores. En 2026 se disparó hasta 108.

El aumento llamó la atención de especialistas, quienes encendieron las alarmas de los resultados “atípicos”, así como de las propias autoridades universitarias.

La UNAM integró entonces una Comisión Técnica de Personas Expertas para revisar el proceso. El 31 de julio, la Comisión recomendó verificar los resultados mediante un segundo examen y convocar no solo a quienes ya habían sido seleccionados, sino también a quienes habían alcanzado al menos el menor puntaje de ingreso registrado para su carrera, plantel y modalidad entre 2021 y 2026.

Con esto se permitiría comprobar los resultados extraordinariamente altos y recuperar a aspirantes que, pese a haber obtenido calificaciones históricamente suficientes para ingresar, pudieron quedar fuera por la inflación de puntajes del primer examen.

Entre el 12 y el 19 de agosto aplicó la evaluación en León, Oaxaca, Tijuana y Ciudad de México. La prueba volvió a tener 120 reactivos y tres horas de duración, pero esta vez fue presencial: se utilizaron tabletas sin acceso a internet y hubo vigilancia directa de personal universitario.

La UNAM desplegó además notarios, auditores y personal para supervisar el proceso.

Avala transparencia de la UNAM, pese a los problemas que tuvo

La transparencia en las cifras del examen de ingreso colocó a la UNAM bajo el escrutinio. Esto permitió que, a diferencia de otras instituciones de educación superior que no hacen públicos sus resultados, se pudiera revisar con lupa el ejercicio.

Para Erdély, ese es uno de los elementos centrales de la respuesta institucional.

“Gracias a esa transparencia de los resultados del examen de admisión y a que los resultados del examen de control también fueron hechos públicos, con los mismos números de comprobante, esto nos permitió analizar aspirante por aspirante”, explicó.

El académico defendió que no conoce otra universidad mexicana que publique con ese nivel de detalle los resultados de sus procesos de admisión y permita reconstruir estadísticamente qué ocurrió con cada aspirante mediante identificadores anónimos.

Esa condición, si bien hizo visible el problema, también permitió medir la corrección.

Señaló que las irregularidades pudieron convertirse en un escándalo precisamente porque los resultados estaban disponibles para ser analizados, pero esa misma apertura permitió identificar las anomalías, contrastar el desempeño del primer y segundo examen y evaluar posteriormente la respuesta institucional.

Toral coincidió en la importancia de la transparencia y de la corrección del rumbo.

Erdély consideró que el episodio será una referencia no solo para la UNAM, sino para otras instituciones que adoptaron evaluaciones remotas y que ahora podrían preguntarse qué está ocurriendo con sus propios resultados.

“La experiencia de la UNAM también le sirve a muchas otras universidades públicas y privadas”, señaló.

El golpe, advirtió, fue fuerte, pero fue más importante lo que ocurrió después.

“Fue algo muy duro, efectivamente fue algo amargo, pero lo importante es cómo iba a reaccionar la institución frente a esta crisis. Para mí, el final de la historia es positivo a pesar del trago amargo”, sentenció Erdély.

MA

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