En Santo Tomás, municipio de Teoloyucan, los agricultores riegan sus parcelas con agua proveniente de un canal contaminado, cuyos gases generados son sospechosos de haber causado la muerte de cinco campesinos que manipularon la válvula de la compuerta para liberar el fluido hacia sus sembradíos de alfalfa, lo que ya es investigado por las autoridades correspondientes.
Denuncias previas y temor ignorado
El dolor de las familias de las víctimas se conjuga con la indignación de saber que, antes de las tragedias, los vecinos ya habían generado reportes por la contaminación que diversas industrias provocan en el cauce.
Desde hacía tiempo existían quejas y temores por los probables riesgos detectados por los habitantes, pues si bien el agua no es potable y está destinada únicamente al riego, emana “un aroma muy fuerte y penetrante”.
Los vecinos se percataron de que el agua residual utilizada en los cultivos contenía desechos químicos y producía gases.
Habitantes señalaron a MILENIO que tienen plenamente identificados a los probables responsables y exigen que se investigue a empresas por presuntamente verter sus residuos de manera directa al canal de riego.
Empresas señaladas por vecinos
Lorena García, vecina de Santa María Caliacac, refirió que en fechas anteriores varias personas presentaron una denuncia por escrito ante la Dirección Municipal de Ecología y Medio Ambiente por las aguas negras que arrojan empresas del corredor industrial de Tepotzotlán.
Entre estas se encontraría Ramiparr, dedicada al lavado y descontaminado interno de tanques y cisternas de unidades de transporte, que presuntamente brinda servicio a industrias como Camher, dedicada al transporte de productos químicos a granel; Química Delta, distribuidora de aceites básicos y suministradora de materias primas del mercado de lubricantes; y Químicos Almu, fabricante y distribuidor de productos de limpieza y materias primas, que tiene homonimia con Transportes Almu, otro negocio dedicado a la logística en el traslado de materiales peligrosos y no peligrosos.
Lorena destacó que no han recibido respuesta a la denuncia; sin embargo, diversos testimonios apuntan a que la empresa lavadora de pipas labora durante las noches para evitar que las autoridades se percaten de la emisión de sus contaminantes residuales al canal del Emisor Poniente y al Río Cuautitlán.
Reunión vecinal sin autoridades
Al respecto, el 30 de diciembre, el estado de alarma generado por las muertes en Teoloyucan derivó en una reunión entre vecinos del Barrio de Santo Tomás, Colonia Santo Tomás, Barrio Santa Cruz, Barrio Analco, Barrio San Juan y Barrio Santa María, donde expresaron sus preocupaciones.
A dicha asamblea fueron invitadas las autoridades municipales, pero éstas nunca acudieron.
Posteriormente, el gobierno encabezado por el alcalde Luis Zenteno —cuyo hermano, Pedro Zenteno, ha ocupado altos cargos en el área de salud— informó en un comunicado que solicitó a autoridades estatales y federales la realización de estudios en el agua, además de supervisar la zona ante la creencia de que personal de alguna empresa arroja desechos químicos al canal.
Gobierno municipal matiza responsabilidades
El gobierno municipal solicitó atender el tema como una emergencia sanitaria; no obstante, en días recientes, detalló que el canal recibe aguas provenientes de distintos municipios del Estado de México y de la Ciudad de México, por lo que los análisis que se realicen al afluente “no podrían determinar un responsable directo”.
Asimismo, señalaron que los certificados de defunción de las cinco personas indican el ahogamiento como causa de muerte.
La Comisión Nacional del Agua ya realiza pruebas
Aunque se deslindó de los hechos ocurridos el 8 y 24 de diciembre, al señalar que la compuerta no está a cargo de esa dependencia, a petición de ciudadanos y autoridades municipales la Comisión Nacional del Agua (Conagua) realiza pruebas del contenido y composición de las aguas residuales del Canal de Santo Tomás, cuyas muestras fueron tomadas el pasado 16 de enero.
De acuerdo con la dependencia, la compuerta donde ocurrieron los hechos está bajo el control de un comité de riego de la zona y no es de su jurisdicción. No obstante, informó que será hasta el próximo 26 de enero cuando se den a conocer los resultados de laboratorio del agua que irriga Santa María Caliacac, Analco y Santo Tomás, en Teoloyucan.
Las víctimas directas
Los primeros campesinos que fallecieron en la fosa donde se ubica la válvula que permite el paso del agua a las zanjas de riego fueron don Félix Regino y su hijo Abel Regino, vecinos de la calle Privada de Independencia, en el pueblo de Santo Tomás. Murieron el 8 de diciembre de 2025 tras ingresar al sitio para abrir la compuerta del canal de distribución de agua. Ambos se habrían desvanecido tras inhalar los gases generados por el fuerte olor.
El 24 de diciembre ocurrió un segundo incidente: Jesús y su hermano Salomé Moya Hernández ingresaron al mismo sitio y corrieron la misma suerte. Horas después falleció el señor Sergio Peña, quien intentó auxiliarlos, pero también inhaló gases del interior de la fosa y se desvaneció, muriendo horas después en el Hospital de Especialidades de Zumpango, con afectaciones pulmonares.
No son números, son personas
Vecinos y familiares relatan que Félix Regino y su hijo Abel, habitantes del centro de Santo Tomás, dedicaban su tiempo a la siembra de alfalfa en parcelas regadas con agua del canal. Eran personas conocidas y apreciadas por su comunidad.
Los hermanos Moya Hernández realizaban diversas actividades. Jesús, además de dedicarse a la siembra, era docente del Centro de Bachillerato Tecnológico de Teoloyucan y participaba en actividades deportivas.
Salomé Moya Hernández, además de trabajar en el campo, formaba parte de la organización encargada de administrar el campo El Centenario y el de Futbol 7, además de dirigir un equipo local. Su participación comunitaria, junto con su hermano Jesús, les permitió ganarse el aprecio de vecinos de este y otros pueblos cercanos.
La última víctima fue Sergio Peña, quien destacó en Santo Tomás por su participación en actividades religiosas y festividades cívicas. Su actitud colaboradora le ganó el reconocimiento de la comunidad, autoridades locales y auxiliares de esta población predominantemente agrícola.
El agua que riega cultivos y alimenta al ganado
En un recorrido realizado por MILENIO, se constató que los sembradíos de la zona son regados con aguas residuales del canal Santo Tomás, al igual que los pastizales donde se alimenta el ganado vacuno.
De acuerdo con autoridades sanitarias estatales, hasta el momento no se han registrado casos de alergias, dermatitis, gastroenteritis u otras enfermedades asociadas al uso de estas aguas residuales en los cultivos de alfalfa.
No obstante, los campesinos permanecen en la incertidumbre, a la espera de los resultados de laboratorio que dará a conocer Conagua el próximo 26 de enero, para determinar qué acciones tomar en caso de que sus parcelas hayan sido contaminadas con químicos, considerando que en temporada de lluvias también se siembra maíz para consumo humano.
El sitio donde ocurrieron los hechos
La estructura con la válvula para abrir la compuerta se localiza al final del Canal de Santo Tomás, casi en el cruce con el Circuito Exterior Mexiquense, donde el fluido desemboca en la Laguna de Zumpango.
Se trata de una fosa tipo cisterna, con una profundidad superior a tres metros, a la que se desciende por una escalera de madera que aún permanece en el sitio. Al fondo se encuentra una estructura en forma de tornillo con un volante que permite subir o bajar la compuerta para regular el paso del agua residual hacia las canaletas de riego.
En el trayecto entre Santo Tomás y la Laguna de Zumpango se observan innumerables filtraciones a lo largo de seis kilómetros.
“Son aguas que tienen químicos, y son las mismas con las que riegan las milpas”, refieren vecinos de Santa María Caliacac, San Juan, Analco y Santo Tomás.
El trayecto del agua tóxica
El líquido es conducido desde la presa Madín, en Atizapán de Zaragoza, hasta la Laguna de Zumpango a través del Río Cuautitlán. En Santa María Caliacac, el flujo continúa por el Canal Santo Tomás hasta el bordo perimetral de la laguna.
De acuerdo con la Comisión de la Cuenca del Valle de México, se dejan correr 24 horas de agua del canal para que llegue una mezcla aproximada de 50 por ciento de agua residual y 50 por ciento de agua procedente de la presa Madín, proporción estimada también para su llegada a la Laguna de Zumpango, aunque actualmente el bordo se encuentra taponeado.
En el trayecto de Madín a Santo Tomás, el río y el canal Emisor Poniente arrastran aguas residuales de al menos dos zonas industriales de Tlalnepantla, Atizapán de Zaragoza, Cuautitlán Izcalli y Cuautitlán.
Tapan el miedo y el dolor
El 6 de enero, representantes de Santa María Caliacac, San Juan, Analco y Santo Tomás acordaron tapar de manera definitiva la fosa donde se encuentra la válvula. La decisión fue no volver a utilizar ese punto, donde probablemente confluyeron la negligencia de empresas y autoridades, y que ya vistió de luto a toda una comunidad.