Con poco más de un siglo a sus espaldas, La Fuente es la cantina más popular y tradicional en el corazón del Centro Histórico de Guadalajara. No es la más antigua, pero sí un punto de atracción de propios y extraños en la Perla Tapatía, quienes llegan para tomar un trago y observar la famosa bicicleta que data de 1957 y que, según cuenta la leyenda, fue olvidada por algún cliente desde entonces.
Su historia la ha convertido en un sitio emblemático de la capital jalisciense y la mantiene vigente hasta nuestros días. No cuenta con rockola para ambientar el lugar, como muchas otras cantinas, sino que el entorno es amenizado por un piano y las gargantas de quienes disfrutan cantar y entregarse por completo a la interpretación de temas adoloridos y alegres.
El instrumento quedó en honor al viejo pianista Eliseo Sánchez, quien estaba casi ciego y aprendía de memoria las partituras de las canciones que tocó hasta los 96 años de edad. Desde entonces, distintos artistas han formado parte del talento que se presenta en este sitio.
Un poco de historia
La Fuente fue fundada en 1921 por Florencio López y, antes de su ubicación actual, se instaló en la calle Hidalgo. En ese punto, la cantina adquirió su nombre, ya que en su interior se localizaba una fuente que le dio identidad.
Fue en 1950 cuando se trasladó a su actual ubicación, a solo media cuadra de la anterior, sobre la calle Pino Suárez número 78, justo a un costado del edificio del Poder Legislativo de Jalisco. Por ello también se le conoce como “el salón adjunto”, ya que algunos de sus principales y más asiduos clientes eran —y siguen siendo— trabajadores de ese inmueble.
Cuando don Florencio enfermó, la cantina pasó a manos de sus hijos José y Andrés, quienes mantuvieron el negocio a flote durante varios años. Sin embargo, a pesar de que este lugar les permitió vivir y forjar una carrera, decidieron no continuar y ofrecieron la cantina a don Rogelio, un cliente frecuente y muy apreciado desde 1967.
Rogelio, entonces agente de viajes y sin amplio conocimiento del mundo cantinero, aceptó el reto y finalmente, en 1983, se convirtió en el encargado del lugar, que también contaba con una bodega con cientos de botellas de distintas bebidas alcohólicas.
Desde entonces, don Rogelio ha sido testigo de innumerables historias ocurridas en las entrañas de esta cantina, mismas que recuerda con precisión. Compartir cualquier momento con él detrás de la barra suele convertirse en horas de charla amena y anécdotas imperdibles.
El año 1985 marcó un parteaguas para La Fuente, ya que a partir de ese momento se permitió el ingreso de mujeres, lo que representó mayor clientela y un incremento significativo en su popularidad.
La bicicleta emblemática
La bienvenida a esta cantina la da una bicicleta antigua que cuelga de la pared principal de la barra. Según la historia, en 1957 un cliente la dejó olvidada; se dice que el hombre llegó en estado inconveniente, por lo que se le negó el servicio. Entró al baño y, al salir, olvidó su bicicleta.
El personal decidió conservarla con la esperanza de que algún día regresara por ella, pero eso nunca ocurrió. Con el paso de los años, la bicicleta se convirtió en uno de los elementos decorativos más icónicos del lugar.
Se trata de una bicicleta marca Raleigh que ha sido prestada en dos ocasiones para formar parte de exposiciones artísticas. La primera fue en 2006, para la muestra “Asimétrica”, de Carlos Ashida, en el Instituto Cultural Cabañas. La segunda ocurrió en 2024, también en el Cabañas, con una carga más sentimental: la exposición-homenaje “Cartas de Navegación”, dedicada al artista tapatío Javier Campos Cabello, cliente asiduo de La Fuente hasta su muerte en 1994.
En esta cantina, Javier Campos se reunía con amigos y otras personalidades del ámbito cultural, integrantes del Taller de Investigación Visual (TIV), con quienes desarrolló diversos proyectos artísticos y de colaboración.
La exposición “Cartas de Navegación” mostró el desarrollo artístico de Javier Campos a través de más de 400 obras. Entre ellas, algunas dedicadas al TIV, donde cuadros de contexto daban paso a la emblemática bicicleta, la cual permaneció intacta. La pieza fue retirada de la cantina por el equipo de museografía del Cabañas con una sola indicación: no limpiarla ni restaurarla. Así, tal cual, fue trasladada al Instituto Cultural Cabañas y, tras algunos meses, regresó a La Fuente para retomar su lugar como símbolo del sitio.
Punto de encuentro de artistas e intelectuales
Por su ubicación, tradición y la infinidad de historias que resguardan sus paredes, La Fuente es uno de los principales atractivos de los recorridos turísticos organizados en Guadalajara. Los detalles que evidencian sus años de servicio también se han convertido en un imán para visitantes.
En el lugar permanece la barra original de los años cincuenta, así como una antigua caja registradora de plata y la factura de compra enmarcada, elementos que aportan un aire de antigüedad que atrae a las nuevas generaciones.
La Fuente se ha caracterizado por ser un centro de reunión de intelectuales, artistas, periodistas, escritores y funcionarios. Su cercanía con el Teatro Degollado, dependencias gubernamentales y universidades la convierte en un punto ideal para compartir cervezas y conversaciones de todo tipo. Se sabe que en sus mesas de madera se han sentado personajes como Silvia Pinal y Plácido Domingo.
Actualmente, La Fuente también funge como espacio para exposiciones artísticas que incluyen fotografía, pintura y diversas expresiones del arte, además de ser escenario para agrupaciones musicales. Todos los viernes hay mariachi, lo que convierte al sitio en un espacio ideal para disfrutar de bebidas, comida y música en vivo.
La cantina que vio cantar a Aristóteles
En diciembre de 2018, Aristóteles Sandoval concluyó su periodo como gobernador de Jalisco. Se cuenta que, al terminar su mandato y salir del propio Congreso, él y parte de su gabinete se trasladaron a la cantina para despedirse del cargo entre caballitos de tequila y mariachi.
El ex mandatario unió su voz a la de los músicos y otros clientes para interpretar a todo pulmón “El Rey”, clásico de Vicente Fernández. Los videos del momento circularon en redes sociales y generaron críticas, pues algunos señalaban que había dejado al estado en malas condiciones. Dos años después, en diciembre de 2020, Sandoval fue asesinado en Puerto Vallarta.
Tragos sencillos y ambiente predilecto
La Fuente no es un lugar pensado para ir a comer, aunque sí ofrece opciones como tacos de distintos guisos, tortas ahogadas, patitas de cerdo, papas y cacahuates. En cuanto a bebidas, las cervezas se sirven bien frías, además de refrescos, destilados, tequilas y preparados para todos los paladares.
Esta cantina es una de las más concurridas de Guadalajara. A pesar de ser un espacio relativamente amplio, se llena con rapidez. Se mantiene limpia y fiel a su estilo y concepto desde hace más de 100 años. En ella se vive un ambiente para todos los gustos, marcado por la camaradería, el respeto, las buenas charlas, los brindis por casi cualquier motivo, los cantos de propios y extraños, y las visitas tanto de locales como de nacionales y extranjeros que buscan formar parte de la historia cantinera de la Perla Tapatía.
SRN