A más de 500 kilómetros de la trayectoria del ciclón, la playa jalisciense más cercana a su paso posible; Barra de Navidad luce casi vacía. Entre la cautela y la esperanza de que vuelva la lluvia, sus habitantes se preparan para las próximas horas.
Este miércoles 23 de septiembre, el malecón de Barra de Navidad luce distinto, apenas caminan unas cuantas personas. La mayoría son habitantes del pueblo, quienes conocen de cerca el ritmo de la costa y observan el cielo con una mezcla de cautela y confianza.
Doña Mari, acostumbrada a vivir en este lugar, cree que no habrá afectaciones graves. Espera, sobre todo, que el huracán deje algo que hace falta: lluvia.
"Todo está tranquilo por el momento, no hay nada. Al menos desde mi punto de vista todavía no hay nada. Queremos lluvia y es lo que esperamos, pero sólo eso igual menos es lo que deseamos, la gente de barra de Navidad solamente quiere lluvia porque casi no hemos tenido”, dijo Doña Mari, habitante de Barra de Navidad.
Hace poco más de un mes que no llueve en la zona. Por eso, entre la incertidumbre, persiste la esperanza de que el agua alivie la espera de quienes viven de la tierra y del mar.
Algunos turistas también aprovechan la soledad de la playa para divertirse un poco. Aunque toman precauciones, encuentran en la costa casi vacía un espacio que pocas veces les pertenece de esa manera.
“Está tranquilo, no hay mucha gente y los puestos están cerrados o al menos la mayoría. Si me da un poco de miedo que pegue el huracán, pero nos estamos divirtiendo muy bien, está bien tranquilo”, relató Cristina Hernández, turista
Mientras tanto, los vecinos se preparan. Refuerzan puertas y ventanas para reducir posibles daños y ubican puntos altos a los que podrían trasladarse si una inundación los obliga a dejar las zonas de riesgo.
Comerciantes toman precauciones
El paso del huracán Polo por las costas de Jalisco recordó a habitantes y comerciantes de la playa de Barra de Navidad los estragos que dejó el huracán Patricia hace más de una década, por lo que alistaron medidas para prevenir afectaciones mayores.
“Así fue Patricia, no había nada y así, de repente. Ante esto no era una construcción, era sólo un tejaban. A mí me tocó estar cuando inició el fuerte viento y en cinco minutos lo voló, todo salió volando. Me tuve que ir corriendo pegado por todas las bardas. Estaban las rachas de viento fuertísimo”, detalló Johnny, comerciante de Barra de Navidad.
Aunque consideran baja la probabilidad de que el ciclón impacte directamente en la zona, se mantienen atentos y toman precauciones ante cualquier emergencia.
Johnny, quien junto con su familia ofrece recorridos turísticos en lancha por el mar y las islas de la región, explicó que protegieron con madera las ventanas de su negocio, ubicado a pocos metros de la playa. También trasladaron sus embarcaciones a un punto de la costa donde esperan que estén menos expuestas a la fuerza del oleaje y los vientos.
“Me paso la noche o el transcurso del huracán cuidando las lanchas, mientras dura los fuertes vientos estar al pendiente de qué no estén golpeando las embarcaciones y sacando el agua, pero muchos prefieren sacarlas del agua”, aseguró.
La afluencia de turistas es baja, tanto por la temporada como por la cautela de quienes prefieren mantenerse atentos a la evolución del fenómeno durante las próximas horas.
Por su parte, los comerciantes se mantienen a la expectativa y alertas ante cualquier situación que se pudiera registrar y que pongan riesgo su patrimonio de años.
MC