En el marco del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la historia de Cristhian Rosete Machorro refleja la lucha constante de muchas mujeres que han decidido abrirse paso en espacios donde históricamente la presencia masculina ha sido mayoritaria.
Actualmente coordinadora del Técnico en Música de la Facultad de Artes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), su trayectoria es testimonio de disciplina, convicción y pasión por el arte.
Su acercamiento a la música comenzó de manera informal a los 12 años. Tres años después, al ingresar a la preparatoria, decidió iniciar formalmente su formación en el Técnico en Música de la universidad, al combinar ambos estudios.
Como ocurre en muchas familias, la elección generó dudas e incertidumbre. En su caso, no existían antecedentes de alguien que se dedicara de manera profesional al ámbito artístico.
“Una cosa es que lo vean como hobby, pero cuando decides que será tu profesión surgen cuestionamientos”, relató. Sin embargo, su compromiso y disciplina fueron clave para que su familia comprendiera que no se trataba de un pasatiempo, sino de un proyecto de vida sólido.
Cristhian ingresó a la licenciatura en Música con especialidad en flauta transversal, etapa que le permitió comenzar a trabajar mientras continuaba su formación académica. Esto le abrió puertas: participó en la orquesta de la universidad en sus inicios, formó parte de la Orquesta del Estado de Puebla y colaboró con el quinteto del ayuntamiento. Actualmente labora en la Orquesta de la Normal del Estado.
Desde su experiencia como coordinadora, reconoce que aún existe una brecha de género en el ámbito musical.
“Son más hombres los que se dedican a esto; las mujeres cada vez vamos ganando terreno poco a poco [...]. No es solo tocar un instrumento; implica materias teóricas, investigación, compromiso y muchas horas de estudio. Es una profesión que exige preparación integral”, señaló.
Rosete Machorro enfatizó que hoy existen mayores oportunidades de formación académica en música, desde el Técnico Superior Universitario hasta la licenciatura, lo que permite profesionalizar el talento y dejar atrás la idea de que el arte es únicamente entretenimiento o adorno.
Además, destaca que el arte cumple una función social fundamental: forma comunidad, identidad y carácter, especialmente en niñas y niños que inician estudios musicales. La disciplina, la constancia y el trabajo en equipo son valores que se fortalecen a través de la educación artística.
Cristhian señaló que su actual cargo le ha permitido impulsar también temas de género, colaborar en la organización de conciertos y conferencias, y fomentar un ambiente de participación equitativa en la facultad.
En este Día Internacional de la Mujer, su mensaje es claro: invita a las jóvenes a atreverse. “Que se animen, que se arriesguen cuando saben que esa es su pasión. Es una profesión real, que requiere muchas horas de estudio”.
CHM