La euforia mundialista se siente hasta en el suelo de conservación de la Ciudad de México, y sus recovecos. Al sur de la capital, en una de las laderas del extinto volcán Ajusco, el volcán Xitle hizo erupción hace unos 1670 años, formando tubos de lava –comúnmente llamados cuevas–, que hoy son uno de los principales atractivos turísticos, y fuente de ingreso para el pueblo de San Andrés Totoltepec.
Ante la llegada de millones de turistas con motivo de la Copa Mundial de Fútbol, los dueños de estos peculiares bosques y matorrales formados sobre roca volcánica están listos y equipados para ofrecer recorridos en las entrañas del Xitle, en cinco de las 16 cuevas registradas hasta ahora.
“Nosotros estamos teniendo una asesoría de diferentes instituciones de la UNAM, a través del Instituto de Geología, principalmente. Estamos teniendo la capacitación, y el apoyo en algunas actividades económicas con la intención de que vayamos encaminado a hacer una comunidad autosustentable”, dijo César Díaz Olvera, representante de la comunidad de San Andrés Totoltepec.
Precisó que, aunque son un pueblo vecino del Ajusco, son diferentes comunidades, por lo que llamó a los interesados en recorrer las cuevas lávicas del Xitle, a buscar a los guías autorizados por la comunidad de San Andrés Totoltepec que depende principalmente del turismo para sobrevivir en suelo de conservación, junto con otros apoyos gubernamentales. Así que los interesados pueden escribir al correo mesabienescomunales.sat@gmail.com y al teléfono: 55 5925 2703.
“Aunque somos vecinos del pueblo de Ajusco, nosotros tratamos de que la gente nos ayude a identificarnos como parte del territorio de San Andrés. El edificio volcánico en su 90 por ciento es territorio de San Andrés Totoltepec, y una pequeña parte la ladera sur es parte que lo tienen en posesión los compañeros de Ajusco”, refirió.
El Xitle, o Xictli que significa “ombliguito” en Náhuatl, es el más joven de los 200 conos volcánicos monogenéticos que conforman la Sierra del Chichinautzin. Cuando hizo erupción, sus lavas escurrieron a lo largo de 12 kilómetros hasta la zona de Copilco, pero en esta ladera formaron cuevas, ya que, al secarse por fuera, la lava hirviendo siguió fluyendo por dentro, formando tubos lávicos, que hoy pueden ser explorados.
Al recorrer las faldas del Xitle ubicado en la alcaldía Tláhuac, el tiempo corre más lento que en la ajetreada urbe, además, el aire es más puro y el paisaje ofrece postales de fotografía, desde este macizo forestal donde la ciudad parece tan lejana.
En un recorrido realizado por MILENIO, constatamos que el principal requisito para hacer la actividad de espeleología es equiparse adecuadamente; para empezar, hay que usar botas antiderrapantes; en la comunidad se realiza el préstamo de casco, lámpara y bastones para senderismo, por un costo de 250 pesos la renta, más 50 pesos por el ingreso al área natural. Ya equipados, uno a uno de los exploradores debe ingresar por un hueco donde apenas cabe una escalera vertical, y de ahí, descender con ayuda de una soga. Superado el primer desafío, la vista es espectacular, una cueva enorme, iluminada por destellos de los tragaluces naturales.
Es la cueva del Tepozán, conocida así porque desde dentro hacia fuera creció un árbol de esa especie, aunque en algún momento, se usó de tiradero de basura, el ejido y la comunidad se dio a la tarea de limpiarla por completo.
“Yo empecé a hacer estos recorridos, a conocer estas partes cuando tenía 13 años; para mí es un placer hoy estar en un proyecto de tanto de Conafor, como de la alcaldía Tláhuac, que nos estén apoyando en esto. Hay gente que irresponsablemente venía, tiraba basura, hacían santería; encontramos aquí mil cosas. Se hizo el trabajo de sacar basura, diciéndoles a las nuevas generaciones que se tiene que cuidar todo esto”, señaló Marcos Crisanto, un guía autorizado por la comunidad de San Andrés Totoltepec.
Para fortalecer a los núcleos agrarios que protegen los bosques de la capital, la Comisión Nacional Forestal y la alcaldía Tlalpan destinaron 7.6 millones de pesos, que se aplicarán a lo largo de 5 años, a través del esquema de Pago por Servicios Ambientales, mediante Fondos Concurrentes para turismo en áreas forestales, de los cuales la Conafor aporta 2 millones 522 mil 360 pesos y la alcaldía Tlalpan 5 millones 138 mil 100 pesos.
“Queremos dar a conocer que hay otro tipo de turismo, que es el de naturaleza y el turismo comunitario en donde los núcleos agrarios son dueños y poseedores de los terrenos forestales aquí en la Ciudad de México, y a través de ellos podemos hacer este tipo de senderismo, podemos hacer campismo, podemos hacer en este caso que estamos visitando el tema de de espeleología, el ingreso a las cuevas”, expresó Esther Sandoval Palacios, titular de la Conafor en la Ciudad de México.
Seguimos nuestro recorrido en la oscuridad de la cueva, apenas iluminando nuestro propio camino.
“Dentro de los tubos de lava como pueden ver ahorita, escuchan una colonia de murciélagos, no se puede hacer fuego aquí, no se puede fumar, no se puede entrar bajo la influencia de bebidas alcohólicas o drogas, no te puedes llevar absolutamente nada. Entrar con bocinas, no se puede, les pedí que guardamos silencio por la colonia de murciélagos”, explicó Marcos Crisanto.
Al salir, el biólogo Diego Gutiérrez explicó que el pedregal en el que nos encontramos es un continuo forestal, dominado por un bosque de encino-pino, y el matorral xerófilo asentado sobre la roca volcánica, donde se han registrado cerca de 22 especies en alguna categoría de riesgo, algunas endémicas y nativas de este territorio. Destacó que en la zona se encuentra una gran diversidad de especies debido a la diferencia de alturas entre alta montaña y las zonas más bajas del valle.
“Nos encontramos entre 2600 a los 3 mil 100 metros, que es el punto más alto del volcán Xitle, gracias a esto tenemos la presencia de mucha diversidad, tanto en aves, reptiles, anfibios y mamíferos. Por ejemplo, aquí tenemos lo que es un cincuate, una culebrita nativa; también gracias al esfuerzo de cámaras trampa o del monitoreo realizado por brigadistas, se han detectado gallinita de monte, coyotes, zorra gris, eh víboras de cascabel, águilas de Harris y halcón Peregrino, y búho cornudo”, enlistó.
La principal amenaza del ejido y la comunidad es el cambio de uso de suelo, debido a invasiones o asentamientos irregulares. Con los recursos de Conafor y Tlalpan, los ejidos y comunidades integran brigadas de prevención de incendios forestales, implementan acciones de vigilancia para evitar el cambio de uso de suelo y conservar los ecosistemas y su biodiversidad
En el caso del Ejido San Andrés Totoltepec, se informó se equipará y uniformará a la brigada de vigilancia y se dará mantenimiento a 250 metros de caminos y senderos, con lo que se fortalecerá el proyecto de ecoturismo iniciado en 2024.
Asimismo, se realizará monitoreo terrestre fitosanitario en 100 hectáreas de bosque, mantenimiento forestal y regeneración natural en 10 hectáreas, además del monitoreo biológico y el establecimiento de una brigada equipada para su ejecución.
Por su parte, la Comunidad San Andrés Totoltepec llevará a cabo acciones de uniforme y equipamiento de su brigada de vigilancia, mantenimiento a 300 metros de caminos y senderos, monitoreo terrestre fitosanitario en 205.41 hectáreas de bosque, además de mantenimiento forestal y regeneración natural en 10 hectáreas.
HCM