Leyendas del Barrio no fue solo un concierto, fue un rugido que transformó al Auditorio del Jardín de la Cultura en un templo de rock y hermandad.
Mil almas, desde los veteranos curtidos en cientos de batallas urbanas hasta las nuevas generaciones que apenas estrenan sus chamarras de cuero, se fundieron en una sola voz que demostró que el rock nacional está vivo.
¿Cómo se vivió el evento?
Si alguien dudaba del relevo generacional, la respuesta fue contundente, pues la banda Spectre, en su calidad de invitado especial, destacó por su presencia escénica, interpretando grandes éxitos del rock, los mismos que la audiencia coreó durante toda su participación.
Por otro lado, la fuerza de la banda Antikop fue un auténtico terremoto sonoro. Con una actitud desafiante, la agrupación se ganó el respeto del barrio a base de riffs incendiarios y redobles de su enérgica batería, dejando claro que el futuro del rock tiene nombres y apellidos que muy pronto estarán pesando en la escena nacional.
La artillería pesada no dio tregua. Instituciones de la talla de Interpuesto y Tex Tex reafirmaron su estatus de leyendas, conectando con el sentimiento más profundo de la banda.
La potencia de Leprosy y la voz impecable de Dian Marie elevaron la temperatura técnica del evento, mientras que la mística de Luzbel y el ritmo inconfundible de Sam Sam y Perro Callejero mantuvieron el frenesí en su punto máximo.
Fue una exhibición de poderío musical que recordó por qué estas bandas son los pilares de nuestra cultura urbana. "Ver a padres e hijos coreando las mismas rolas es la prueba de que el rock es un puente indestructible (...) Huixquilucan hoy puso el ejemplo de cómo se vive la música en paz y con respeto", declaró un emocionado Edgar Salinas, pilar de la organización.
Saldo blanco que rompe prejuicios
El festival atrajo a visitantes de Querétaro, Toluca, Tlalnepantla, Naucalpan y Ciudad de México, convirtiendo a Huixquilucan en el epicentro regional del rock.
A pesar de la masiva afluencia y la intensidad de la música, el comportamiento de la "banda" fue ejemplar: una fiesta de hermandad absoluta donde la única protagonista fue la música.
Un éxito de esta magnitud no se logra sin un respaldo; por ello los organizadores, agrupaciones de rock y público asistente reconocieron a las autoridades municipales de Huixquilucan, su apertura, pluralidad y el impecable operativo de resguardo que permitió que el evento transcurriera en un entorno de total seguridad.