M+.- Cuando Mohammed Abed llegó a México, se presentó de una sola manera: “refugiado palestino". 16 meses después, tras perfeccionar su español, encontrar un espacio para vender sus platillos, aprender a recorrer la Ciudad de México y acostumbrarse a surtirse en la Central de Abastos, cambió su propia identidad.
“Ya no me siento refugiado. Me siento mexicano”. Lo dice y sonríe durante una entrevista S MILENIO..
De ser un ingeniero en sistemas y dueño de una empresa de internet en Gaza, hoy recorre mercados y tianguis capitalinos para ganarse la vida como cocinero.
Hace apenas una semana, Mohammed acudió al Registro Civil a registrar a su hijo recién nacido. Yusuf. Cuando salió, el bebé dejó de ser solamente el más pequeño de la familia Abed. Se convirtió legalmente en mexicano.
En las redes sociales, quienes han seguido la historia de la familia ya rebautizaron a Yusuf: “¡Mi paisano!”. Mohammed ríe.
Yusuf es el primer mexicano nacido de una familia que llegó a este país huyendo de Gaza, tras la ofensiva israelí que comenzó en octubre de 2023.
En México, Yusuf es José.
Yusuf es también el nombre asociado con un hombre que, según la tradición, tenía el don de interpretar los sueños. Quizá por eso este nombre encaja con la historia de los Abed.
Yusuf nació cuando su familia comenzaba a soñar de nuevo. Después de perderlo prácticamente todo. Después de perder a Merna, su hermana de cuatro años, quien murió en Gaza durante un ataque con fósforo blanco en su vecindario.
La vida que quedó bajo los escombros
Antes de la guerra, Mohammed se graduó de la Universidad Islámica de Gaza —la más prestigiosa de la Franja, hoy reducida a escombros— y dirigía su propia empresa. Los Abed tenían una vida próspera en esa zona, hasta que los bombardeos comenzaron a dinamitarla.
Su empresa se esfumó y de su hogar quedaron solo ruinas. Según evaluaciones del Centro de Satélites de las Naciones Unidas (UNOSAT) y de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), cerca del 82 por ciento de las estructuras en Gaza han sufrido daños. En el sector residencial, la destrucción alcanza el 92 por ciento de viviendas. Una de estas casas era de los Abed.
En mayo de 2025, la familia escapó de Gaza con lo que llevaba puesto. Fue un éxodo laberíntico: un autobús desde el puerto de Karim Abu Salim hacia Kerem Shalom, en Israel; siete horas por carretera hasta Jordania; un vuelo a Turquía y, finalmente, 14 horas de trayecto desde Estambul hasta la Ciudad de México.
Exactamente un año después de huir, en mayo de 2026, el nacimiento de Yusuf les devolvió la esperanza.
“Queremos trabajar”
Mohammed aclara más de una vez que no le interesa hablar de política; prefiere platicar de algo más básico: trabajar, el cómo sostener junto a su esposa Shuruq a sus tres hijos y compartir con México los sabores de Palestina.
La gastronomía se transformó en su herramienta de reconstrucción.
“Yo creo que somos gente trabajadora. No la gente que llega aquí para dormir”, asegura.
Y trabaja mucho. Los martes para Mohammed son de los días pesados; apenas duerme un par de horas. La noche anterior, los esposos Abed permanecen en la cocina –del refugio de Tlalpan, donde viven– casi hasta el amanecer: muelen el garbanzo para el falafel y el hummus, sazonan el shawarma y el kebab, hornean el baklava, enrollan hojas de parra y preparan a mano, desde cero, el pan pita.
A las 06:00 horas, tras el brevísimo descanso, Mohammed despierta. Lleva a sus dos hijos mayores a la escuela, regresa al refugio y continúa la jornada.
Mohammed atraviesa solo gran parte de la ciudad con los sabores de Palestina a cuestas en su triciclo eléctrico. Son 23 kilómetros del centro de Tlalpan a la Condesa. Más de una hora y media por trayecto, pues este vehículo alcanza apenas una velocidad máxima de 35 kilómetros por hora.
Cada plato es una historia
La comida también es una forma de resistencia. Cada platillo lleva una parte de su país, pero también de trabajo, de independencia. La familia Abed no pide caridad. Pide una oportunidad. Y eso ha sido lo que ha ido encontrando.
Hace un mes, Mohammed se presentó ante Roberto Sánchez, representante del tianguis sobre ruedas de Condesa con una tradición de 56 años. Le contó su historia. Dijo que era un refugiado desplazado por la guerra y que quería un pequeño espacio para trabajar.
“Es la primera persona que llega formalmente como refugiada”, comenta Sánchez. Aunque el mercado ha recibido a comerciantes extranjeros a lo largo de cinco décadas. Mohammed fue el primero en solicitar un espacio abiertamente bajo esa condición. El mercado no dudó en dárselo.
La buena respuesta del barrio también fue inmediata. En la esquina de Pachuca y de Agustín Melgar, Mohammed se instala cada martes de 9:00 a las 16:00 horas.
Los vecinos hacen fila para comprar; sus clientes y seguidores también llegan buscándolo por los promocionales que sube en sus cuentas de Instagram: _banquetes_shuruq y mohammedenmexico.
“Gracias, mexicanos”
Mohammed se expresa de México con muchísima gratitud: “La verdad, aquí la vida es muy bonita”. Dice que la gente es amable. Solidaria.
Quizá por eso, tras 16 meses, se identifica como mexicano y ya no como refugiado. México es el lugar donde nació su hijo, Yusuf, y donde ha vuelto a imaginar un futuro, luego de perder casi toda la vida que había construido en Gaza.
Hoy, Yusuf ya tiene una patria: es mexicano y es nuestro paisano.
▶️ "Gracias por todo a los mexicanos" Se llama Youssef, pero en redes lo conocen como "El Paisano". Él es el primer bebé de una familia palestina que logró escapar de la Franja de Gaza el año pasado y hoy inicia una nueva vida.
— Milenio (@Milenio) September 10, 2026
???? #MILENIO22h con @AlexDominguezB pic.twitter.com/9GhAotQxl4
HCM