El caso de la joven Jasia Abud habla de la situación que viven los grupos vulnerables de Tamaulipas. Los esfuerzos de autoridades y empresas para abrirle espacios de trabajo a este sector de la población no es suficiente, no importa la preparación académica y post universitaria, las puertas son limitadas y se incumplen con esa política de paridad en las minorías.
Después de trabajar en otros estados y reconocer más facilidades, tener una licenciatura, diplomados y cursar una maestría no es garantía de colocarse en la fuerza laboral, dijo la joven que tiene 12 años en sillas de ruedas, al verse condicionada por un infarto de médula.
Tener estudios profesionales no garantiza conseguir empleo
Al intentar en bolsas de trabajo vía las plataformas digitales, decidió hacer el intento en la Feria del Empleo organizada por el Servicio Nacional (CNE) junto con los gobiernos de Tampico y Ciudad Madero. Formó parte de los asistentes con capacidades diferentes en ese afán de ser contratados.
“He venido a otras ferias donde piden acudir a su oficina y allá darte la vacante, cuando lo ideal es ser contratado en esta entrevista. En otros eventos pasa lo mismo, solo juegan con la emoción de la persona y al final no terminas por entrar en una empresa. Son muchas experiencias en la gente con discapacidad, pues al final no somos requeridos”, indicó.
Jasia Abud busca ejercer su profesión en Tampico
Jasia tiene la carrera de Negocios Internacionales, dos diplomados y realiza una maestría en gestión de talento humano. No ha ejercido esta profesión, pero agregó que se especializó en gestión de talento humano.
“Todos los que estamos aquí nos capacitamos al doble y ser tomados en cuenta. Por desgracia, puedes prepararte y saber muchas cosas del entorno de trabajo y, sin embargo, la inclusión no se nota. Es lamentable que no tengamos esas oportunidades de empleo”, apuntó.
Una de las pocas opciones que pudo desempeñarse en esta región se dio en la Dirección de Ecología del Gobierno Municipal de Tampico. Ahí emprendió la aventura para colaborar en áreas como Protección Civil del municipio de El Marqués, en Querétaro, mientras hace un esfuerzo por colocarse en una plantilla laboral de la localidad y estar en casa.
“Mi condición vino cuando me pegó una enfermedad llamada lupus, de ahí tuve un infarto de médula. Tengo 12 años con el padecimiento y he aprendido a desarrollarme con ella. Si no encuentro nada en Tampico, tendría que volver a aquella ciudad, pero mi verdadera intención es regresar aquí”, reiteró.
JETL