Desaparecer en Jalisco: la amenaza cotidiana de la que nadie está a salvo, según experto

Redes sociales, ofertas falsas y violencia normalizada, son los factores principales ante la ola de desapariciones en el estado.

Lo más preocupante es la frecuente desaparición de menores en Jalisco (Foto: Especial)
Usi Toledo
Guadalajara /

M+.- En apenas cinco días, 43 personas fueron reportadas como desaparecidas en Jalisco. Entre ellas hay siete menores de edad.

Los desaparecidos son hombres, mujeres, adolescentes y niñas que salieron rumbo a la escuela, al trabajo o simplemente a realizar actividades cotidianas y no regresaron.

La cifra, que para muchos podría perderse entre estadísticas diarias, representa para especialistas una señal de alarma sobre una crisis que dejó de ser aislada y que hoy alcanza prácticamente a cualquier sector de la población.

“Cualquiera podría estar en esas fichas”, resume Ícaro Khan, especialista en incidencia de desaparición de la asociación civil Asistencia en Resistencia, en entrevista a MILENIO, quien sostiene que Jalisco continúa entre los estados con más desapariciones del país, mientras la sociedad comienza a acostumbrarse al horror.

El problema, advierten, no distingue edad, género, nivel económico ni colonia.

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Las 43 fichas emitidas en tan sólo una semana corresponden a 32 hombres y 11 mujeres; sin embargo, detrás de las cifras existe otro dato que preocupa especialmente: siete de las personas desaparecidas son menores de edad.

Camila Janeth Vázquez Rivas, de 13 años, vista por última vez el 19 de mayo en Tlajomulco; Andrés Daniel Maldonado Torres, de 14 años, desaparecido el 13 de mayo en Jocotepec; y dos jóvenes de 15 años, Ángel Gael Cándido Mares, reportado el 20 de mayo en Guadalajara, y Dilan Iván Torres Gómez, cuyo paradero se desconoce desde el 18 de mayo en Tlajomulco, son ejemplo de la desaparición sistemática. Ellos cuatro cursaban la secundaria y salieron de casa para realizar actividades cotidianas, pero nunca regresaron.

Para Khan, esto refleja no solamente una crisis de seguridad, sino una vulnerabilidad creciente para niñas, adolescentes y mujeres, sectores que continúan siendo blanco de redes de explotación, reclutamiento y trata de personas.

La normalización del horror

El especialista advirtió que el crimen se ha normalizado al grado de que gran parte de la sociedad ya no reacciona frente a las fichas de búsqueda que circulan diariamente en redes sociales.

Asegura que la repetición constante de casos ha provocado una peligrosa deshumanización, donde las publicaciones se observan unos segundos y luego desaparecen entre miles de contenidos más.

“A lo mejor, entre tantas fichas que vemos todos los días, nos hemos deshumanizado un tanto. Vemos tantas y ya no es posible compartirlas o poner atención a las características. Yo le recomiendo siempre a la gente que comparta y que ponga atención. A lo mejor no a todas; sería imposible que alguien pueda recordar las características de 43 personas de esta semana, pero sí puedo recordar las características de alguien que sea similar a mí”, señala Khan.

Actualmente, Jalisco supera las 16 mil personas desaparecidas y, de acuerdo con cifras citadas por el activista, uno de cada siete hogares conoce a alguien desaparecido.

La preocupación aumenta particularmente cuando se habla de menores de edad. Khan señala que miles de niñas y niños continúan desaparecidos en el país y advierte que reducir todos los casos al reclutamiento forzado por grupos criminales invisibiliza otros delitos como la explotación sexual y la trata de personas.

“Uno debe aceptar que estos menores fueron sustraídos de sus hogares con otra causa. Y también hay que decirlo completamente y sin miedo a que alguien se pueda ofender: fueron llevados para la prostitución, para la esclavitud sexual. En estos 18 mil niños y niñas desaparecidos, el 52 por ciento corresponde a niñas. Y esto, el hecho de que sea por el sexo, nos debe dar una pauta de hacia dónde se dirige este tipo de extracciones de menores”.

Camila fue vista por última vez el 19 de mayo en Tlajomulco (Foto: Cortesía)

Desapariciones que no distinguen colonias

La desaparición ya no ocurre solamente en zonas alejadas o comunidades rurales. Un mapa de calor elaborado con base en cédulas publicadas por la Comisión de Búsqueda de Personas de Jalisco desde enero de este año al 20 de mayo revela que las desapariciones están distribuidas en casi toda el Área Metropolitana de Guadalajara.

Entre las colonias con más cédulas destacan La Barda Tirada, en Ixtlahuacán de los Membrillos, con nueve casos; Valle de los Molinos, en Zapopan, con ocho; y Santa Paula, en Tonalá; San Agustín y Valle de Tejeda, en Tlajomulco; así como Nueva Central Camionera, en Tlaquepaque, todas con siete reportes.

También aparecen colonias ampliamente transitadas y habitadas como Oblatos, Centro de Guadalajara, Lomas del Mirador, Arenales Tapatíos, Hacienda Santa Fe, “la colonia más cool del mundo”, La Americana, Constitución, Miramar, Tabachines, Villas de Guadalupe y Villa Fontana.

La distribución territorial desmonta la idea de que las desapariciones solamente ocurren en zonas marginadas o apartadas. Para el especialista, el problema ya se encuentra incrustado en la vida cotidiana de la ciudad y ocurre incluso a plena luz del día.

“Quisiéramos pensar que sucede en otras rancherías, en lugares pequeñitos, pero sucede aquí, sucede en nuestra propia zona metropolitana, en donde se están dando las desapariciones a plena luz del día completamente. Ni siquiera suceden en la noche; suceden a plena luz del día y eso tendría que alarmarnos muchísimo más”, menciona.

De acuerdo con el mapa, municipios como Zapopan, Tlajomulco, Guadalajara, Tonalá, Tlaquepaque y El Salto concentran múltiples puntos de incidencia, incluyendo casos relacionados con menores de edad desaparecidos.

Andrés Daniel Maldonado Torres, de 14 años desapareció en Jocotepec (Foto: Cortesía)

El peligro de las redes

Uno de los temas que más preocupa a colectivos y especialistas es la manera en que grupos criminales utilizan redes sociales, videojuegos y falsas ofertas laborales para captar víctimas, especialmente adolescentes.

Durante la entrevista para MILENIO, Khan mencionó el caso de una menor de 13 años desaparecida después de mantener contacto con personas que le ofrecieron un supuesto empleo a través de redes sociales.

El especialista cuestionó la falta de supervisión sobre la actividad digital de niñas, niños y adolescentes, al considerar que actualmente muchas familias desconocen con quién se comunican sus hijos, qué aplicaciones utilizan o qué tipo de conversaciones mantienen.

Asegura que, aunque el debate sobre privacidad suele generar incomodidad, la prioridad debe ser la seguridad física de los menores.

Durante toda la conversación, el especialista insiste en una frase: “puede ser cualquiera”.

Ángel Gael Cándido Mares, reportado como desaparecido el 20 de mayo en Guadalajara (Foto: Cortesía)

​La afirmación busca romper con la narrativa que durante años intentó justificar las desapariciones bajo la idea de que las víctimas estaban involucradas en actividades ilegales.

Las fichas, explica, muestran otra realidad: estudiantes, trabajadores, adolescentes y mujeres forman parte constante de los reportes de desaparición.

“Pensar que solo le sucede a la gente que anda en malos pasos también es negarnos completamente a aceptar que nuestra sociedad es vulnerable completamente al crimen. Todos somos conscientes de dónde están, quiénes son y a qué se dedican. Si yo, como ciudadano, sé quiénes son, ¿cómo es posible que las autoridades digan que no lo saben?”, agrega.

Para Khan, la crisis dejó de ser un problema lejano y se convirtió en una amenaza cotidiana para cualquier persona que sale de casa.

La situación también ha provocado un desgaste emocional y social entre familias buscadoras, quienes frecuentemente enfrentan indiferencia e incluso molestia cuando realizan manifestaciones o cierres de calles para exigir búsquedas.

Santiago fue visto por última ocasión en la colonia Camichines Vallarta de Zapopan (Foto: Cortesía)

Falta información sobre desapariciones

Otro de los señalamientos más severos del especialista apunta hacia las autoridades estatales y federales.

Khan cuestiona que Jalisco no comparta plenamente información sobre desapariciones con plataformas nacionales, lo que dificulta búsquedas interestatales y retrasa investigaciones.

También critica que muchas búsquedas parezcan activarse únicamente cuando existe presión mediática o política, mientras cientos de familias continúan realizando búsquedas prácticamente solas.

Además, advierte sobre el uso de términos como “ausencia voluntaria”, utilizados en algunos casos para minimizar la dimensión real de la crisis.

A ello se suma el hallazgo constante de fosas clandestinas y puntos de exterminio descubiertos principalmente por colectivos ciudadanos y madres buscadoras, quienes en muchos casos terminan realizando labores que corresponderían a las autoridades.

Para Khan, uno de los aspectos más graves de la situación es que la sociedad parece haber aprendido a convivir con las desapariciones.

Las fichas pasan diariamente frente a millones de personas en redes sociales y muchas veces son ignoradas en cuestión de segundos. La saturación de casos ha provocado que la tragedia se vuelva cotidiana.

Sin embargo, el especialista insiste en que la empatía y la participación social siguen siendo fundamentales para enfrentar la crisis. Pide a las familias mantener fotografías actualizadas, registrar señas particulares precisas y supervisar la actividad digital de niñas, niños y adolescentes.

Dilan Iván Torres Gómez desapareció el pasado 18 de mayo en Tlajomulco (Foto: Cortesía)

“Hasta que te toca”

Advierte que el problema seguirá creciendo mientras la sociedad continúe creyendo que las desapariciones solamente afectan a otros.

“La desaparición no te toca hasta que te toca. Viste cientos de fichas que decían ‘compartan’ y les diste scroll. Pero te das cuenta de lo horrible que es eso hasta que tú publicas una ficha y entonces dices: ‘Por favor, todos compartan’. No esperemos llegar a este punto para poder tomar parte”.

En Jalisco, mientras las fichas siguen acumulándose semana tras semana, las familias continúan buscando a quienes un día salieron de casa y no volvieron. Entre las 43 desapariciones registradas en apenas cinco días hay estudiantes, trabajadores, jóvenes, hombres, mujeres y menores de edad.

Y hay una advertencia que especialistas repiten cada vez con más frecuencia: puede ser cualquiera, nadie está exento.

JVO

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