Domingo 15 de febrero y las actividades retomaron su rutina en la Osa Mayor de Angelópolis; turistas tomando fotos en la Estrella de Puebla, vehículos circulando por la zona donde otros se ejercitan y familias enteras acuden a los bares o restaurantes del área.
Esa misma, donde tan solo un día antes, todo era dolor, miedo y tristeza por el ataque armado que ejecutaron cuatro sicarios contra un grupo de jóvenes; el cual le quitó la vida a Gisele Ortiz Carreto, Joaquín Wirth García y Emmanuel Esteban Campaña Sánchez.
Pero, a pesar de que las actividades eran “normales” en la ahora tan famosa “Isla de Angelópolis”, había un vacío en el ambiente, la presencia de policías y militares, recordaba el eco del dolor que junto a la sangre, invadió este lugar.
Y, a menos de 5 kilómetros de la Sala de Despecho, donde ocurrió el atroz crimen, un par de cuartos dentro de la Funeraria Aeternitas Memorial, estaban llenos; decenas de personas, acompañaron ahí, no solo a Gisele Ortiz, antes de ser inhumada, si no también a sus familiares y amigos más cercanos, esos que entre conversaciones, repudiaban las versiones en qué horas antes se señalaba que su muerte fue parte de un “ajuste de cuentas”.
Ellos, los que hablaban con esfuerzo mientras las lágrimas inundaban su rostro, repetían la importancia de “limpiar su nombre”, aseguraban que todos quienes la conocieron, sabían de su amor, nobleza y valores; por lo que si bien, debía haber justicia legal, también justicia social, donde todos aquellos que sepan de esta historia, tuvieran claro que Gisele, “fue una víctima inocente”.
Compañeros de escuela, colegas, docentes y de más, llegaron en gran número a la ceremonia donde pidieron por su eterno descanso, por darle fuerza a su familia y porque ninguna otra persona pase por una situación similar.
Una vez que los rezos concluyeron, cada uno de los asistentes aplaudió, expresaron su respeto y amor por una joven psicóloga que dio amor, apoyo y cariño a muchos; haciendo recordar que mientras algunos lugares podrán seguir su rutina, la vida de muchos cambio de manera drástica el 14 de febrero del 2026 en Puebla.
CHM