Lo que para muchos pintaba como un día triste por el cierre de la icónica sucursal de Julio Cepeda Jugueterías en la avenida Gonzalitos, terminó convirtiéndose este jueves 30 de abril en una verdadera fiesta llena de nostalgia, sonrisas y agradecimiento.
Para decirle adiós a este emblemático "Paraíso del Juguete", la gerencia organizó un evento de despedida que logró reunir a cientos de familias regiomontanas. Las instalaciones cobraron vida con la instalación de juegos inflables, carritos de snacks y la repartición de un enorme pastel conmemorativo.
Chicos y grandes disfrutaron por igual de los shows en vivo que amenizaron la tarde, demostrando que la alegría infantil que caracterizó al lugar se mantendría hasta el último minuto.
Una vez concluida la celebración oficial, la actividad se trasladó al interior del gigantesco local, donde las familias aprovecharon las últimas horas de servicio para cazar las ofertas de liquidación.
El escenario era el claro reflejo de una despedida inminente: pasillos enteros lucían prácticamente vacíos. Entre los pocos juguetes que la gente lograba rescatar para llevarse a casa como recuerdo destacaban juegos de cartas UNO edición especial, los clásicos carritos Matchbox, muñecas Barbie, los nostálgicos peluches interactivos Zhu Zhu y un surtido de productos de la marca Fotorama.
El calor al interior de la tienda se hizo notar debido a la falta de aire acondicionado, pero este detalle no ahuyentó a nadie. Por el contrario, pareció darle un toque aún más íntimo y melancólico al recorrido, con adultos sudando mientras caminaban por última vez por los pasillos que alguna vez marcaron su infancia.
Compras llenan de nostalgia a padres que también fueron niños
Muchos ciudadanos acudieron a despedirse y, ¿por qué no?, llevar un regalo para sus hijos, sobrinos o nietos.
“Claro que sí, por eso vinimos, justo me acaba de traer mi hija. Hace unos 30 años, 35, vinimos por aquí a comprar una bicicleta Magistroni para mi hijo. Vine con mi padre y ahorita pues ya nomás queda mi hijo y yo. Eso es una historia muy bonita aquí, por eso venimos exactamente”, comentó el señor Juan Gámez.
Para esto, los pasillos lucían repletos de gente que quería llevarse el último juguete, el último carrito, la última muñeca de la considerada sucursal más emblemática de la juguetería.
“Me han gustado los cubos que me compra mi papá y unos carros Hot Wheels, el Día del Niño me festejaron en la escuela, nos fue muy bien”, dijo el niño Diego.
Pese a ser un día en el que muchos ciudadanos sintieron nostalgia, la alegría de los más pequeños por celebrar su día también se desbordó.
“Cuando estaba chiquito y jugaba americano, mi papá me prometía que si jugaba bien, me compraba un juguete, un detalle y se cumplió”, mencionó el joven Samuel.
Y como todo Día del Niño, el festejo fue en grande.
“Ah no, pues un bonito día, y que se diviertan mucho en este Día del Niño”, comentó la niña Ary.
Cierre definitivo de la tienda en Gonzalitos
La jornada maratónica de compras, calor y recuerdos llegó a su fin cuando el reloj marcó las 20:00, en ese momento, las puertas se cerraron definitivamente y las luces del inmenso local de Gonzalitos se apagaron por última vez.
Con ese interruptor no solo se cerró una tienda, sino que concluyó un capítulo imborrable en la memoria colectiva de Monterrey. La sucursal de Gonzalitos dice adiós, pero la magia que regaló a lo largo de casi cinco décadas seguirá resonando en el corazón de Nuevo León.
grt