Una semana antes del domingo de Ramos, Pedro y su familia literal van al monte a cortar palma, es una actividad que hace desde hace 10 años con sus papás y ahora con su familia, lo que importa es llevar el sustento a casa.
En la plaza de Armas, en medio de una vendimia popular, los fieles compran sus ramos y hacen fila para entrar a la Catedral. Todos portan un ramo, para que el padre pueda rociar agua bendita en este inicio de la Semana Santa.
Los comerciantes vienen desde Tantoyuca, en el Norte de Veracruz, para vender en el inicio de las actividades de Semana Santa. “Siento que otros años ha estado mejor, ahorita está muy flojo”, comentó el comerciante.
A pesar de que sienten que la venta está baja, comienzan a preparar todo lo necesario para que los ingresos se mantengan. A la vez de que Pedro hace el recuento, su esposa está trabajando detallando “los ramos”, mientras sus hijos juegan y a la vez ofrecen productos.
Instalados frente a la Catedral de Tampico, donde decenas ingresan y salen con sus ramos, forman parte del comercio que llega desde la región en esta época del año, en donde el puerto se mezcla entre los fieles y el turismo, que en grupo recorren los atractivos de la ciudad.
La mayoría de los comerciantes son de la Huasteca veracruzana, que vienen a Tampico para hacer la venta que les pueda llevar recurso a sus familias, quienes los acompañan en estos días de trabajo, que para otros son de descanso, de paseo y de espiritualidad.
En un momento en el cual los comerciantes de ramos están haciendo el esfuerzo, el turismo ya bien está vigente, desde los recorridos por las zonas históricas, hasta los grupos de visitantes que recorren las zonas más características de la ciudad.
yc