La falta total de suministro de agua en la colonia Jardines de San Juan detonó una manifestación de entre 30 y 40 vecinos, que derivó en el cierre parcial del Eje Metropolitano, evidenciando una afectación del 100% en el acceso al servicio y presión insuficiente para viviendas en zonas altas.
Como respuesta inmediata, el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León (Sapal) estableció un canal de atención directa mediante un chat con funcionarios clave, con el objetivo de dar seguimiento puntual a los reportes ciudadanos y ajustar la distribución del servicio en tiempo real.
“Tenemos un sistema de atención a clientes; el número de llamadas que nos llegan es nuestro termómetro, el que nos indica hacia dónde movernos… vamos a garantizar y buscar la forma de que les llegue el agua”, afirmó Enrique de Aro Maldonado, director de Sapal.
La protesta inició a las 6:30 de la mañana y generó afectaciones viales en dirección a Silao, a la altura de Almadino. Hacia las 8:45 horas comenzó la liberación parcial de carriles y, minutos después de las 9:00, la circulación quedó restablecida tras acuerdos entre autoridades y manifestantes.
De acuerdo con Juan Manuel Robledo, representante vecinal, la problemática se ha intensificado desde diciembre de 2025.
“La colonia se ha visto afectada en un 100% porque no tenemos el líquido; nos la suministran a veces en la madrugada una o dos horas… y las calles más alejadas ya no alcanzan a recibirla”, señaló.
Las vialidades más afectadas son Jardín de San Antonio, Jardín de Quiroga y Jardín de Bilbao, donde la baja presión impide el llenado de tinacos, especialmente en departamentos que carecen de cisterna.
Sapal atribuyó la situación a factores técnicos y operativos, como el aumento en la demanda por la temporada de calor y fallas eléctricas en pozos de abastecimiento.
“Diez minutos de corte de energía en esos pozos representan un atraso importante; no es un sistema inmediato”, explicó el director.
Como parte de los compromisos, la dependencia acordó mantener monitoreo directo con los vecinos y ajustar la presión en la red para garantizar el abasto, al menos en horarios definidos. La estrategia busca evitar que los ciudadanos dependan únicamente de reportes telefónicos y reducir los tiempos de respuesta ante fallas.
El caso refleja una presión creciente sobre la infraestructura hidráulica urbana en contextos de altas temperaturas, donde la combinación de demanda elevada y limitaciones técnicas impacta de forma diferenciada a zonas con menor capacidad de almacenamiento.