Elizabeth Pérez es una artesana que, con esmero y dedicación, realiza la reparación de figuras del Niño Dios, así como la venta de vestimenta. Con más de 20 años de experiencia, ha desarrollado un profundo conocimiento y habilidad en el arte de vestir y restaurar esta imagen religiosa.
En entrevista para Milenio, señaló que esta labor la aprendió gracias a su madre y que se ha ido transmitiendo de generación en generación.
“Desde mi infancia he estado involucrada en esta labor; mi madre la ha realizado desde que éramos niños y de ahí aprendí a vestir y reparar al Niño Dios”.
La artesana utiliza una variedad de materiales y colores para restaurar las figuras del Niño Dios, de acuerdo con las solicitudes de los clientes.
“Ocupamos varias pinturas; a veces no se logra el color que uno requiere, por lo que tenemos que igualar tonos para dejarlos al gusto del cliente”.
Para Elizabeth Pérez, dedicarse a esta labor es algo muy especial. “Para mí es algo muy significativo, porque estamos sirviendo a la gente para que crean y tengan más fe en Dios”, expresó.
La labor de Elizabeth es un ejemplo de la rica tradición y fe de la comunidad, y su dedicación es un regalo para quienes buscan vestir a su Niño Dios con amor y devoción.
Conforme se acerca el Día de la Candelaria, la artesana se prepara para recibir a los clientes que buscan vestir a su Niño Dios con los mejores trajes y accesorios, a fin de dejarlos listos para esta celebración que se realiza cada 2 de febrero.