Estudiantes y padres de familia de León apoyaron la prohibición del uso del teléfono en primarias, secundarias y preparatorias. Esta ley entró en vigor este martes 03 de noviembre a nivel nacional, y también fue apoyada por los docentes, quienes señalan que los menores no necesitan un dispositivo para aprender.
MILENIO hizo un recorrido a escuelas, secundarias y preparatorias de la Zona Centro y pudo hablar con Luz Andrea Rodríguez Hernández -quien es docente de una preparatoria privada ubicada sobre la calle Doctores Álvarez y 5 de Febrero- y mencionó que en esa institución sí es necesario el uso del teléfono porque no tienen libros físicos, y hay veces en las que les tiene que mandar material de trabajo al Classroom o vía WhatsApp.
Reconoció que no siempre le dan un buen uso, a pesar de que los estudiantes ya sobrepasan los 15 años y deberían ser más conscientes sobre los riesgos de usarlo.
“Aquí nada más que los papás estén conscientes que en el salón no se les permite el uso del celular para que luego no sean los que se enojen o reclamen, porque son los primeros que reclaman”, dijo Rodríguez Hernández.
Señaló que hay algunos estudiantes que lo utilizan en clase con el “pretexto” de que sus papás las mandaron mensaje.
Valeria, quien cursa el primer año de secundaria, mencionó que sus padres le dieron su primer teléfono cuando tenía 8 años para comunicarse con ellos al salir de la escuela y estar al pendiente, pero aseguró que ha visto a algunos compañeros que no siempre hacen buen uso del dispositivo, por lo que apoya la prohibición.
“Sí, ya teníamos avisado desde hace dos semanas antes que iban a prohibir los celulares y creo que uno de nuestros maestros nos había dicho que iban a hacer operación mochila en estas semanas para comprobar que no traigas el celular o cosas indebidas”, explicó.
Valeria Vianey Pérez Pacheco, madre de un menor de 10 años, mencionó que no estaba enterada de la ley que entró en vigor este 03 de noviembre, pero apoyó la idea de prohibir el uso del teléfono en espacios.
“No lo veo mal. Por tres o cuatro horas que no lo usen no pasa nada”.
Dijo que su hijo no tiene un teléfono propio, por lo que no le preocupa la regulación de estos dispositivos, señalando que ya después estará en edad de tener uno, pero por ahora no.