San Valentín no solo es una fecha para celebrar y convivir entre parejas o amigos, también es un motor que impulsa la economía local, enciende la creatividad, transforma proyectos de vida y puede ser el punto de partida para el emprendimiento.
Para Lizzette Fernández de Lara, emprendedora y repostera, febrero representó el mes ideal para comenzar un proyecto hace catorce años, que convirtió en un negocio de repostería.
Más allá del sabor, comenta Lizzette, los postres también buscan generar experiencias, por lo que se atrevió a integrar el humor en sus creaciones y romper con los regalos tradicionales de esta fecha.
Entre las propuestas para San Valentín están las galletas inspiradas en la temática del Kamasutra, un antiguo texto hindú relacionado con el placer sexual. Las piezas que simulan las posiciones que pueden practicar las parejas, son elaboradas con una receta propia a base de mantequilla y van decoradas con pasta comestible, convirtiéndose en uno de los productos más demandados en esta temporada.
Para Lizzette, una fecha como el 14 de febrero abre oportunidades para quienes gustan de la repostería, aunque la clave en este giro está en el sabor, en innovar y elaborar detalles divertidos.
Entre las propuestas para compartir en esta fecha también destacan las galletas con temática de vibradores que pueden obsequiarse entre amistades pues van con la frase “vibras para las amigas”.
La repostería de temporada también incluye los tradicionales cupidos comestibles, galletas en forma de corazón con mensajes amorosos, brownies, osos de amaranto con chocolate o cupcakes con sabor a fresa.
“San Valentín es una fecha perfecta para emprender porque todos buscamos un detalle especial para la pareja, los amigos, para alguien especial. Nosotros comenzamos un 14 de febrero hace catorce años en la cocina de mi casa; solo tenía tres cortadores de galletas y, así empecé”, comentó Lizzette.
Un proyecto con amor
Lo que inició hace catorce años desde su casa con herramientas básicas de repostería y un proceso de autoaprendizaje, se convirtió en un negocio dedicado a la elaboración de galletas temáticas, cupcakes, brownies, pasteles personalizados, tartas y lunch box que atiende a empresas y clientes corporativos.
Para Lizzette, la repostería es un giro accesible para el emprendimiento. Comentó que el Día del Amor y la Amistad es una de las temporadas más redituables, ya que los pedidos de postres o galletas aumentan hasta un 40 por ciento.
Ahora, busca compartir su experiencia a través de talleres que ella misma imparte en la zona de San Andrés Cholula e inspirar a otros emprendedores a dar el paso y animarlos a que puedan comenzar un proyecto y generar un ingreso extra.
“Es un negocio muy noble en el que la inversión no siempre tiene que ser mucha, puedes empezar haciendo brownies, galletas, es una inversión muy baja. Cada vez que doy un curso trato de compartir materiales que podemos conseguir en la tienda de la esquina, no son materiales caros, no es gran inversión la que tienes que hacer”.
“Siento que es un negocio amplio para las personas que quieran desde estudiantes, amas de casa, hombres también hay unos chefs reposteros que hacen cosas increíbles”, destacó.
Comentó que el camino del emprendimiento no es fácil; sin embargo, la clave está en atreverse: “yo empecé con mucho miedo y siempre muy temerosa a saber qué iba a pasar si iba a funcionar, es únicamente perder el miedo y dar el paso y todo se va dando después. Es poco a poco, la inversión la tenemos, no dejarlo es ser constante y perder el miedo”.
AAC