• Tener novio ya no es 'cool': la Gen Z aprendió a preguntarse si vale la pena tener pareja

  • ¿Quién quiere tener novio? Ante las tendencias en redes sociales sobre la independencia emocional, la Generación Z está redefiniendo si realmente vale la pena tener pareja.
Mariana Morales Meneses
Ciudad de México /
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Hace unos años, algo extraño comenzó a aparecer en TikTok, Instagram y hasta en revistas de moda. Tener novio ya no era cool. Muchas mujeres jóvenes comenzaron a preguntarse, a partir de diversas tendencias en redes y un boom de videos sobre independencia emocional, si realmente querían una relación o si sólo habían crecido creyendo que debían tener una.

La idea alcanzó un nuevo nivel cuando la revista Vogue publicó, a finales de 2025, el artículo Is Having a Boyfriend Embarrassing Now?, de la periodista Shante Joseph. El texto analizaba un fenómeno cada vez más visible en redes sociales: para algunas mujeres jóvenes, mostrar públicamente a un novio había comenzado a sentirse menos como un logro y más como una posible crisis de relaciones públicas.

Según la periodista, la soltería se había convertido en una especie de símbolo de independencia. Tener una vida propia, viajar sola, construir una carrera y romantizar la autonomía parecía más atractivo que perseguir una relación a toda costa. El artículo también exploraba cómo muchas mujeres estaban cuestionando las expectativas tradicionales que durante décadas colocaron a la pareja como una meta obligatoria de la vida adulta.

La publicación desató una discusión feroz en Reddit y otras plataformas. Algunos usuarios consideraron exagerada la premisa y argumentaron que reflejaba más la realidad de influencers y personas extremadamente conectadas a internet que la de las mujeres comunes. Otros, en cambio, se identificaron por completo con la idea. Decían que las malas experiencias en las citas, la falta de responsabilidad afectiva y el desgaste emocional de las relaciones modernas hacían cada vez menos atractivo presumir una pareja sólo por tener una.

Mientras tanto, en la Ciudad de México, decenas de personas se sientan frente a desconocidos en un evento de speed dating. La escena fue documentada recientemente por DOMINGA; la periodista Cinthya Sánchez retrató a jóvenes cansados de Tinder, Bumble y otras aplicaciones de citas que decidieron volver a conocerse cara a cara. Durante algunos minutos conversaban, intercambiaban preguntas y después cambiaban de mesa para repetir el proceso con alguien nuevo. Así tenemos el escenario romántico actual. Por un lado, internet está lleno de personas celebrando la soltería. Por otro, cientos de jóvenes pagan por conocer gente en la vida real.

¿Qué está pasando con el amor?

Los datos muestran que algo efectivamente está cambiando. Una encuesta de Forbes Health encontró que el 79 por ciento de la Generación Z reporta cansancio o agotamiento por las aplicaciones de citas. Entre las principales razones aparecen el ghosting, las conversaciones repetitivas, las decepciones constantes y la dificultad para generar conexiones auténticas. Al mismo tiempo, distintos reportes muestran que muchos jóvenes están abandonando Tinder y Bumble para regresar a formas más presenciales de conocer personas, desde clubes de lectura hasta eventos de speed dating, como el que cubrió la revista DOMINGA.

Julia, una estudiante universitaria de 24 años, asegura que durante mucho tiempo pensó que encontrar novio era una especie de requisito para sentirse adulta. “Cuando tenía 18 años, sentía que algo estaba mal conmigo si no tenía pareja. Todas mis amigas tenían algo y yo pensaba que me estaba quedando atrás. Ahora me pasa al revés. Tengo trabajo, amigos, proyectos y tiempo para mí. Si llega alguien que aporte algo, perfecto. Pero ya no siento la urgencia de encontrar novio”.

“Muchas mujeres de mi generación vimos a nuestras mamás cargar con demasiadas cosas. Trabajar, cuidar hijos, encargarse de la casa y además sostener emocionalmente a sus parejas. Yo si voy a estar con alguien, quiero que realmente sea un equipo”, agrega.

Paradójicamente, mientras las redes sociales están llenas de discursos sobre independencia, los jóvenes siguen buscando relaciones significativas. Un estudio reciente encontró que más de la mitad de los usuarios Gen Z en aplicaciones de citas afirma que su objetivo es encontrar una relación seria y de largo plazo.

Es una contradicción fascinante

Una generación que habla constantemente de terapia, límites y amor propio también sigue buscando intimidad, compañía y vínculos profundos. Quizá por eso el speed dating está regresando, o tal vez por eso algunos están borrando Tinder. La diferencia es que ahora se hacen una pregunta que las generaciones anteriores rara vez se permitían: ¿Vale la pena tener pareja? Para muchos jóvenes, la pareja dejó de ser una obligación social y se convirtió en una elección. Una elección que debe competir con la independencia económica, los viajes, la salud mental, los amigos, el desarrollo profesional y la tranquilidad de estar solo.

La historia no es que la generación Z esté renunciando al amor. Sino que por primera vez en mucho tiempo, siente que puede elegir cuándo, cómo y con quién vivirlo.

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