• Buscaban a una niña y encontraron cinco cuerpos: crimen vuelve el Gran Canal del Valle de México en un tiradero de cuerpos

  • Investigaciones Milenio
  • Para madres buscadoras, el Gran Canal no es solo un drenaje; también es un sitio donde esperan hallar respuestas.
Nextlalpan, Estado de México /
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M+.- La prolongada búsqueda de Mariana Valentina Domínguez Valdez, una niña de 11 años que cayó accidentalmente al Gran Canal de Desagüe, a la altura del municipio de Nextlalpan, Estado de México, no sólo mantiene en alerta a cuerpos de emergencia, autoridades y familiares, sino que también evidenció una realidad que las madres buscadoras mexiquenses llevan años denunciando: entre la impunidad, el sistema de desagüe del Valle de México se ha convertido en una fosa clandestina de cuerpos humanos.

La alerta más reciente en esta zona de la entidad comenzó el 5 de mayo, con el reporte y el inicio de un operativo para localizar a la menor, quien fue arrastrada por las aguas negras de forma accidental. Sin embargo, la búsqueda, acompañada por MILENIO, terminó exhibiendo una tragedia de dimensiones mucho mayores.

Conforme avanzaban las jornadas, brigadas integradas por autoridades y el colectivo Ehécatl localizaron al menos cinco cuerpos y restos humanos en distintos puntos del canal: una mujer, un adulto mayor reportado como desaparecido, un hombre atrapado entre montículos de basura, un cráneo con restos óseos y un torso humano. Todo ello en apenas 69 días: un macabro hallazgo cada dos semanas, en promedio.

Mariana, en cambio, continúa sin ser localizada.

Crimen, basura y descuido

Para las madres buscadoras, estos hallazgos no son una coincidencia, sino la confirmación de que el Gran Canal es utilizado de manera recurrente por grupos delictivos para abandonar cuerpos humanos y que las condiciones del cauce —la fuerza de la corriente, la profundidad, las toneladas de basura y la falta de vigilancia— convierten la recuperación e identificación de las víctimas en una tarea extremadamente compleja.

"Los canales de aguas residuales, al igual que los tiraderos de basura, son fosas clandestinas en el Estado de México", sostiene en entrevista con MILENIO Carmen Zamora, representante del colectivo Ehécatl, organización que desde hace años realiza búsquedas en estos afluentes.

Desde su creación, en 2012, el colectivo, integrado por familiares de personas desaparecidas en el Estado de México —donde tan solo en 2025 se registraron 5 mil 661 reportes—, ha documentado cómo los cuerpos quedan atrapados entre residuos sólidos o son arrastrados durante kilómetros por la corriente.

Las familias enfrentan no solo la incertidumbre de la desaparición, sino también los riesgos de ingresar a aguas altamente contaminadas para buscar a quienes las autoridades no han encontrado.

Para Carmen Zamora, la tragedia de Mariana terminó por colocar bajo los reflectores una infraestructura centenaria que nació para proteger al Valle de México de las inundaciones, pero que hoy refleja otra crisis: la desaparición de personas.

En 69 días de búsqueda de Mariana fueron localizados cinco cuerpos y restos humanos en el Gran Canal.| Foto: Juan Camacho

El proyecto contra inundaciones que terminó arrastrando vidas

La historia del Gran Canal de Desagüe, que forma parte del sistema de desfogue de aguas residuales del centro del país, comenzó mucho antes del siglo XX. Tras la inundación que devastó la Ciudad de México en 1555, surgió la necesidad de construir una obra capaz de desalojar el agua del antiguo Valle de México y evitar nuevas catástrofes.

Durante casi tres siglos y medio se presentaron distintos proyectos que fracasaron por razones técnicas, económicas y políticas. Finalmente, según el Archivo General de la Nación, el 17 de marzo de 1900 el presidente Porfirio Díaz hizo realidad esa obra al inaugurar el Gran Canal de Desagüe, una infraestructura de aproximadamente 47 kilómetros que permitió conducir las aguas negras desde el barrio de San Lázaro, al oriente de la Ciudad de México, hasta la laguna de Zumpango, en territorio mexiquense. Tenía una profundidad de 5.75 metros en su inicio y de 21.28 metros en su punto final.

Con el paso del tiempo, el sistema fue ampliado hasta integrarse con el drenaje profundo para conducir las aguas residuales hacia la región de Tula, Hidalgo. Aunque fue considerada una de las obras de ingeniería más importantes del país, terminó rebasada por el crecimiento acelerado de la Zona Metropolitana del Valle de México.

Actualmente, municipios como Ecatepec, Nezahualcóyotl, Tecámac, Tonanitla, Nextlalpan y Zumpango descargan diariamente millones de litros de aguas residuales al sistema. A ello se suma el deterioro de las redes municipales de drenaje que, en algunos casos, superan los 50 años de antigüedad. Las fracturas, hundimientos y la falta de mantenimiento provocan que toneladas de residuos sólidos sean arrastradas diariamente hacia el Gran Canal.

Mientras buscaban a Mariana, brigadas hallaron una mujer, un adulto mayor y otros restos humanos en el canal. | Foto: Juan Camacho

Además, el cauce enfrenta obstáculos provocados por los propios habitantes, quienes arrojan al sitio todo tipo de desechos, incluidos refrigeradores, colchones, muebles, neumáticos, plásticos, ramas, autopartes, electrodomésticos e incluso tambos industriales, que terminan convirtiéndose en barreras que modifican la corriente del agua y atrapan los cuerpos de las víctimas.

Un espejo de agua y basura, la esperanza para madres buscadoras

Mientras la mayoría observa el canal como un drenaje a cielo abierto, para las madres buscadoras representa un sitio donde aún pueden encontrar respuestas.

Con overoles blancos, botas de hule, guantes, mascarillas y cubrebocas, recorren kilómetros de orillas cubiertas por maleza y lodo. Muchas veces deben descender por taludes inestables o caminar sobre montañas de basura para revisar cada rincón donde la corriente pudiera haber detenido un cuerpo.

Ehécatl es uno de los pocos colectivos del país que realiza búsquedas sistemáticas en canales de aguas residuales, explica Carmen Zamora, quien recuerda que incluso la incorporación de una draga para retirar basura durante la búsqueda de Mariana tuvo que gestionarse directamente ante el gobierno federal, luego de que las autoridades locales suspendieran los operativos.

"Las omisiones son muy graves. Se reformaron los protocolos homologados de búsqueda, pero muchas fiscalías siguen sin cumplirlos. Terminamos haciendo trabajos que le corresponden al Estado", señala, tras explicar los riesgos y las afectaciones físicas que han sufrido por el contacto constante con la basura.
"Todas ya tenemos problemas graves en la piel, en los ojos, alergias y también problemas en el estómago por entrar constantemente a las aguas negras".

Colectivos y autoridades encontraron cinco cuerpos y restos humanos. | Foto: Juan Camacho

Costras de basura, la trampa para encontrar indicios

Uno de los mayores obstáculos que enfrentan las madres buscadoras en el Estado de México son las enormes acumulaciones de basura que cubren ríos y canales de aguas residuales, cuyas inmediaciones permanecen además sin vigilancia ni iluminación. Los residuos forman verdaderas "costras" sobre el cauce, modifican la corriente y crean barreras donde pueden quedar atrapados cuerpos o restos humanos durante semanas o incluso meses.

Durante la búsqueda de Mariana Valentina, el colectivo Ehécatl gestionó la incorporación de una draga para remover las toneladas de desechos acumuladas durante años en el Gran Canal. Conforme la maquinaria retiraba muebles, plásticos, llantas, autopartes y otros residuos, comenzaron a aparecer indicios de una problemática mucho más profunda: entre la basura fueron recuperados otros cuerpos y restos humanos que permanecían ocultos bajo los montículos de desechos.

El primer caso se registró apenas dos días después de la desaparición de la menor, cuando fue localizado el cuerpo de una mujer. Posteriormente, fue recuperado Arturo Tovar, un adulto mayor de 82 años reportado como desaparecido en Teotihuacán.

Más tarde, los equipos de búsqueda encontraron el cadáver de un hombre que había quedado atorado entre las acumulaciones de basura del canal. Con la reactivación de las jornadas encabezadas por el colectivo Ehécatl, la draga permitió localizar un cráneo con restos óseos y, días después, el torso de otra persona.

Para las madres buscadoras, la cifra confirma una realidad que durante años permaneció prácticamente invisible.

Brigadas mantienen los operativos para localizar a Mariana Valentina, desaparecida en el Gran Canal. Foto: Especial

"Sabemos que a Mariana probablemente ya no la vamos a encontrar como un cuerpo completo por el tiempo que ha pasado, pero también sabemos que aquí hay muchas otras personas desaparecidas. Si no encontramos a una, podemos encontrar a muchas más", explica Carmen.

Cada localización obliga a suspender momentáneamente las labores para que peritos de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México realicen el levantamiento y las pruebas de identificación. Sin embargo, ninguna de esas diligencias ha permitido hasta ahora localizar a la menor.

Un entorno hostil

Para quienes recorren diariamente el Gran Canal en distintos municipios en busca de sus familiares desaparecidos, la problemática va mucho más allá de la contaminación. La falta de vigilancia convierte largos tramos del afluente en zonas prácticamente abandonadas.

Además, la acumulación de basura modifica constantemente la corriente, dificulta las labores de rescate y favorece que cuerpos o restos humanos permanezcan ocultos, quizá para siempre.

Las madres buscadoras insisten en que estos canales deben ser considerados dentro de las estrategias permanentes de búsqueda de personas desaparecidas, del mismo modo que ocurre con predios, minas, barrancas o fosas clandestinas.

Su exigencia también incluye el saneamiento del sistema, una mayor vigilancia y el mantenimiento de una infraestructura hidráulica cuya degradación ya no solo representa un riesgo ambiental o sanitario, sino también un obstáculo para el acceso a la verdad y la justicia.

kr

  • Juan Camacho
  • juan.lopezc@milenio.con
  • Egresado de la FES Aragón. Orgullosamente UNAM. Cuento historias del Valle de México desde hace 10 años. Viajo en moto y soy fan de Cruz Azul.

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