La colonia Americana, en el centro de Guadalajara, es reconocida mundialmente por su valor arquitectónico, su riqueza patrimonial y su dinamismo cultural. Sin embargo, pese a haber sido declarada en años recientes como uno de los barrios “más cool” y posteriormente como Barrio Mágico, actualmente enfrenta una creciente pérdida de sus emblemáticas casonas.
Estas construcciones, muchas de ellas catalogadas con valor artístico relevante, han sido derribadas o intervenidas sin autorización para dar paso a edificios nuevos, en ocasiones levantados en completa irregularidad.
Las sanciones por este tipo de hechos pueden ir desde multas económicas hasta la reconstrucción total del inmueble afectado.
Falta de atribuciones y dependencia de los municipios
Ximena López Nakashima, directora de Patrimonio Cultural del Gobierno de Jalisco, reconoce que, aunque reciben denuncias ciudadanas sobre la destrucción de fincas protegidas, la dependencia estatal no cuenta con personal ni atribuciones directas para clausurar obras. Dependen, dijo, de la coordinación con los municipios.
“Nosotros no tenemos el personal para ir a clausurar como tal, pero solicitamos el apoyo a cada uno de los municipios para que vayan y clausuren porque no tienen un dictamen; nosotros revisamos primero aquí si efectivamente no hay un dictamen emitido por la dirección y luego se pide la clausura completa”, apuntó.
La funcionaria explicó que tanto los ayuntamientos como la Secretaría de Cultura pueden imponer sanciones administrativas. Estas varían según la falta.
“El municipio sanciona propiamente como municipio y nosotros también como Secretaría, y sí existe un procedimiento administrativo, hay sanción en el cual puede ser, por ejemplo —es un decir—, si algunos pusieron un piso que no tenía nada que ver, porque se necesitaba un piso de pasta, bueno, va para fuera y ponle lo que se requiere para este tipo de finca; otro, cuando demuelen sin permiso y todo, es una sanción económica o hasta la restauración completa de la casa, o sea, volverla a hacer”, enfatizó.
Fincas derribadas pese a su valor artístico
Uno de los casos más recientes ocurrió en la finca ubicada en Francisco Javier Gamboa 180, cerca del cruce con La Paz y Lerdo de Tejada. El 17 de agosto pasado, el Ayuntamiento de Guadalajara intervino por sexta ocasión debido a la reiterada falta de licencias y tras detectar que los sellos de clausura, previamente colocados, habían sido violados. Durante el operativo fueron detenidas ocho personas por destruir los sellos de clausura y quedaron a disposición del Juzgado Cívico.
Tres días después, el 20 de agosto, se reportó la destrucción de otra finca con valor artístico relevante, ubicada en José Guadalupe Montenegro 1653, esquina con Argentina. La Secretaría de Cultura había iniciado un procedimiento administrativo en 2022 por abandono del inmueble; sin embargo, hasta la fecha no se ha informado de sanción alguna al propietario.
La situación cobra mayor relevancia al considerar que sólo en avenida La Paz existen alrededor de 40 fincas catalogadas con valor artístico, varias de ellas diseñadas por Luis Barragán, el único arquitecto mexicano ganador del Premio Pritzker, el reconocimiento más prestigioso de la arquitectura mundial, equivalente al Premio Nobel.
Dictámenes, permisos y tipos de intervención
Durante 2024, la Secretaría de Cultura emitió 185 dictámenes para intervenir fincas en la colonia Americana. Este año, la cifra ya ascendió a 210 dictámenes, de los cuales 49 corresponden a solicitudes para derribar inmuebles. La directora aclaró, sin embargo, que ninguno de esos 49 casos corresponde a fincas con valor artístico.
López Nakashima detalló que el año pasado “fueron 185 dictámenes que se dieron, pero no todos son sustituciones. Tenemos cinco diferentes tipos de intervención, que es el de mantenimiento, que es restauración, adecuación, adaptación y sustitución, y hasta ahorita en el año 2025 van 210 dictámenes que se han dado, pero pues también entran dentro de todos estos diferentes tipos de rubros; sustituciones son, creo que me pasaron, como 49 aproximadamente, pero casi todas pues son en fincas que no tienen ningún valor, o sea, son las que no están dentro del inventario”.
Un ejemplo de intervención aprobada se observa en una finca situada en La Paz y Progreso, diseñada también por Barragán. Ante los cuestionamientos a la directora de Patrimonio Cultural del Gobierno de Jalisco sobre si existía autorización para intervenirla, la funcionaria respondió que sí.
“Ese tipo de intervención es una restauración más un proyecto nuevo, porque se va a intervenir la finca para restaurarla y también se da permiso para construir una torre. Va a ser un hotel y la finca será restaurada”, explicó.
Especialistas advierten riesgos para el patrimonio urbano
Para profundizar en el impacto urbano y patrimonial de estas transformaciones, se consultó a dos especialistas en arquitectura y patrimonio.
Una de ellas es Mónica del Arenal, doctorante en Historia de la Arquitectura, quien señaló que la densificación urbana no es negativa por sí misma.
“En sí no tiene nada de negativo querer hacer la ciudad más compacta y eficiente; la verticalidad per se no es el problema. El problema es que estas políticas lo que hacen es desplazar la arquitectura patrimonial por edificios, por estructuras en vertical”.
Consideró que la convivencia entre el patrimonio y la densificación es posible, pero requiere reglas claras tanto en la planeación urbana como en la promoción inmobiliaria.
“Creo que podría haber una convivencia entre el patrimonio y estas políticas de convertir la ciudad en una ciudad más eficiente y más compacta sin detrimento del patrimonio; creo que se podría hacer con reglas más claras en el juego de la planeación urbana y de la promoción inmobiliaria”, señaló.
Del Arenal afirmó que uno de los mayores problemas del detrimento del patrimonio es la falta de estrategias efectivas para conservar los inmuebles catalogados.
“Se deben desarrollar estrategias eficientes para que esos inmuebles tengan nuevos usos adaptativos; es decir, que se hagan modificaciones en las fincas, sí, tiene que haber una actualización de sus instalaciones hidráulicas, sus instalaciones eléctricas y de todo tipo, porque son casas antiguas”.
Prosiguió: “Y por la otra, que los nuevos usos o los cambios de uso implican también acondicionar las casas o las fincas patrimoniales con esos nuevos usos; si una gran casa habitación de la zona de las colonias se quiere convertir en oficinas, obviamente ese cambio de uso indica otras necesidades espaciales”.
Vivienda asequible y modelos alternativos
Frente al encarecimiento de la vivienda en la zona metropolitana, Mónica del Arenal propuso retomar esquemas habitacionales similares a las antiguas vecindades, compartiendo áreas comunes.
“Si Guadalajara presenta un problema de vivienda asequible, creo que recuperar este esquema de vivienda con patio al centro y habitaciones o unidades privativas periféricas sería una solución bastante viable; son casas que son muy grandes, que tienen habitaciones muy grandes, creo que se podría dar esta adaptación, replicando el esquema que propuso Pedro Castellanos en los años 30”, dijo.
Castellanos formó parte de la Escuela Tapatía de Arquitectura junto a Barragán, Ignacio Díaz Morales y Rafael Urzúa, con quienes compartió el protagonismo del movimiento reivindicatorio de tradición y modernidad.
Patrimonio, tejido urbano y derecho a la memoria
Por su parte, Claudia Rueda, académica del Departamento de Proyectos Arquitectónicos del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), de la Universidad de Guadalajara, resaltó que el valor de estas fincas radica no solo en su arquitectura, sino en su relación con el tejido urbano y en encontrar un equilibrio para su conservación.
“Hay que buscar un equilibrio: no se trata de frenar el desarrollo ni se trata de congelar esas viviendas, sino de hacer una redensificación o densificación más positiva y usarlas. Si las dejamos estáticas se van a caer; si las dejamos sin rehabilitar o darles mantenimiento se van a destruir, pero tampoco se trata de ir al opuesto de hacer grandes edificios; se trata de pensar en el pasado utilizándolas en el presente”, recalcó.
Ambas especialistas lamentaron que muchos desarrolladores inmobiliarios prioricen únicamente la ganancia económica, sin considerar que las siguientes generaciones también tienen derecho a disfrutar y aprender del patrimonio arquitectónico que caracteriza a la colonia Americana, con sus fincas de valor artístico relevante y patrimonial.
JVO