En un escenario vacío todo comienza con una palabra, ahí nace el teatro, en la escritura, en una idea que poco a poco se convierte en historia y en emoción compartida. Antes de luces y aplausos existe una hoja en blanco donde el dramaturgo construye personajes y diálogos, porque la historia vive en la voz de quienes la interpretan.
“El teatro se construye principalmente de diálogos; la historia está en la boca de los personajes y a través de sus palabras se desarrolla la historia escénica”, explicó Hernán Galindo, dramaturgo y director de teatro.
Con más de cuatro décadas de experiencia, Hernán Galindo destaca que la dramaturgia es el arte de escribir teatro y que a diferencia de otros formatos, aquí la historia se sostiene en lo que dicen los personajes. Adaptar un texto implica un reto: elegir lo esencial sin perder su esencia.
“Es una labor compleja, porque hay que seleccionar lo más importante, mantener la acción escénica y ser fiel al autor original”, señaló Hernán Galindo.
Detrás de cada puesta hay un proceso donde el texto se adapta, respira y cambia al llegar al escenario, manteniendo su esencia mientras se transforma en acción.
Para quienes actúan, el reto es dar vida a esa historia, encontrar una verdad que conecte con el público y construir cada momento en tiempo real.
“Cuando lo lees llegas con una idea, pero al llevarlo a escena cambia completamente y termina siendo mejor”, comentó la actriz Gabriela Lorj.
nrm