Luego de la explosión ocasionada el 10 de septiembre de 2025 por la volcadura de una pipa de gas en la zona del Puente de la Concordia, en la alcaldía Iztapalapa, un perro pitbull adulto deambuló por la zona durante cuatro días.
Nayeli Téllez Zúñiga, médico veterinario zootecnista con 25 años de experiencia, recibió una llamada la tarde del 14 de septiembre en la que fue alertada sobre la presencia del can en el área, por lo que se coordinó con su red de apoyo —conformada por los proyectos Albergue Metzi y Nación Pitbull— para rescatarlo.
La intensa lluvia que cayó sobre la ciudad aquel día, así como el mal estado de múltiples vialidades, provocó que un traslado que tomaría 15 minutos en condiciones regulares se convirtiera en una travesía de casi seis horas.
Al recibir al perro en su consultorio, Nayeli notó los daños que la explosión en el Puente de la Concordia le había provocado. Tenía quemaduras de segundo grado en varias partes del cuerpo, incluido el rostro, lomo, abdomen y patas.
Dada la falta de información sobre su procedencia y propietarios, Nayeli y su equipo de colaboradores decidieron llamarlo Aslan, un nombre de origen turco que puede traducirse al español como "león" y, en la cultura popular, se asocia con el coraje y la valentía.
¿Cómo ha evolucionado la salud de Aslan a un año de la explosión?
Los detalles sobre la vida de Aslan antes de la explosión permanecen, a un año de los hechos, como una incógnita. En entrevista con MILENIO, Nayeli Téllez compartió que, desde un inicio, su hipótesis fue que la familia de Aslan falleció a causa del siniestro.
Aunque se presume que Aslan estuvo bajo la custodia de algunas personas, al momento de su rescate presentaba signos de múltiples faltas de cuidado, pues su buena alimentación contrastaba con el corte de sus orejas —proceso llamado otectomía, considerado como un acto considerado de crueldad y maltrato—, la presencia de pulgas y el padecimiento de prostatitis, una infección común entre los perros que no están esterilizados.
"Creemos que Aslan pudo haber salido de algún carro que estuvo en la explosión y logró escapar, pero su familia desafortunadamente no", mencionó Nayeli, quien se ha encargado de cuidarlo durante el último año.
Además de las quemaduras provocadas por la explosión, Aslan tuvo tres fracturas a nivel de cadera, lo que limitó su movilidad de forma considerable. Durante aproximadamente tres meses, Nayeli y sus colaboradores debían apoyarse de un arnés y una pechera para que Aslan pudiera salir a defecar y orinar.
Igualmente, el estallido le provocó algunos daños en el conducto auditivo que, acorde con la especialista, habrían sido menores si no tuviera las orejas cortadas.
Después de un año, Aslan está recuperado en un 95 por ciento, según comentó la especialista a MILENIO. La secuela más visible es una parálisis facial en el lado izquierdo de su rostro, la cual le produce constantes secreciones oculares y nasales.
"Como red de apoyo, como rescatistas y veterinarios a veces quisiéramos hacer muchísimo por los perritos que se encuentran en situación de calle. En este caso se requerían medicamentos, bioquímicas y hemogramas, pero no hay una economía que nos facilite el proporcionarles este tipo de atenciones", refirió Nayeli sobre los principales retos durante la rehabilitación de Aslan.
No descartan encontrar un nuevo hogar para Aslan
Durante los días posteriores a la explosión, Albergue Meztli y Nación Pitbull, proyectos fundados por el rescatista Javier Carranza, iniciaron una campaña en redes sociales para localizar a posibles miembros de la familia de Aslan. A lo largo de un año, nadie respondió a dicho llamado.
En todos estos meses, Aslan ha permanecido bajo el cuidado de Nayeli en su consultorio. "Me ha enseñado muchísimo, es mi amigo y también déjame decirte que es el es el nano de mi hija. Siempre está con ella y es bien cariñoso", contó la veterinaria a MILENIO.
Pese al fuerte vínculo que ha desarrollado con Aslan —cuya edad se calcula en 11 años—, Nayeli no descarta la opción de encontrarle un nuevo hogar con personas que tengan la voluntad y capacidad para darle una buena calidad de vida.
"Si él se va a un hogar tendría que ser un hogar 100 por ciento especial para él, porque para mí él es 100 por ciento especial. Durante todo el año que ha estado aquí me ha demostrado su fidelidad, su amor, su cariño y a mí me gustaría que se fuera a un hogar que lo quisiera muchísimo".
En una conversación previa con este medio, Javier Carranza advirtió que los procesos para adoptar a los perritos rescatados por su red de apoyo son sumamente rigurosos. "Imagínate que él, además de todo lo que pasó, quedara en manos de malos dueños", expresó.
A un año de la explosión, Aslan ha asumido un rol protector dentro del consultorio de Nayeli. "Jamás ha agredido a las personas que llegan aquí y juega con los cachorros. Cuando alguno se llega a escapar de las jaulas, lo veo jugando con él. Está como un abuelito jugando con los nietos, es un maravilloso perrito", señaló.
Según las investigaciones de la Fiscalía General de Justicia (FGJ) de la Ciudad de México, la volcadura de la pipa que transportaba gas LP se debió a que el conductor perdió el control y se impactó contra el muro divisor del arroyo vehicular en el Puente de la Concordia.
El tanque sufrió una hendidura que permitió el escape de gas en un diámetro de aproximadamente 180 metros que, en instantes, propició un incendio.
Acorde con las cifras oficiales, el siniestro provocó la muerte de 32 personas, incluido el conductor del vehículo.
BM.