La percepción de inseguridad en Guanajuato continúa siendo uno de los principales desafíos para las autoridades estatales y municipales.
La más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), correspondiente al segundo trimestre de 2026 y publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), ubica a Irapuato como la ciudad con la mayor percepción de inseguridad en todo el país, al registrar que 91.2% de la población de 18 años y más considera inseguro vivir en esa ciudad.
El resultado coloca a Irapuato por encima de ciudades históricamente afectadas por la violencia como Culiacán Rosales (90.8%) y Reynosa (86.6%), consolidándola como el principal foco de preocupación ciudadana en materia de seguridad pública.
Cabe mencionar que se tuvo una disminución en la percepción sobre inseguridad en el municipio de Irapuato, pues pasó de un porcentaje de 92.1 por ciento en marzo del 2026 al ya mencionado 91.2 por ciento en junio del mismo año.
Esta encuesta del Inegi se actualiza cada 3 meses y mide la percepción de inseguridad de 91 ciudades de todo el país y particularmente del estado de Guanajuato también se incluyen a la ciudades de León y de Guanajuato capital cuya percepción de inseguridad es del 70.8 por ciento y el 58.2 por ciento respectivamente, es decir, siete de cada 10 habitantes de León y cerca de 6 de cada 10 habitantes de Guanajuato capital consideran que vivir en dichas ciudades es inseguro.
Irapuato, un llamado de atención
El hecho de que más de nueve de cada diez habitantes de Irapuato consideren inseguro vivir en la ciudad representa un indicador que trasciende las cifras delictivas. La ENSU mide la percepción ciudadana, es decir, cómo experimentan las personas la seguridad en su vida cotidiana.
Este resultado puede estar relacionado con diversos factores como la incidencia de delitos de alto impacto, la cobertura mediática de hechos violentos, la confianza en las instituciones de seguridad y las experiencias personales de la población.
La encuesta evidencia que, independientemente de la evolución de los índices delictivos oficiales, la ciudadanía mantiene una sensación de vulnerabilidad muy elevada, lo que representa uno de los principales retos para las políticas públicas en materia de seguridad.