La vida de Isabel Treviño cambió por completo en 2014, a la edad de 44 años, cuando recibió un diagnóstico que ninguna mujer quiere escuchar: cáncer de mama.
A pesar del impacto inicial y la inevitable preocupación que conlleva la enfermedad, su respuesta inmediata no fue el desánimo, sino la firme determinación de encontrar una solución lo antes posible.
“Entras un poco en pánico, porque no es fácil aceptar la palabra cáncer, absolutamente para nada. Entras en pánico, pero al mismo tiempo hay que solucionarlo”, mencionó.
Fue a través de la autoexploración periódica, que Isabel detectó una pequeña protuberancia que, en chequeos previos, no parecía generar alarma, sin embargo, acudió con especialistas para una evaluación a fondo, y tras la revisión, la doctora le explicó la gravedad de la situación.
“Por autoexploración. Regularmente, es, la mujer siempre llega un momento, llega una edad en que te tienes que comenzar a checar, y siempre lo hacía frecuentemente, siempre lo hacía, hasta que algún día me toque por ahí un bultito. No le puse mucha atención, la verdad, porque en anteriores chequeos me decían que no era preocupante. Sin embargo, la duda ahí persistía hasta que, bueno, pues me hice un, digamos, un tratamiento más a fondo, ¿verdad? Un chequeo más a fondo, y, bueno, pues por ahí ya me dijeron”, detalló.
Ante este panorama, Isabel actuó de inmediato, y una semana después ya se encontraba en quirófano.
La intervención derivó en una mastectomía. Para ella, la decisión quirúrgica nunca representó un motivo de duda ni temor con tal de preservar su vida.
Durante sus quimioterapias, el entorno familiar y el personal médico se convirtieron en los pilares fundamentales para mantenerse firme, y su equipo de salud desempeñó un rol clave en su motivación diaria.
“Los doctores fueron un pilar muy importante, a parte de mi familia (...) ellos eran los que te decían: ‘'Aquí no se va a detener usted, que no se va a sentar, usted tiene que salir adelante'", agregó.
Durante los momentos más difíciles, Isabel se mantuvo positiva. Posteriormente, venció el cáncer, fue dada de alta por sus médicos y ese momento significó abrir la puerta a una nueva etapa de tranquilidad y revisiones anuales preventivas.
Hoy en día, al reflexionar sobre su proceso y enviar un mensaje a la mujer que recibió el diagnóstico en 2014, Isabel le dice a su yo de ese entonces:
“Le diría, nos vamos a ver más adelantito. Esas son cosas así, como que te ponen muy nostálgico, pero, este, más adelantito nos vamos a ver, más adelante vamos a estar bien”.
Asimismo, invita a todas las mujeres a no postergar la autoexploración ni los chequeos médicos por miedo, recordando que actuar a tiempo es la mejor herramienta de prevención.
grt