En las calles del municipio de El Salto, que aún pertenece a la Zona Metropolitana de Guadalajara, entre el rumor constante de los motores, Teresa García contó a MILENIO que está de luto: perdió a su esposo y tiene una nueva preocupación que crece día a día.
Con un ingreso menor a 9 mil 500 pesos mensuales, es el único sustento para seis personas. Su vida, y la de su familia, se mide en camiones: 15 pasajes diarios que los conectan con la escuela, el trabajo y la supervivencia. Todo un desafío.
A partir de abril, cuando la tarifa del transporte público en Jalisco salte de 9.50 a 14 pesos, el cálculo se vuelve una pesadilla: casi la mitad de su salario se esfumará únicamente en el pasaje.
"La verdad sí es muchísimo lo que se va a incrementar —dice con una voz que mezcla cansancio y resignación— y para el servicio que dan, pues también deja mucho que desear".
Mientras el Gobierno de Jalisco activa el registro para la Tarjeta Única —que subsidia el pasaje en 11 pesos—, historias como la de Teresa García exponen la angustia que viven miles ante el alza a 14 pesos a partir de abril, si no logran acceder a la tarjeta Única, cuyo registro inicia este lunes 12 de enero.
La nueva tarifa, aun siendo subsidiada, será cubierta con ingresos públicos a partir del pago de impuestos. Y más allá del debate financiero, el relato de Teresa no es una excepción; es el eco que resuena con fuerza en la Zona Metropolitana de Guadalajara.
El riesgo de quedarse fuera del subsidio
Aunque la tarjeta promete alivio, el proceso —registro en línea— genera una brecha crítica: quienes no logren obtenerla enfrentarán la tarifa plena en un servicio que ya califican como pésimo y lentísimo.
Otro que está angustiado por lo que viene es José Juan Bautista, también vecino de El Salto, quien paga cuatro pasajes al día. Su salario, que a veces ni siquiera alcanza el mínimo, se desvanecerá aún más con el aumento.
"No nos ajusta lo poco que gana uno —afirma, mientras se queja de un servicio que le roba horas de vida—. Se tardan a veces hasta dos horas… a mí se me van unas tres horas en llegar a casa", se lamenta.
Más al sur, en Tlajomulco, Lorena emprende un viaje maratónico diario: seis camiones para ir y volver del centro de Guadalajara, a donde acude por el sustento diario.
Su gasto en transporte, hoy de 57 pesos, se disparará a 66 con Tarjeta Única y hasta casi 90 pesos si no logra obtener el anhelado plástico lanzado por el gobierno del estado.
"Con los sueldos que hay, pues no va a alcanzar", sentencia.
Recuerda un día particularmente crítico: esperó desde las 4:30 de la tarde hasta las 7 de la noche para tomar un camión. Llegó a su hogar a las 8:30. El tiempo, un lujo que no tiene; el dinero, un recurso que se evapora.
La promesa y la grieta: la Tarjeta Única
En medio del malestar general, el Gobierno del estado ha puesto sobre la mesa la Tarjeta Única Jalisco, presentada como un salvavidas y como un modelo pionero.
El proceso de registro para obtenerla inicia este lunes 12 de enero. Los interesados deben ingresar a la plataforma tarjetaunica.jalisco.gob.mx y proporcionar datos como INE, CURP, teléfono, correo electrónico y acta de nacimiento para un preregistro.
Tras validar la información vía SMS, el sistema les permite agendar una cita para acudir, a partir del 19 de enero, a uno de los 11 módulos desplegados en municipios como Guadalajara, Zapopan, Tlajomulco, Tonalá y Puerto Vallarta, entre otros. En la cita, con el comprobante y una copia de la INE, se entrega la tarjeta física.
La promesa oficial es clara: quienes la obtengan pagarán un pasaje subsidiado en 11 pesos, en lugar de los 14. El subsidio de 3 pesos se depositará directamente en la tarjeta (Visa) por cada viaje realizado, un diseño que, según el gobernador Pablo Lemus Navarro, garantiza que el apoyo llegue “al usuario, y ya no más al transportista”.
Garantías oficiales y alcance del programa
Lemus Navarro presentó el plan de garantías para la implementación de la Tarjeta Única de transporte público, en respuesta a demandas ciudadanas clave. El mandatario hizo compromisos concretos para facilitar el acceso y transparentar el servicio.
"Esperamos estar credencializando en promedio durante tres meses a 25 mil personas diarias y no hay límite", afirmó. Para lograrlo, anunció la apertura de módulos de atención, incluida la colaboración con la Universidad de Guadalajara.
El gobernador también descartó cualquier presión por plazos cortos para los usuarios, asegurando que no habrá límite de tiempo para conseguirla ni tope en el número de tarjetas expedidas.
"No quiere decir que el último día de marzo sea el límite. Si hay alguien que se quiera dar de alta en junio, en septiembre, en noviembre de este año o el próximo, lo podrá hacer", dijo el gobernador.
Afirmó que la tarjeta será gratuita, sin comisiones, y fungirá como una herramienta de bancarización que concentrará diversos apoyos sociales —para estancias infantiles, cuidadores, adultos mayores o estudiantes— e incluso permitirá recibir remesas, hacer pagos y comenzar un historial crediticio.
"Esto va a ser un ejemplo en toda América de un nuevo sistema financiero", aseguró.
La barrera digital y la incertidumbre social
Sin embargo, este proceso tecnificado es también la primera barrera y el centro de la angustia para miles. La meta inicial es atender a 1.5 millones de personas, con la idea escalonada de llegar a 3 millones. Pero aquí reside el drama latente: ¿qué pasará con quienes, por falta de información, recursos digitales o por la saturación del sistema, no logren obtener la tarjeta antes de abril?
Para ellos, la realidad será despiadada: pagarán los 14 pesos completos desde el primer día del aumento.
En el caso de la familia de Teresa, sin el subsidio, el transporte se llevaría alrededor de 4 mil 200 pesos mensuales, una cifra devastadora.
"Acaba de fallecer mi esposo… es un sueldo menos, son más gastos —comparte—. Hay que pagar prediales, recibos… y ya uno solo, pues sí está complicado. Sí vamos a batallar mucha gente".
La sombra de la politización
El anuncio de la tarjeta no estuvo exento de controversia política. Desde la oposición se alzaron voces que acusan al gobierno de utilizar el programa para “credencializar” a la ciudadanía con fines partidistas. Ante estas críticas, el gobernador Lemus Navarro respondió con contundencia, cuestionando la doble moral y destacando que su iniciativa busca eficiencia, no proselitismo.
"¿Nomás Morena tiene el derecho de credencializar gente o qué? —preguntó el mandatario—. Si Morena puede entregar credenciales, nosotros también. Yo no critico que el gobierno de la Cuarta Transformación entregue apoyos sociales, qué bueno que lo haga, pero nosotros queremos entregar los nuestros con una etiqueta de modernidad", cuestionó.
En su defensa, contrastó el proceso de la Tarjeta Única —donde, según él, “nadie va a tener que ir a hacer filas de tres a cuatro horas”— con la dinámica de otros programas sociales federales, reafirmando que su objetivo es un “círculo virtuoso” de bancarización y apoyo directo.
Para respaldar la medida, Lemus reveló que se han destinado mil 200 millones de pesos del presupuesto estatal para financiar el subsidio inicial.
"Si es necesario incrementar esos mil 200 millones de pesos con tal de que la gente pague 11 pesos y no 14, lo vamos a hacer —aseguró—, subrayando la voluntad de blindar el bolsillo de los usuarios ante un incremento tarifario que no se aplicaba desde hacía siete años", argumentó.
Entre la desesperanza y la exigencia
A pesar de las explicaciones oficiales y la promesa de una herramienta financiera integral, la crónica de este inicio de año en Jalisco está teñida de ansiedad económica y de un clamor que se repite en cada parada: la petición de que el gobernador reconsidere el aumento.
"Ojalá y que el gobernador piense un poquito las cosas y vea todo lo que las personas a veces no tenemos", implora Teresa.
Los usuarios coinciden en que el alza es excesiva, pero su indignación se multiplica al contrastarla con un servicio que describen como pésimo, irregular y lento. Pagar más por lo mismo —o por menos— es la gota que derrama la paciencia.
Se han atendido las demandas de los transportistas con el aumento tarifario. Ahora corresponde a ellos informar a la ciudadanía qué van a hacer concretamente para ofrecer un mejor servicio, renovar unidades y cumplir con los compromisos de modernización y eficiencia que justifiquen dicho beneficio. La pelota está en su cancha.
El reloj avanza irremediablemente hacia abril. Mientras el portal de la Tarjeta Única comienza a recibir registros, en las colonias populares la incertidumbre se mide en monedas que ya no alcanzan.
JVO