• Jalisco quiere aprobar una Ley de Bienestar Animal... pero el Congreso federal la mantiene congelada y miles de perros y gatos pagan las consecuencias

  • En la Zona Metropolitana de Guadalajara, la suerte de un perro o un gato callejero depende del municipio donde aparezca.
Teresa Sánchez Vilches
Guadalajara /

El 12 de noviembre de 2024, la Cámara de Diputados aprobó, con 450 votos a favor, una reforma que por primera vez incluyó la protección animal en la Constitución mexicana. La misma iniciativa otorgó al Congreso federal un plazo de 180 días naturales para expedir una Ley General de Bienestar Animal. Ese plazo venció en mayo de 2025.

Estamos en mayo de 2026. La ley no existe.

“La Cámara de Diputados ya dejó vencer el plazo para expedir la ley general y no la ha emitido. Estamos atados de manos. Mientras esa ley no sea expedida, aquí no podemos avanzar”, señala Alejandra Giadans, diputada jalisciense de Movimiento Ciudadano que ha trabajado durante toda la legislatura en una nueva Ley de Protección y Bienestar Animal para el estado.

Su propuesta, ya lista en el Congreso estatal, no puede dictaminarse mientras el Congreso federal no cumpla con su mandato. La legisladora envió un exhorto, pero no ha recibido respuesta.

El costo de esa omisión lo pagan los animales de Jalisco.

En la Zona Metropolitana de Guadalajara, la suerte de un perro o un gato callejero depende del municipio donde aparezca. La Ley de Protección y Cuidado de los Animales del Estado de Jalisco delega en los 125 ayuntamientos la responsabilidad de crear centros de control animal, intervenir en casos de crueldad y aplicar sanciones. Sin embargo, no establece estándares mínimos ni garantiza recursos.

El resultado es una política pública desigual entre municipios.

Zapopan cuenta con el Centro Integral de Salud Animal (CISAZ), con personal, clínica veterinaria, área de adopciones y registro de animales mediante microchip.

De cada 100 perros que ingresan a ese centro, solo cinco son reclamados por sus dueños. Los otros 95 no estaban perdidos: fueron abandonados.

Guadalajara tiene su Dirección de Protección Animal, creada en 2016, que operó en 2019 con un presupuesto de 3 millones 677 mil pesos, cifra que su propio director calificó entonces como el mínimo indispensable.

Tlaquepaque avanzó en 2025 con la aprobación, en cabildo, de un Consejo Municipal para la Protección y el Bienestar de los Animales, integrado por personal municipal y representantes de la sociedad civil.

La suerte de un perro o un gato callejero depende del municipio donde aparezca. (Milenio)

Tlajomulco, con más de 700 mil habitantes, tiene una Unidad de Acopio y Salud Animal que en su propia página web advierte que no es una perrera ni un albergue.

“No recibimos mascotas que ya no puedas cuidar. No realizamos recolección permanente de perros callejeros”.

La unidad no recibe animales abandonados por sus dueños ni realiza recolección permanente de animales callejeros, de acuerdo con su propio sitio oficial.

El Salto es el caso que mejor ilustra la desigualdad. Señalado junto con Tonalá y Tlajomulco como uno de los municipios con mayor incidencia de maltrato animal en Jalisco, no contaba con una unidad de protección animal hasta octubre de 2024, cuando el DIF municipal creó su primera Dirección de Protección y Bienestar Animal.

Un DIF, no una dirección especializada.

El municipio industrial, con colonias densamente pobladas y poca infraestructura de servicios, comenzó a construir su respuesta institucional hace apenas seis meses.

La brecha no se mide en kilómetros, sino en presupuesto, personal y voluntad política. Un perro herido en Zapopan tiene opciones. Uno que aparece lesionado en El Salto depende de que alguien reporte el caso al número correcto y de que ese número exista.

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Los más invisibles

Si los perros callejeros reciben poca atención institucional en Jalisco, los gatos reciben prácticamente ninguna.

En México hay 9.1 millones de gatos viviendo en la calle, casi la mitad que perros, pero con una fracción de la respuesta pública. Mientras 96 mil perros viven en albergues en todo el país, solo 32 mil gatos tienen ese resguardo.

La proporción no refleja una diferencia en el problema, sino en la prioridad que se le da.

Los gatos suelen abandonarse de manera distinta. Muchos son simplemente sacados de casa sin que el dueño lo considere abandono, bajo la idea de que “el gato se cuida solo”. Las camadas no deseadas representan otra vía frecuente. Una gata sin esterilizar puede tener dos camadas al año y los cachorros que no son colocados terminan en la calle.

En la Zona Metropolitana de Guadalajara, ningún municipio reporta datos desagregados sobre gatos callejeros. Tampoco existen programas específicos para el control de su población.

Son el grupo más numeroso dentro del problema que nadie cuantifica.

Ningún municipio reporta datos desagregados sobre gatos callejeros (Reddit).

El Instituto de Información Estadística y Geográfica del Estado de Jalisco (IIEG) reconoció en 2023 que existe poca información sobre el número de mascotas en situación de calle y sobre las políticas públicas para atenderlas.

El gobierno estatal no sabe cuántos animales deambulan en su territorio. Sin ese dato, cualquier política pública opera a ciegas.

Rigoberto Reyes Sánchez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, e Iván Sandoval-Cervantes, de la Universidad de Nevada, documentaron en un estudio de etnografía multiespecie, publicado en la revista Tabula Rasa, que la vida de un perro callejero en México carece de valor institucional desde el inicio.

Los animales son tratados más como un problema de imagen urbana y salud pública que como seres vivos con valor intrínseco.

La evidencia más grave la encontraron en las propias prácticas municipales: trabajadores de limpia recogen los cuerpos de perros muertos en la vía pública igual que recogen basura.

Pocas denuncias y menos sentencias

En Jalisco, desde 2014, el Código Penal estatal contempla penas de hasta cinco años de prisión por maltrato animal. Entre 2021 y 2023 se registraron 162 denuncias en el estado. En doce años, únicamente cuatro personas han sido sentenciadas.

“No es nada más hacer leyes y leyes; también es un tema de cultura”, reconoce Giadans.

La diputada trabaja en una iniciativa que propone cambios concretos como permitir denuncias anónimas por cualquier vía, crear un Registro Único de Animales con microchip para identificar a los dueños y prevenir abandonos, reconocer a los animales como seres sintientes y no como bienes muebles, aumentar las sanciones económicas hasta 54 mil pesos, elevar las penas hasta siete años y medio en casos de tortura y tipificar el robo de mascotas, delito que actualmente no existe en el estado.

Zapopan cuenta con el Centro Integral de Salud Animal. (Milenio)
“Esta ley no contempla únicamente a perros y gatos, sino a todas las especies que habitan en Jalisco”, explica.

El registro con microchip ya opera parcialmente en Zapopan. La propuesta busca extenderlo a toda la entidad. Si un dueño registra a su mascota y después la abandona, existiría un mecanismo para identificarlo.

Sobre el seguimiento de las denuncias, Giadans considera que la Fiscalía debe involucrarse más.

“Ha estado presente en nuestras mesas de trabajo con mucho interés de involucrarse en este tema. Yo creo que esa parte nos va a ayudar a que puedan seguirse más de cerca todas las denuncias”, afirma.

Sin embargo, cuatro sentencias en doce años reflejan un sistema que todavía no responde a la magnitud del problema.

En marzo de 2025, Teresa Baena Sánchez, investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, publicó en la revista Derecho Global. Estudios sobre Derecho y Justicia: un análisis sobre la reforma constitucional de noviembre de 2024.

Su conclusión fue clara: al modificar los artículos 3, 4 y 73 de la Constitución para incluir la protección animal, la Cámara de Diputados también asumió la obligación de emitir, en 180 días naturales, la ley general que volvería operativa esa reforma.

Ese plazo venció hace un año.

La ley sigue sin existir.

La cultura del abandono

“Honestamente, no tiene mucho avance”, admite Giadans sobre el proceso federal.

La legisladora convocó parlamentos abiertos con colegios de veterinarios, biólogos y asociaciones protectoras de animales en Jalisco; abrió buzones físicos y digitales para recibir propuestas ciudadanas y elaboró un proyecto listo para dictaminarse.

Todo ese trabajo permanece detenido mientras otro Congreso, en otra ciudad, incumple una obligación constitucional vencida.

“Lo que sí quisiéramos es que, en cuanto se expida esta ley general federal, Jalisco sea el primer estado en tener su nueva Ley de Protección y Bienestar Animal”, señala.

El modelo que propone para municipios pequeños contempla una partida presupuestal específica, aunque reconoce que no todos los ayuntamientos acudieron a las mesas de trabajo convocadas.

La estrategia de educación escolar, incorporada en 2026 mediante una reforma al artículo 60 de la Ley de Educación estatal, todavía no cuenta con un diseño concreto.

“Eso lo tendríamos que definir junto con la Secretaría de Educación”, indicó.

Cuatro de cada diez mexicanos abandonaron a su mascota porque requería demasiado tiempo o compromiso, de acuerdo con el estudio Índice de las Mascotas sin Hogar, de Mars Petcare.

Tres de cada diez lo hicieron por falta de espacio.

En México se abandonan 500 mil animales cada año y el país ocupa el tercer lugar en maltrato animal en América Latina, según el mismo estudio.

Cuatro de cada diez mexicanos abandonaron a su mascota. (Milenio)

El principal origen de muchas mascotas no es la adopción, sino el regalo. Alguien entrega un cachorro sin preguntar si quien lo recibe realmente quiere o puede hacerse cargo. Cuando el animal crece, enferma o se vuelve incómodo, termina en la calle o en el mostrador del CISAZ de Zapopan.

Los patrones de abandono también están identificados: aumentan después de las vacaciones de verano y en diciembre, cuando las familias se mudan o nace un bebé.

Los perros adultos son los más abandonados y los menos adoptados.

La cultura del “perro de patio”, utilizado para cuidar la casa y no como parte de la familia, reduce el vínculo afectivo y la responsabilidad sobre su destino.

En municipios periféricos de Jalisco, donde el costo de esterilización, vacunas y atención veterinaria resulta inaccesible para muchas familias, esa lógica se vuelve norma.

El maltrato también ha escalado

“Muchas veces estamos viendo que ya ocurre también el tema de la tortura a los animalitos. Ha habido casos muy sonados de personas que los amarran a vehículos y los arrastran. También casos en los que los queman”, relató Giadans.

Esos hechos motivaron una reforma al artículo 306 del Código Penal estatal para elevar las penas hasta siete años y medio de prisión en casos de tortura animal.


Buscan reconocer a los animales como seres sintientes. (Milenio)

La iniciativa, como el resto, sigue esperando que el Congreso federal actúe primero.

El dato más contundente sobre la cultura del abandono en la Zona Metropolitana de Guadalajara sigue siendo el mismo: de cada 100 perros que llegan al CISAZ de Zapopan, 95 nunca son reclamados.

No son animales extraviados.

Son animales abandonados deliberadamente.

En Jalisco no existe un censo que permita saber cuántos animales viven en esa condición. El IIEG lo reconoce. Los municipios tampoco tienen esos datos.

De cada 100 perros que llegan al mejor centro de bienestar animal de la zona metropolitana, 95 fueron entregados a propósito.

Sus dueños nunca volvieron.


MC

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