A sus 17 años, Karla Ximena Rodríguez Leos está confinada en su casa, dependiente de un tanque de oxígeno porque sólo le funciona un pulmón.
Ella añora una vida normal, en la que pueda cursar la preparatoria, tener amigas y salir a pasear.
Para lograrlo, requiere un medicamento llamado Trikafta que le permite estar de pie y estable, pero la caja de pastillas le cuesta 70 mil pesos y sólo le dura para un mes.
“Quería entrar a la preparatoria, pero se me terminó el medicamento y estoy así, ni siquiera puedo estar despierta”, relató.
A los tres años le diagnosticaron fibrosis quística pulmonar, y desde entonces ha vivido medicada y con aparatos que la ayudan a respirar mejor.
Ella es resiliente, la escuela y la secundaria fueron una etapa difícil, pues maestras y compañeros señalaban su tos recurrente y su bajo peso. A pesar de esto quiere retomar sus estudios, pero no ha podido.
“Desde hace tres años que no he podido ir a la escuela, pensé que este año sí podría entrar a la prepa, pero se me acabó el medicamento y sólo eso me ayuda”, expuso.
De momento el medicamento Trikafta es su única opción de mantener la salud, ya que apenas está en trámite para integrarse a la lista de trasplante de pulmón.
Quien desee apoyar puede realizar su aportación a la cuenta 01 2180 0157 9373 7910 de BBVA.
nrm