M+.- Hay otra historia de la Independencia de México que no está escrita en decretos, batallas ni libros de texto. Está en dos libros de registro que, durante décadas, han reunido las firmas y los pensamientos de quienes han llegado a Dolores Hidalgo para recordar aquella madrugada de 1810.
En sus páginas aparecen presidentes de México, secretarios de Estado, gobernadores, militares, funcionarios y personajes de la cultura. Algunos escribieron sobre la libertad; otros, sobre la democracia, la justicia o el significado de ser mexicano. Alejandro González Iñárritu, incluso, dejó una nota sobre nieve de guayaba, José Alfredo y carnitas.
El entonces presidente priista Carlos Salinas de Gortari escribió: “Libertad siempre para los mexicanos”. El primer presidente de México por el PAN, Vicente Fox, dejó: “Es un día alegre y de festejo”.
No fueron los únicos.
Emilio Chuayffet escribió: “La libertad es la primera y más importante de nuestras conquistas”; Santiago Creel: “La libertad es el don más preciado”; y Olga Sánchez Cordero dejó una reflexión que llevó la historia de Miguel Hidalgo hasta la Cuarta Transformación: “Su ejemplo nos da fuerza para la Cuarta Transformación”.
Son dos libros, pero en ellos cabe buena parte de la manera en que distintas generaciones de mexicanos han entendido la libertad desde Dolores Hidalgo.
La memoria de quienes llegaron a Dolores
MILENIO tuvo acceso a uno de estos dos libros y pudo revisar las páginas que conservan los testimonios de visitantes distinguidos.
Entre los presidentes de México identificados con firma y pensamiento aparecen Carlos Salinas de Gortari y Vicente Fox Quesada, quienes acudieron a Dolores Hidalgo en 1994 y 2006, respectivamente.
Salinas visitó la Casa de Hidalgo y posteriormente dio el Grito de Independencia en la Cuna de la Independencia la noche del jueves 15 de septiembre de 1994.
Antes de la ceremonia dejó en el libro una frase breve: “Libertad siempre para los mexicanos”.
Doce años después, el viernes 15 de septiembre de 2006, Vicente Fox Quesada llegó a Dolores Hidalgo y dejó un mensaje más extenso:
“Viva México. Viva la libertad. Viva la democracia. Vivan todos los héroes que nos dieron Patria. Es un día alegre y de festejo”.
José Alamilla Ríos, encargado del Museo de la Independencia Nacional en Dolores Hidalgo, explica que la ausencia de la mayoría de los presidentes de México en las ceremonias realizadas en la Cuna de la Independencia se debe, en parte, a que la tradición no estaba consolidada.
Alamilla recuerda que el expresidente Felipe Calderón Hinojosa sí estuvo en Dolores Hidalgo, aunque su visita tuvo un carácter distinto: acudió alrededor de las 7:15 de la mañana para encabezar la ceremonia del Bicentenario de la Independencia.
El primer nombre: 1985
La tradición de estas escrituras comenzó en 1985, durante la conmemoración del 175 aniversario del inicio de la Independencia.
Ese año, el Museo de la Independencia Nacional abrió sus puertas al público. Era presidente de México Miguel de la Madrid Hurtado y presidente municipal Óscar Aguilar Araiza, quienes impulsaron la apertura del espacio para explicar, a través de las obras del maestro José Luis Soto, qué ocurrió en 1810 y cuáles fueron los motivos principales del levantamiento insurgente.
“Este Museo de la Independencia fue abierto al público hace 41 años – ese año-, siendo presidente de México Miguel de la Madrid Hurtado y Óscar Aguilar Araiza, presidente municipal, quienes planearon abrir este espacio al público para que conociera por medio de las obras del maestro José Luis Soto qué fue lo que ocurrió en 1810 y los motivos principales”, recuerda Alamilla.
El museo fue concebido para explicar las causas que llevaron al levantamiento insurgente y, particularmente, los acontecimientos ocurridos en Dolores.
En ese contexto surgió también la idea de dejar un testimonio de quienes visitaran el inmueble.
La primera página del libro lleva la firma de Óscar Aguilar Araiza, entonces presidente municipal. Su mensaje revela desde el principio la intención de convertir aquellas páginas en una memoria viva:
“Con el vehemente deseo de que este libro se vea pronto pletórico de nombres y pensamientos escritos de muchos mexicanos que vengan a mirar este museo de la Independencia y se nutran del fervor patrio que inspira la gran obra artística del maestro José Luis Soto y colaboradores”.
La fecha: 15 de agosto de 1985.
Desde entonces, las páginas comenzaron a llenarse de nombres.
Alamilla Ríos explica que por el libro han pasado secretarios de Gobernación, de Educación, representantes de dependencias federales, gobernadores, funcionarios estatales y municipales, así como integrantes de las Fuerzas Armadas.
“Cada visita que tenemos tanto de Gobierno Federal como estatal, se plasma un testimonio de su visita, un pensamiento, para que la gente sienta el orgullo de ser mexicano”, señala.
A partir de entonces, el libro comenzó a utilizarse como registro de visitantes distinguidos. Por sus páginas han pasado integrantes de los tres órdenes de gobierno y, particularmente durante las ceremonias patrias, funcionarios federales y estatales dejan un testimonio de su visita.
La libertad, escrita por los priistas
Carlos Salinas de Gortari acudió en 1994. Un año después lo hizo el entonces secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet, quien colocó a la libertad como la principal herencia de la lucha independentista:
“La libertad es la primera y más importante de nuestras conquistas. Conservémosla y acrecentémosla.”
Para esos años, los mensajes comenzaron a relacionar la Independencia con los retos políticos de la época.
En 2001, el entonces gobernador de Guanajuato, Juan Carlos Romero Hicks, escribió:
“El México que construimos todos inicia su proceso democrático en este bendito pueblo de Dolores Hidalgo.”
Ese mismo 15 de septiembre de 2001, el entonces secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda, dejó otra reflexión:
“La libertad es el don más preciado. Cuidémoslo todos. Sin él, la democracia se pone en riesgo. Sigamos por el sendero del padre Hidalgo. Libertad.”
Romero Hicks volvió a plasmar su pensamiento en los años siguientes.
En 2006 fue el turno de Vicente Fox Quesada, quien dejó un mensaje breve, pero cargado de símbolos patrios:
“Viva México. Viva la libertad. Viva la democracia. Vivan todos los héroes que nos dieron Patria. Es un día alegre y de festejo.”
Cuatro años después, en 2010, durante el Bicentenario de la Independencia, quedó también el registro del entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa, quien acudió a las celebraciones patrias en Guanajuato.
De la libertad a la Cuarta Transformación
Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, los mensajes recuperaron la liberación de los presos de la antigua cárcel de Dolores como símbolo del inicio de la lucha.
En 2013, el entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, acudió a la Cuna de la Independencia en representación del presidente Peña Nieto y escribió:
“Recordando la liberación de presos de la cárcel de Dolores Hidalgo, que hace 203 años realizó el Padre de la Patria, Miguel Hidalgo y Costilla. Que el acto simbólico que hoy encabezo sirva para refrendar el compromiso del Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto de trabajar incansablemente por la libertad, la justicia y la paz.”
En 2015 lo hizo Rosario Robles, entonces secretaria de Desarrollo Social (Sedesol), quien dejó una reflexión más breve:
“Un orgullo más participar en este acto de libertad como lo hiciera el cura Hidalgo, el Padre de la Patria.”
En 2016 fue el turno de dar el Grito como representante del Gobierno Federal del entonces secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, quien también firmó el libro:
“Es un honor participar en esta recreación de libertad de mexicanos que lucharon por la independencia de México. Este acto nos debe recordar que la libertad y la justicia son valores que los mexicanos debemos proteger y resguardar para el engrandecimiento de este México nuestro”.
En 2017, el entonces gobernador de Guanajuato, Miguel Márquez Márquez, encabezó la ceremonia y dio el Grito. En el libro escribió:
“La libertad es el mayor bien de los seres humanos y un valor fundamental por el que luchó don Miguel Hidalgo y Costilla. Con este acto recordamos su legado y refrendamos la libertad como pilar de la convivencia democrática.”
Durante la administración estatal de Diego Sinhue Rodríguez Vallejo se tuvo una ausencia de enviados del Gobierno Federal desde la mitad de su sexenio, así como del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador.
El Grito de Independencia de 2018 en Dolores Hidalgo, en la primera administración federal morenista, lo dio José Ramón Narro Robles, quien en ese momento era secretario de Salud federal.
Luego, en 2019, la entonces secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, dejó un mensaje en el que destacó la importancia histórica del inmueble y de la unidad nacional:
“Un placer conocer un sitio histórico fundamental en el inicio de la lucha independentista, la antigua cárcel, hoy convertida en el Museo de la Independencia. Es un ejemplo de la unión de nuestro Padre de la Patria Miguel Hidalgo, quien comprendió que la unión y la reconciliación nacional eran indispensables para alcanzar la Independencia nacional. Su ejemplo nos da fuerza para la Cuarta Transformación.”
“No hay como saborear una buena nieve de guayaba”
Pero no todos los testimonios tienen un carácter político o institucional.
En julio de 2024, el cineasta Alejandro González Iñárritu dejó una nota mucho más personal. Su mensaje conectó la visita con algunos de los símbolos cotidianos de Dolores Hidalgo:
“Encantado de visitar el sitio donde inició la libertad impulsada por uno de los grandes de nuestra historia. No hay como saborear una buena nieve de guayaba en la plaza mientras se escuchan los ecos de José Alfredo. Ahora vamos por las carnitas”.
En unas cuantas líneas, el director de cine convirtió el registro histórico en una postal de Dolores: Independencia, nieve de guayaba, José Alfredo Jiménez y carnitas.
Para José Alamilla Ríos, guía del museo, el valor de este registro está precisamente en que permite conservar el testimonio de quienes han recorrido el lugar y recordar el significado de los acontecimientos ocurridos en 1810.
El lugar donde Hidalgo liberó a los presos
El inmueble fue cárcel durante alrededor de 180 años, hasta 1950, y tiene una antigüedad cercana a los 240 años.
Su relevancia histórica radica en que el 16 de septiembre de 1810 Miguel Hidalgo acudió al lugar antes del llamado a la insurrección y liberó a cerca de 40 presos, quienes posteriormente se incorporaron al movimiento insurgente.
El museo es, junto con la Casa de Hidalgo y la parroquia de Dolores, uno de los tres espacios fundamentales para reconstruir aquella madrugada.
En la casa llegó la noticia de que la conspiración había sido descubierta; en la cárcel, Hidalgo liberó a los presos y posteriormente se dirigió a la parroquia, donde convocó al pueblo a iniciar la lucha.
Pero mientras las ceremonias patrias recuerdan cada año los hechos de 1810, las páginas del libro cuentan otra historia: la forma en que, desde 1985 hasta la actualidad, los personajes que han pasado por el museo han interpretado el significado de aquella lucha.
Más de cuatro décadas después de que Óscar Aguilar Araiza expresara su deseo de ver el libro “pletórico de nombres y pensamientos”, el registro continúa cumpliendo aquella intención: guardar en papel la visión de distintas generaciones de mexicanos sobre la libertad que, según esas mismas páginas, comenzó a tomar forma en Dolores Hidalgo.
La Casa de Hidalgo guarda el segundo libro
A unos pasos de distancia se encuentra el segundo libro. Está en lo que hoy es la Casa del Cura Hidalgo y también contiene un registro de visitantes distinguidos, aunque sus características son diferentes.
Alamilla Ríos explica que el inmueble fue abierto al público hace más de un siglo y medio, después de que Benito Juárez decretara el 6 de junio de 1863 que el edificio sería “eternamente propiedad de la nación”.
“También tiene su libro de registros que a partir de esa fecha se encuentran las firmas de todos esos mandatarios que desde 1863 a nuestros días han estado en el lugar”, señala.
Las primeras páginas del libro fueron inauguradas y cubiertas personalmente por el propio Benito Juárez y los miembros de su gabinete que lo acompañaban.
El libro guarda las reflexiones de múltiples mandatarios. Entre ellas destaca el famoso texto que dejó inscrito el presidente Porfirio Díaz el 14 de enero de 1889, donde elogió las virtudes de Miguel Hidalgo como hombre, sacerdote y mexicano.
El registro está relacionado con la tradición de que los presidentes de México encabezaran la ceremonia del Grito de Independencia en Dolores.
De acuerdo con el guía, en 1940, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, se estableció que el presidente encabezara la ceremonia durante el primer año de su sexenio; posteriormente, hubo una modificación para que correspondiera al quinto año.
Sin embargo, el último presidente de México que encabezó la ceremonia en Dolores fue Felipe Calderón Hinojosa, durante los festejos del bicentenario de la Independencia, en 2010.
Desde entonces, la representación federal ha acudido mediante funcionarios enviados por el Gobierno de México, mientras que la ceremonia puede ser encabezada por autoridades estatales.
A diferencia del libro del Museo de la Independencia, el de la Casa de Hidalgo permanece restringido.
“Ese libro de la Casa de Hidalgo es muy restringido tenerlo a la vista. Solamente se saca el día que se da la ceremonia de abanderamiento en la Casa Hidalgo”, explica Alamilla Ríos.
Así, antes de las 11 de la noche del 15 de septiembre, el antiguo registro vuelve a salir de su resguardo para recibir las firmas de los visitantes distinguidos.
Dos libros, una memoria de Dolores
Dos libros, dos épocas y una misma ciudad.
Uno, abierto como parte de la experiencia del Museo de la Independencia, ha acumulado durante 41 años pensamientos sobre la libertad y el significado de ser mexicano.
El otro conserva una tradición que se remonta a la segunda mitad del siglo XIX.
Ambos funcionan como una memoria escrita de Dolores Hidalgo.
Mientras las calles, la parroquia, la Casa de Hidalgo y la antigua cárcel recuerdan los pasos de Miguel Hidalgo, sus páginas guardan las palabras de quienes, muchos años después, han regresado al mismo lugar para volver a hablar de libertad.
Y ahí permanecen, unas junto a otras, las voces de distintas épocas: “Libertad siempre para los mexicanos”; “La libertad es el don más preciado”; “Viva la democracia”; “Su ejemplo nos da fuerza para la Cuarta Transformación”.
La Independencia ocurrió hace más de dos siglos. Pero en Dolores Hidalgo todavía hay quienes siguen escribiendo qué significa.