Con un espectáculo que oscila entre el humor ácido y la interacción con el público sobre los absurdos de las entrevistas laborales, los discursos de superación personal y la obsesión contemporánea por ser productivos, la actriz, directora de escena y dramaturga María Tinajero se presentará con “Cuca’s Club Cabaret” los viernes de octubre y noviembre a las 20:00 horas en el Foro de la Ardilla que Ríe, y el jueves 22 de octubre en el Teatro Alfonso Garibay.
En entrevista, esta profesional de la escena con más de 20 años de experiencia, que estudió en CasAzul y realizó una maestría en Dramaturgismo en la Universidad Goethe de Frankfurt, en Alemania, habló para MILENIO.
“Este cabaret nació por una revelación que tuve un día porque vi una cucaracha y empecé a cuestionarme muchas cosas de la existencia, como el que yo estaba llevando una vida como de cucaracha, todo el día escondida, trabajando, viendo cosas que nadie más veía y en las noches tenía un rato para salir y ver el mundo, y creo que eso le pasa a mucha gente que se mete en el trabajo de tal manera que se olvida de sí misma y olvida quién es, qué le gusta, qué quiere y cuál es su identidad más allá de lo que hace laboralmente”.
Aunque dijo que quizá se proyecta una crisis de mediana edad en el espectáculo, esta se combina con una crisis por agotamiento laboral o un episodio de burnout, síndrome que cada día es más frecuente, lo que le permitió a la actriz hacer una catarsis en el escenario.
“Uno piensa que tal vez esté más allá de la mitad de la vida y ya no sé cuánto tiempo más tenga de vida; a veces el cuerpo también da señales de cansancio. A mí me pasó que, particularmente, estaba en un trabajo godín, de oficina pero virtual, y un día pensé que de plano estaba teniendo un infarto y dije: ¿de verdad me quiero morir haciendo este trabajo? Yo convivía con mis colegas, pero a través de una pantalla; ya no tenía contacto físico con nadie, estaba encerrada en mi casa, trabajando”.
“Ciertamente hay un privilegio, no lo quiero negar, de tener la ventaja de trabajar desde tu casa en condiciones controladas, pero llega el momento en que uno explota porque está totalmente desbalanceada la vida. Y ahora, que digo balance, me lleva a contarte que este cabaret es parte de una trilogía que estoy haciendo, donde las otras dos partes son cortos cinematográficos. Uno sobre el trabajo entre el balance y la vida del que tanto se habla, del work-life balance, y de cómo hay ocasiones en que está tan desbalanceado que la gente piensa que su trabajo es su casa y su casa se convierte en trabajo”.
Con la cucaracha como hilo conductor de las tres historias, el corto que describió se titula “Balance” y el segundo “Ramiro renuncia”. Tinajero precisó: Este se concentra en la vida de un hombre que, cercano a su jubilación, decide que no quiere seguir ni un día más porque se propuso otra vida y se enfoca en obtenerla. Los guiones de ambos ya están escritos y se enfocan en la producción del primero.
En cuanto a sus presentaciones en el Foro de la Ardilla que Ríe, serán a partir del viernes 16 de octubre; se espera que el público participe, reflexione, se ría y pueda reconsiderar su existencia presente. Además, el costo del boleto incluye una rebanada de pizza y una bebida sin alcohol.
“Soy amiga de Elías García y me gusta mucho la pizzería, me gusta mucho la pizza y cuando conocí el Foro de la Ardilla que Ríe, me fascinó porque tiene cierta magia. No es accesible para todas las personas, lamentablemente. Si alguien batalla para subir y bajar escaleras, es difícil, pero para la gente que sí lo puede hacer es un gran lugar, y además lo que tiene y que me gusta mucho para este cabaret es que hay una intimidad y puedes entrar en diálogo con los espectadores”.
María Tinajero dijo que la obra no está diseñada como un monólogo, sino que el público podrá participar hasta donde quiera porque no es obligatorio; se trata de una dinámica como de stand up donde se abre el micrófono con preguntas y alguien puede responder. En lo personal, considera un teatro bidireccional, lo que resulta muy interesante y divertido.
“Lo que me han dicho es que hace reír, pero también hace pensar y a veces hasta hace casi llorar. Voy a trabajar para quitar ese casi y lloren. Este cabaret quiero moverlo por espacios no teatrales; sí tengo una función en el Teatro Garibay que es el 22 de octubre, pero después quiero moverlo en restaurantes, bares y cafeterías porque creo que esos son los lugares donde debe estar”.
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