A 15 años de la tragedia en el Casino Royale, el memorial que recuerda a las 52 personas que perdieron la vida en el ataque, así como a los dos bebés no nacidos, permanece como uno de los pocos elementos que mantienen viva la memoria de aquel 25 de agosto de 2011.
El inmueble donde se encontraba el casino fue demolido tiempo después del ataque y, con el paso de los años, el predio tuvo modificaciones hasta convertirse en una zona comercial, pero en el lugar, se mantiene un espacio destinado a recordar a las víctimas.
En el sitio fue construido un muro con los nombres de las 52 personas que murieron durante el incendio provocado en el Casino Royale.
Los nombres permanecen como testimonio de una de las tragedias más dolorosas registradas en Nuevo León.
Aunque el espacio ha sido remodelado con el paso de los años, el memorial conserva su propósito original: recordar a quienes perdieron la vida y mantener presente a sus familias, que durante 15 años han cargado con las consecuencias de aquella tragedia.
Debajo de los nombres se encuentra una frase que refleja el dolor y el reclamo de justicia que acompañó a las familias de las víctimas: “Que su sangre derramada y las lágrimas de sus familias les persiga siempre y no encuentren paz donde quiera que estén”.
La frase permanece como parte central del homenaje y recuerda que, más allá de las transformaciones que ha tenido el predio, la tragedia continúa presente en la memoria de quienes perdieron a un familiar, amigo o ser querido.
Aquel 25 de agosto de 2011, un grupo de hombres armados incendió el Casino Royale, ubicado sobre la avenida San Jerónimo, en Monterrey.
El ataque provocó un incendio que cobró la vida de decenas de personas que se encontraban dentro del establecimiento.
Quince años después, el lugar ya no luce como aquella tarde de agosto.
El casino desapareció y el entorno urbano cambió, pero los nombres grabados en el memorial permanecen como recordatorio de las 52 vidas que fueron arrebatadas y de los dos bebés que tampoco llegaron a nacer.
El memorial se mantiene así como un punto de memoria en medio de una zona que continuó con su transformación, mientras para las familias de las víctimas el 25 de agosto permanece como una fecha marcada por el dolor y el recuerdo.