Marta Elena Guerra Treviño, a sus 89 años, rompió récord al convertirse en la persona más longeva en doctorarse en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
De acuerdo con Gaceta UNAM, quien difundió la historia, la ahora doctora ingresó a la UNAM hasta los 42 años, cuando comenzó con la licenciatura en Lengua y Literaturas Modernas Inglesas (Letras Inglesas) en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL).
Ingreso al doctorado
Marta Elena aprovechó su experiencia como docente para entrar al doctorado en Pedagogía.
“Hice mi tesis sobre la institucionalización del Departamento de Lenguas de la Facultad de Filosofía y Letras (DELEFy). Me costó trabajo porque no soy muy ducha para la computación, pero todo mundo me apoyó. Fue una simbiosis muy padre”, dio a conocer.
El 13 de febrero de 2026 tomó protesta y se convirtió en la persona más longeva en doctorarse en la Universidad Nacional.
"Lo logré ahora que ya no trabajo y que estoy jubilada, pues era algo que quería hacer. Esperaba obtenerlo el día de mi cumpleaños, el 20 de enero, pero por azares del destino fue un poco después".
Elena recibió su título el 8 de abril, acompañada de sus familiares y rodeada de amigas, compañeras de trabajo, sinodales y de su asesora de tesis, Ileana Rojas, todas ellas mujeres que la han impulsado a alcanzar sus sueños.
Esta es la historia de Marta Elena
Marta Elena es la mayor de cuatro hermanos, ha sido una disciplinada del estudio desde niñas, sin embargo, dio a conocer que después sus calificaciones bajaron por cuestiones familiares.
"Salíamos a las 18:00 horas y, como mi papá trabajaba en un banco, llegábamos a casa de noche y a esa hora debía practicar piano. En cuarto de primaria cambiamos de colegio, salía más temprano”.
Sus primeros acercamientos a las letras inglesas ocurrieron cuando estudió el high school en Estados Unidos, sin embargo, siempre tuvo interés por aprender francés.
“Me mandaron a Canadá y ahí me enseñaron francés, en inglés. Me encantó y supe que era lo mío. Regresé a México a los 18 años para entrar a la UNAM, pero, ¡sorpresa!, la preparatoria que cursé en el extranjero no se validaba aquí”.
Así comenzaron sus primeras experiencias como profesora, vocación que surgió en su niñez, cuando jugaba con sus hermanos y abuela a ser maestra.
Además, ofreció lecciones gratuitas de francés en un colegio de monjas a cambio de que ellas la dejaran cursar el bachillerato por las mañanas, pues por las tardes su padre no le permitía asistir a clases.
Al concluir, trabajó unos años y después se casó con el científico y académico de la UNAM, Carlos del Río Estrada.
HCM