Los Volcanes, el negocio en Puebla que transforma el pan de muerto en talavera comestible

En esta panadería, el tradicional pan de muerto dejó de ser solamente una pieza de temporada para convertirse en una pequeña obra de arte que rinde homenaje a la identidad poblana.

Negocio en Puebla transforma el pan de muerto en talavera comestible | Melanie Torres
Puebla /
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Entre aromas de chocolate, cubiertas artesanales y diseños inspirados en la talavera poblana, la panadería Los Volcanes apuesta por reinventar una de las tradiciones más queridas del Día de Muertos.

En la colonia Volcanes de Puebla, el Día de Muertos también se disfruta a través del ingenio y la creatividad. En la panadería Los Volcanes, ubicada sobre la 35 Poniente, el tradicional pan de muerto dejó de ser solamente una pieza de temporada para convertirse en una pequeña obra de arte que rinde homenaje a la identidad poblana: un pan decorado a mano, inspirado en los colores y figuras de la talavera.

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La idea nació hace un año, cuando Marisol Gutiérrez, encargada del establecimiento, decidió innovar y ofrecer algo diferente a sus clientes. Así surgió una propuesta que combina el sabor del chocolate blanco con delicados detalles artesanales, entre ellos la figura de una paloma, plasmada con una cubierta especial que evoca los diseños característicos de la talavera poblana.

Pero detrás de cada pieza hay mucho más que una receta. Su elaboración requiere paciencia, dedicación y manos cuidadosas. Cada pan tarda aproximadamente 15 minutos en ser trabajado y alrededor de 30 minutos adicionales para colocar las cubiertas, esperar a que sequen y realizar la decoración final. Todo se hace artesanalmente, por lo que ninguna pieza deja de ser especial.

Para Marisol, esta creación representa también una manera de acercar a las nuevas generaciones a las tradiciones, pero desde otra perspectiva, demostrando que el pan de muerto puede conservar su esencia y, al mismo tiempo, reinventarse con nuevos sabores, formas y presentaciones.

La historia de Los Volcanes comenzó mucho antes de esta propuesta. La panadería nació durante la pandemia, hace casi seis años, cuando Marisol se quedó sin empleo y encontró en la elaboración de pan una oportunidad para salir adelante. Lo que comenzó como un pequeño emprendimiento en la cochera de su casa pronto se convirtió en una alternativa para los vecinos, principalmente adultos mayores que no podían salir a comprar sus alimentos. Por ello, las entregas a domicilio fueron parte fundamental de sus primeros pasos.

Poco a poco, el proyecto creció. Comenzaron con pan tradicional y, conforme llegaron nuevas temporadas, incorporaron variedades rellenas, cubiertas especiales y hasta una línea saludable. Hoy, la innovación es parte de su identidad, pues buscan responder a los gustos de sus clientes sin perder el sabor de la panadería artesanal.

Su pasión por este oficio viene desde la infancia. Marisol recuerda que comenzó a interesarse por la repostería cuando tenía apenas ocho años, al observar a su mamá preparar pasteles. Desde entonces nació una inquietud que con el paso del tiempo se convirtió en vocación. Después llegaron los diplomados, cursos y capacitaciones, además del aprendizaje constante a través de videos y nuevas tendencias que le permiten experimentar y llevar sus conocimientos a cada creación.

En esta temporada, la variedad también se hace presente en sus vitrinas. Además del pan inspirado en la talavera, ofrecen opciones rellenas y cubiertas de conejito Turín, almendras, chocolate, chocolate Abuelita y mazapán. También cuentan con hojaldras de chocolate sin azúcar, pensadas para quienes buscan disfrutar de los sabores de temporada con alternativas menos dulces.

Para Marisol, el verdadero valor de su trabajo no está únicamente en vender una pieza de pan, sino en provocar una sonrisa en quien la prueba. Cada preparación lleva tiempo, esfuerzo y cariño, porque detrás de cada cubierta hay una historia de aprendizaje y el deseo de compartir algo que disfruten las familias poblanas.

Desde aquella cochera donde comenzó todo hasta las creaciones que hoy sorprenden a sus clientes, Los Volcanes demuestra que las tradiciones no están peleadas con la innovación y que, en ocasiones, basta un poco de creatividad para convertir un pan de muerto en una expresión del orgullo poblano.

AAC

  • Nancy Camacho
  • Reportera

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