M+.- La devastación del bosque en los límites de Ocuilan, Estado de México, y Morelos, no da tregua a pesar de los esfuerzos por parte de las autoridades estatales y federales por recuperar el control de esta zona boscosa, al grado de que ahora los criminales no temen a cuerpos de seguridad.
En el caso más reciente documentado por MILENIO se enfrentaron la noche del lunes con agentes de la Guardia Nacional, quienes mantienen un destacamento en la zona precisamente para tratar de evitar el saqueo de árboles.
De acuerdo con pobladores, aproximadamente a las 22:30 horas del lunes 4 de mayo, un convoy de presuntos taladores pretendía pasar por un tramo carretero de la localidad de Santa Martha, en donde se encontraba un punto de inspección de la Guardia Nacional para inhibir la tala ilegal; al aproximarse, les cerraron el paso dos vehículos para permitir que un camión cargado con madera pudiera avanzar.
Esto generó un enfrentamiento entre los presuntos talamontes y los agentes federales, lo que derivó también en una persecución y balacera en la zona centro de Santa Martha.
“Toda la gente escuchó, se asomaron a ver, vieron que era enfrentamiento entre Guardia Nacional y talamontes, y eran muchos de estos contra los pocos uniformados; hubo quienes de la población arriesgaron exponerse para ayudar a los de la Guardia”, reveló uno de los habitantes a MILENIO.
Devastación a todas luces: 70% del bosque afectado
No es nuevo. Es una problemática que data de varios años, en donde, a decir de los habitantes, las autoridades permitieron avanzar a los grupos criminales dedicados al daño ambiental en la zona boscosa, principalmente en la comunidad indígena de San Juan Atzingo, en Ocuilan, en la región sur del Estado de México, por lo que la gran mayoría de su bosque se ha perdido.
De acuerdo con Eduardo González Gómez, presidente del Ayuntamiento Indígena de Atzingo, de las cerca de 12 mil hectáreas de bosque de San Juan Atzingo, casi 9 mil han sido devastadas o alteradas gravemente por la tala ilegal; es decir, aproximadamente 70 por ciento de ese bosque.
“No solamente es lo que actualmente o en el momento se va observando donde van talando el bosque, y se ven los árboles derribados, los restos de esos árboles, troncos y el suelo desnudo sin vegetación, sino que hay partes del bosque que aparentemente no están dañadas, pero esas ya se destruyeron desde hace 15 años, más o menos”, puntualizó.
El líder indígena explicó que, si bien de lejos se puede observar que hay zonas aparentemente limpias de la tala, la realidad es completamente distinta, porque su ecosistema se ha modificado por completo.
“La vegetación primaria que había de árboles de pino y encino se acabó totalmente y la vegetación que ahora se observa es vegetación secundaria; así, ya hay muchas zonas del bosque que fueron taladas hace 15 o 20 años. Es por eso que el bosque en estado natural de adecuada conservación, digamos, queda solamente en 30 por ciento”, detalló.
Han surgido autodefensas
La presión de la tala clandestina y la percepción de falta de acciones constantes por parte de autoridades han llevado a comunidades del sur del Estado de México a organizarse en grupos de autodefensa para resguardar sus bosques, particularmente en zonas de Ocuilan y sus límites con Morelos.
Este contexto quedó documentado desde marzo de 2024, cuando pobladores de la comunidad indígena tlahuica de San Juan Atzingo comenzaron a realizar recorridos armados con herramientas para vigilar las zonas forestales, ante la presencia de grupos dedicados a la extracción ilegal de madera.
Vigilancia comunitaria ante avance de talamontes
En esa región, comuneros establecieron guardias permanentes en áreas boscosas que conectan con las Lagunas de Zempoala, donde detectaron un incremento en la actividad de tala clandestina. Los recorridos se realizan en caminos abiertos por los propios habitantes, quienes buscan ubicar a los responsables y frenar su avance.
Uno de los pobladores advirtió sobre la expansión de estas actividades hacia zonas donde antes no se registraban: “Ya es mucha devastación, ya están en zonas donde antes no venían y es que vienen de muchos lados, vienen de otros estados”.
Los habitantes señalaron que los grupos que operan en la zona modifican el terreno para evitar ser detectados, lo que dificulta las labores de vigilancia comunitaria.
“Vienen de noche, vienen en la madrugada y tapan con tierra y con madera para que nosotros no podamos subir”.
Presencia limitada de autoridades
Los comuneros indicaron que la presencia de corporaciones de seguridad resulta intermitente en la zona, lo que ha influido en la organización de estos grupos. También expresaron desconfianza hacia policías municipales, al considerar que su actuación no ha sido constante ante los hechos registrados.
“Siempre que pasa algo nunca están los municipales, menos hablar de los estatales ni de la Guardia Nacional”, señalaron habitantes de la comunidad.
Además, refirieron que los grupos dedicados a la tala ilegal cuentan con vigilancia propia en puntos estratégicos desde donde monitorean accesos carreteros, lo que les permite anticipar movimientos de autoridades o pobladores.
“Desde aquí miran a la carretera, ya cuando subimos ya se fueron y como es de noche les facilita huir entre los árboles”.
Decisión de organizarse
Ante este panorama, los pobladores optaron por organizarse y mantener presencia constante en el bosque, pese a los riesgos que implica enfrentar a grupos que, aseguran, cuentan con armamento de mayor capacidad.
Los comuneros reconocieron el temor ante estos hechos, pero señalaron que la vigilancia responde a la necesidad de proteger el entorno natural y los recursos de la comunidad.
“Somos seres humanos, sí hay miedo, pero si no actuamos de esta manera no vamos a cuidar los bosques. ¿Qué le vamos a dejar a nuestros hijos? Ya no hay agua”.
Estas acciones se concentran en una franja considerada crítica por la tala clandestina, ubicada entre los municipios de Ocuilan, Xalatlaco y Santiago Tianguistenco, en los límites del Estado de México con Morelos.
Municipio sin paz
En la historia reciente de Ocuilan se han registrado diversos eventos trágicos y violentos.
En enero de 2020, Félix Alberto Linares González, quien en ese momento era presidente municipal de Ocuilan, murió tras un accidente de aeronave en el estado de Morelos.
Por otro lado, en diciembre de 2021 fue detenido Emilio Arriaga Villa, quien había ganado las elecciones a la presidencia municipal por el Partido Encuentro Social (PES). Fue acusado de haber privado de la libertad a un militante de un partido contrario por diferencias políticas.
A pesar de haber tomado protesta como alcalde, fue detenido por la Fiscalía mexiquense. En 2023 fue hallado culpable y sentenciado a 75 años de prisión.
En marzo de 2025, Alejo Cedillo Cedillo, primer regidor del ayuntamiento de Ocuilan, y el secretario técnico del Ayuntamiento, Luis López, murieron tras ser atacados a balazos en las inmediaciones del Ayuntamiento.
Por este caso hubo cuatro detenidos, entre ellos un menor de edad, cuyas primeras investigaciones los colocaron como presuntos miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación; incluso, se pudo establecer que dos de los participantes, incluido el adolescente, habían sido reclutados días antes en Jalisco.
Quien, al parecer, accionó el arma fue el menor de edad, a sabiendas de que si lo atrapaban su sanción sería de máximo cinco años de internamiento.
Camioneta de talamontes impactó con una casa
Del enfrentamiento a balazos la noche del pasado lunes, al menos cuatro casas resultaron afectadas con impactos de arma de fuego en sus fachadas, sin que se reportaran personas lesionadas; en tanto, una camioneta de los presuntos delincuentes se impactó e incrustó en un domicilio.
“Una de las camionetas que utilizan los talamontes para acarrear trozos de madera la impactaron contra un domicilio; afortunadamente no estaban en ese momento las personas que viven ahí y por ese motivo se evitó una desgracia”, compartió el testigo.
Además, los pobladores señalaron que hubo bajas por parte de los presuntos talamontes, aunque las autoridades no han confirmado muertes hasta el momento.
Inconformidad genera bloqueos
Los habitantes consideraron que la situación de tala clandestina rebasa a las autoridades estatales y federales, por lo que decidieron bloquear carreteras de la región, principalmente la vía a Lagunas de Zempoala.
La Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM) informó que no hay personas lesionadas ni detenidas tras el enfrentamiento.
El presidente municipal, Juan Gordillo Abundis, reconoció que la situación está rebasada ante la tala ilegal y que el municipio no cuenta con los recursos necesarios para hacerle frente.
Lucero González, habitante de la región, afirmó que la situación refleja años de abandono.
“La población no está enojada, está hasta la madre y está viendo un problema que se viene”, expresó.
También advirtió que la devastación ya impacta en el agua y que existen múltiples carpetas de investigación sin resolver.
kr