Apenas un día después de que el Gobierno de Jalisco entregó al Congreso la iniciativa para construir el Acueducto Sustituto Chapala–Guadalajara, el tablero político comienza a tomar forma. El respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum al proyecto no parece garantizar los votos necesarios para su aprobación y las bancadas de oposición marcan sus condiciones.
Morena y Hagamos coinciden en cuestionar el modelo de financiamiento propuesto por el Ejecutivo, aunque ninguno descarta discutir alternativas. El debate no sólo gira alrededor de la infraestructura, sino también de los compromisos que asumiría el estado durante los próximos 20 o 25 años.
El coordinador de Morena, Miguel de la Rosa, calificó la iniciativa como una propuesta de privatización de la infraestructura de abastecimiento y sostuvo que Jalisco tiene capacidad presupuestal para financiar la obra con recursos propios en un periodo de dos años.
Para el legislador, el aval federal no significa necesariamente respaldo al esquema de contratación. Argumentó que la Federación ha financiado infraestructura hidráulica con recursos públicos y puso como ejemplo las inversiones destinadas al sistema El Zapotillo.
Pero la discusión también abrió un frente político. De la Rosa acusó al Ejecutivo de organizar unilateralmente la entrega de la iniciativa, sin acordar previamente el encuentro con la Junta de Coordinación Política. A su juicio, la convocatoria ignoró la relación de equidad entre poderes y buscó realizar la presentación sin las bancadas críticas de la política hídrica estatal. Morena aseguró que su ausencia no significa falta de disposición para analizar el proyecto.
En los hechos, el grupo parlamentario reclama una interlocución distinta con el Ejecutivo y deja claro que el respaldo a la obra no puede darse por descontado.
Hagamos también comienza a establecer condiciones. Su coordinador, Tonatiuh Bravo Padilla, advirtió que el contrato de construcción, mantenimiento y operación representa compromisos financieros semejantes a una asociación público-privada.
Cuestionó que la infraestructura permanezca en manos particulares durante 20 o 25 años y señaló que la iniciativa no contempla una solución integral a la crisis hídrica, como la renovación de redes, las plantas de tratamiento y la reestructuración del SIAPA.
Sin embargo, dejó abierta una posibilidad de negociación: “Podríamos decir sí al acueducto, pero no a la forma de financiamiento”.
Reclaman por presentación de iniciativa
El legislador también respondió a José Luis Tostado, coordinador de Movimiento Ciudadano, quien durante la presentación del jueves 8 de octubre reprochó la ausencia de Morena y Hagamos e incluso cuestionó su disposición al diálogo.
Bravo Padilla explicó que la convocatoria llegó el miércoles a las 16:00 horas, con menos de 24 horas de anticipación y sin documentos para su revisión. Además, recordó que la votación corresponde al Congreso local, independientemente del respaldo expresado desde la Federación. “A mí me extraña ese tipo de comentarios de quien debiera más bien buscar el consenso”, respondió el coordinador de Hagamos, quien también advirtió que a su bancada no le impondrán los tiempos de negociación.
Las declaraciones contrastan con el discurso de Tostado, quien durante la reunión cuestionó a los ausentes y aseguró que algunos legisladores no acudieron a dialogar pese a exigir la presencia de funcionarios estatales.
Mientras tanto, el Partido Verde comienza a mostrar señales de respaldo. La diputada Brenda Carrera se pronunció a favor del proyecto y llamó a sus compañeros a acompañarlo, aunque aclaró que se trata de una postura personal y que respetará la decisión de su bancada. En contraste, PAN y PRI permanecen a la expectativa, sin definir públicamente el sentido de sus votos.
Movimiento Ciudadano tendrá que construir acuerdos con fuerzas políticas que, por ahora, no están dispuestas a entregar sus votos sin discutir las condiciones financieras y políticas del proyecto.
SRN