Hoy, la familia de Astrid y de su hijo duerme distinto. Eduardo Salvador, acusado de asesinar a la joven y a su hijo adolescente hace casi un año, fue detenido. No era la primera vez que el hombre enfrentaba a la justicia: en Culiacán, Sinaloa, ya había sido detenido y procesado por el feminicidio de su entonces pareja.
Tras recuperar su libertad en Sinaloa, Eduardo Salvador llegó a Guadalajara con la intención de rehacer su vida, pero volvió a convertirse en el protagonista de una de las tantas historias de feminicidio que se escriben todos los días en México.
Este miércoles 21 de enero, Eduardo Salvador dejó de ser un prófugo.
En entrevista con MILENIO, Francisco Armenta Acosta —ex esposo de Astrid y padre del adolescente asesinado y de una niña que resultó gravemente herida en la agresión— agradeció la detención del presunto responsable y señaló que ahora solo resta exigir que no vuelva a quedar en libertad.
El crimen que sacudió a Zapopan
La tragedia ocurrió el 3 de marzo de 2025. En una vivienda del fraccionamiento Capital Norte, en Zapopan, al norponiente de la Zona Metropolitana de Guadalajara, una escena estremeció a vecinos y agentes de seguridad: Astrid, de 37 años, y su hijo Fernando, de 16, yacían sin vida en el suelo. Una niña de apenas 10 años, gravemente herida, luchaba por sobrevivir.
Los tres fueron atacados con un martillo. El principal sospechoso fue identificado como Eduardo Salvador, ex pareja de la madre, quien desde entonces permaneció prófugo.
El caso de Astrid se convirtió en uno de los nombres que resonaron en la marcha feminista del 8 de marzo del año pasado, donde amigos, familiares y colectivos exigieron justicia.
“Gracias a Dios, por la justicia”
Diez meses después, la familia asegura que ha comenzado un nuevo capítulo. “Le doy gracias a Dios por la justicia, gracias a la Fiscalía, gracias al gobernador, que siempre nos estuvo apoyando en todo momento, emocionalmente y económicamente”, expresó Francisco.
Detalló que desde el día del ataque él y su hija han recibido acompañamiento médico y respaldo de autoridades estatales.
La primera persona que le informó sobre la detención fue su cuñada. “Me enteré primeramente por mi cuñada… después empezaron a llegarme notificaciones; también me habló la directora de Feminicidios”, relató.
Francisco recordó que desde hace meses las autoridades le habían advertido que el presunto agresor se movía constantemente y que una de las líneas de investigación apuntaba a Veracruz, donde finalmente fue capturado.
La recuperación de la menor
La agresión dejó una herida profunda en la hija de Francisco, quien perdió a su madre y a su hermano. Sin embargo, él asegura haber encontrado tranquilidad enfocándose únicamente en su recuperación.
“Yo, realmente, estoy tranquilo. Ni siquiera pensaba en esa persona, porque yo estoy dedicado completamente a mi hija… yo lo perdoné a él y me quité ese cáncer de estar preocupado de si lo agarraban o no”, dijo.
El pronóstico médico fue reservado. Los especialistas advirtieron que la menor podría no volver a ver, caminar o escuchar. “La niña trae dos golpes en la cabeza… cuando el doctor me dice que la va a empezar a despertar, pero que no sabe cómo va a despertar, yo le doy gracias a Dios y le pido que me deje a mi hija sana”, recordó.
Contra todo pronóstico, la menor evolucionó favorablemente y hoy se encuentra completamente restablecida. “Está como si no le hubiera pasado nada, gracias a Dios”, aseguró su padre.
“Qué bueno que ya se va a hacer justicia”
Al enterarse de la detención, la niña reaccionó con alivio. “La niña tomó las cosas muy contenta, dice: ‘Papá, qué bueno que ya se va a hacer justicia para mi hermano’”.
Francisco la describe como una menor fuerte y consciente de lo ocurrido. “Papá, no estés triste, mi mamá y mi hermano nos están cuidando”, le dijo en uno de los momentos más difíciles de este miércoles.
Actualmente cursa quinto año de primaria en un colegio de Salamanca, Guanajuato, donde vive con su padre. Recibió terapias físicas y psicológicas a través del DIF y recientemente fue dada de alta por especialistas del Hospital Civil de Guadalajara.
Un feminicida reincidente
La cárcel no es desconocida para Eduardo Salvador. Fue señalado por su presunta responsabilidad en un feminicidio cometido el 12 de marzo de 2004, cuando asesinó a su entonces pareja, Martha Berenice, en su domicilio de la colonia Las Quintas, en Culiacán, Sinaloa. El arma utilizada también fue un martillo.
Tras cometer el crimen, abandonó el cuerpo en el río Tamazula e intentó desviar sospechas acompañando a la familia de la víctima en su búsqueda durante cinco días. Las autoridades detectaron inconsistencias en su versión y, al ser confrontado, confesó el asesinato y reveló la ubicación del cadáver.
Fue detenido el 23 de marzo de ese año, se fugó dos años después, fue reaprehendido en Guadalajara y finalmente sentenciado —once años después— a 24 años, nueve meses y 18 días de prisión.
Durante su reclusión conoció a Yaneth Mariscales, con quien se casó y tuvo una hija. En 2020 obtuvo su libertad y, dos años después, su esposa murió en circunstancias no esclarecidas.
“Yo me di cuenta, saqué el comprobante de que había matado a su esposa en 2004, en Culiacán… pero no podía decirle nada, porque ella estaba con él”, lamentó Francisco.
Cercanía con el poder
Eduardo Salvador también se movió en ámbitos de poder. Se presentaba como especialista en seguridad y encabezó empresas y organizaciones policiales, además de colaborar con gobiernos estatales.
De acuerdo con medios nacionales, llegó al Gobierno de Sinaloa durante el sexenio de Juan Millán, de la mano de Luis Pérez, ex director de Gobierno, como director de Grapesa Internacional, empresa dedicada a la capacitación policial.
También fue presidente nacional de Mexicanos Uniformados, una organización que busca representar a policías activos y retirados e impulsar reformas legislativas en favor de las corporaciones de seguridad.
Detención y proceso judicial
Este miércoles, la Fiscalía del Estado confirmó la detención de Eduardo Salvador, luego de que el gobernador Pablo Lemus Navarro anunciara la aprehensión en redes sociales.
El acusado fue capturado en Veracruz, con apoyo de la Unidad Especializada en Combate al Secuestro y la Extorsión de la Fiscalía de esa entidad, así como de la Unidad de Investigación Especializada en Feminicidios de Jalisco.
Las labores de inteligencia permitieron ubicarlo y obtener una orden de aprehensión para que enfrente la justicia en Jalisco.
Francisco aseguró que acompañará todo el proceso judicial. “Sí quiero estar en todo para que no se escape nada”, dijo, y adelantó que su hija deberá rendir declaración para fortalecer la carpeta de investigación.
Agradeció a las autoridades, a los medios de comunicación y a la sociedad que acompañó a su familia. La detención no borra la pérdida, pero abre la puerta a una justicia que durante meses pareció inalcanzable: para Astrid, para Fernando y para la pequeña Martha Berenice.
MC