IA avanza más rápido que los sistemas de salud; 83 países enfrentan rezagos en datos, conectividad y personal capacitado

Menos de un tercio de los 83 países revisados tiene políticas nacionales de IA que incluyan explícitamente al sector salud; México aparece dentro del análisis regional latinoamericano.

El informe sostiene que la IA no puede compensar sistemas de salud débiles. | Foto: Especial
Ciudad de México /

La inteligencia artificial (IA) promete revolucionar la salud pública global, detectar brotes antes de que estallen, anticipar crisis sanitarias y extender diagnósticos especializados a regiones marginadas. Sin embargo, gran parte del sur global todavía carece de las bases mínimas para aprovecharla, advirtió el informe “Fundamentos y Futuros: Reimaginando la Salud Pública en la Era de la Inteligencia Artificial en el Sur Global”, presentado por Vital Strategies durante la 79 Asamblea Mundial de la Salud.

El estudio analizó 83 países de África, América Latina, Asia del Sur, Sudeste Asiático y Medio Oriente, y concluyó que la inteligencia artificial avanza mucho más rápido que los sistemas públicos encargados de sostenerla.

“La inteligencia artificial se está moviendo más rápido que los sistemas diseñados para sostenerla”, de acuerdo con el documento donde señala que la falta de datos, conectividad, interoperabilidad y personal capacitado amenaza con ampliar las brechas sanitarias en lugar de reducirlas.
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La presidenta y directora ejecutiva de Vital Strategies, Mary Ann Etiebet, alertó que millones de personas siguen atrapadas en “desiertos de datos”.

“Miles de millones de personas viven en desiertos de datos, en países o regiones sin los sistemas digitales y de información necesarios para escalar innovaciones prometedoras de inteligencia artificial”, afirmó.

El problema central es “una brecha creciente entre la ambición de la inteligencia artificial y la preparación real de los países”.

El informe sostiene que la IA no puede compensar sistemas de salud débiles.

“La inteligencia artificial no puede compensar sistemas de salud pública débiles. Solo puede construir sobre lo que ya existe institucional, digital y políticamente”, advierte el documento.

La investigación identificó profundas desigualdades regionales.

Menos de un tercio de los 83 países revisados cuenta con políticas nacionales de inteligencia artificial que incluyan explícitamente al sector salud.

En África, 31 por ciento de los países no tiene ninguna política nacional de IA identificada; 30 por ciento apenas se encuentra en fase de borrador y solo 39 por ciento cuenta con políticas aprobadas.

En Sudamérica, únicamente seis de 12 países cuentan con políticas aprobadas de inteligencia artificial; cuatro no tienen ninguna estrategia identificada y dos siguen en fase de desarrollo.

México aparece incluido dentro del análisis regional latinoamericano, aunque el informe no desarrolla un apartado específico sobre el país ni lo coloca entre los casos destacados de infraestructura digital o interoperabilidad avanzada.

En contraste, Medio Oriente registra la mayor preparación política: los cuatro países analizados tienen estrategias aprobadas de inteligencia artificial enfocadas en salud.

La conectividad digital mostró otra fractura severa ya que mientras Medio Oriente alcanzó un promedio de 88 puntos en el Índice de Desarrollo de Tecnologías de Información y Comunicación, África apenas llegó a 59 puntos. Sudamérica obtuvo 80 y Asia del Sur y Sudeste Asiático 74.

Los países mejor posicionados en conectividad fueron Arabia Saudita e Irán en Medio Oriente; Chile, Uruguay, Brasil y Argentina en Sudamérica; así como Tailandia, Vietnam e Indonesia en Asia.

En África, solo 11 de 44 países evaluados alcanzaron niveles considerados adecuados de conectividad digital. Marruecos, Sudáfrica, Mauricio y Botsuana figuraron entre los mejores posicionados.

El reporte advierte que sin internet estable, electricidad continua y almacenamiento de datos, la inteligencia artificial simplemente no puede operar a gran escala.

“La inteligencia artificial requiere enormes cantidades de datos. ¿Qué significa eso para el almacenamiento? Los centros de almacenamiento son costosos y requieren electricidad constante”, explicó uno de los expertos entrevistados.

La interoperabilidad también aparece como uno de los mayores obstáculos. Solo 15 de 59 países con datos disponibles alcanzaron fases avanzadas de integración digital entre sistemas de salud.

Kenia, Malawi y Tanzania fueron los únicos países africanos que alcanzaron el nivel máximo de interoperabilidad digital en salud. Brasil y Arabia Saudita también lograron la fase más alta de integración de sistemas.

Los investigadores documentaron que muchos países mantienen registros fragmentados, plataformas inconexas y sistemas incapaces de compartir información entre hospitales, vigilancia epidemiológica y registros civiles.

“Cuando los datos no pueden hablar entre sí, la información termina dispersa por todas partes”, señaló un líder regional de salud global.

El problema se agrava por la baja calidad de datos, por ejemplo, África, los países cuentan en promedio con información reciente solo para 62 por ciento de los indicadores sanitarios vinculados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Apenas 15 por ciento supera 80 por ciento de disponibilidad de datos.

Sudamérica registró mejores resultados: 91 por ciento de los países analizados superó 80 por ciento de disponibilidad de datos recientes en salud, mientras que cuatro países rebasaron 90 por ciento.

Uruguay, Chile, Perú, Paraguay, Colombia y Argentina figuraron entre las naciones con mejores indicadores de disponibilidad de información sanitaria.

Los expertos alertaron que alimentar sistemas de IA con datos incompletos o sesgados puede producir decisiones erróneas y ampliar desigualdades.

“Todos tus malos datos simplemente se convierten en mala inteligencia artificial y, posteriormente, en malas decisiones”, advirtió uno de los especialistas entrevistados.

Otro de los grandes rezagos se encuentra en el personal sanitario.

Apenas 8 por ciento de los países africanos y 8 por ciento de Asia del Sur y Sudeste Asiático alcanzaron niveles avanzados de integración de formación digital en salud.

En Sudamérica, solo cuatro países contaban con datos disponibles sobre capacitación digital del personal sanitario; Brasil y Argentina encabezaron los niveles más altos de integración.

El documento revela que muchos trabajadores de salud aún dependen de expedientes en papel y carecen de conocimientos básicos para operar herramientas digitales.

“Algunas personas todavía dicen: ‘Por favor, denme mi pluma y mi papel’. Si alguien sigue trabajando así, ¿cómo vamos a lograr que entienda cómo funciona la inteligencia artificial y cómo podría ayudar?”, cuestionó un representante ministerial.

El informe también advierte sobre riesgos relacionados con soberanía de datos, dependencia tecnológica y control extranjero de infraestructura digital.

“¿Quién es dueño de esos datos una vez que la solución está construida o cuando termina la alianza? Si volvemos a pedir la información, nos cobran o queda atrapada en sistemas que no pueden integrarse”, señaló uno de los implementadores entrevistados.

Los expertos insistieron en que los gobiernos deben mantener el control sobre servidores, reglas de almacenamiento, plataformas y modelos de inteligencia artificial.

“Los países no pueden gobernar aquello que no controlan”, enfatiza el reporte.

El análisis identificó además otro fenómeno recurrente: el exceso de proyectos piloto sin financiamiento sostenible.

“Los financiadores pagan por la tecnología y esperan milagros”, criticó uno de los líderes entrevistados.

El documento revisó 264 aplicaciones de inteligencia artificial en salud pública en el sur global.

Las principales áreas incluyen diagnósticos automatizados, vigilancia epidemiológica y alertas tempranas, chatbots de salud, apoyo clínico a trabajadores sanitarios y sistemas predictivos para distribución de recursos médicos.

Entre las aplicaciones identificadas destacan algoritmos capaces de detectar tuberculosis, cáncer y covid-19 mediante análisis automatizado de radiografías e imágenes clínicas.

También se documentaron sistemas que combinan datos ambientales, climáticos y epidemiológicos para anticipar brotes y crisis sanitarias.

El reporte señala que la inteligencia artificial ya permite identificar comunidades con baja cobertura de vacunación, detectar señales tempranas de violencia de género y anticipar riesgos de desnutrición mediante cruces de datos biométricos y de uso de servicios médicos.

Entre los casos destacados figura Río de Janeiro, donde sistemas integrados permiten analizar información de 6.5 millones de habitantes para responder a brotes epidémicos y riesgos climáticos. Recife, también en Brasil, utiliza inteligencia artificial para detectar señales tempranas de violencia de género y riesgo suicida mediante expedientes clínicos rutinarios.

India fue señalada por integrar herramientas de inteligencia artificial en más de 430 millones de teleconsultas mediante la plataforma Ayushman Bharat Digital Mission.

Ruanda también fue reconocida por construir un Centro de Inteligencia en Salud basado en sistemas nacionales de registro civil y datos interoperables.

El reporte destaca que el futuro de la inteligencia artificial en salud dependerá menos de la sofisticación tecnológica y más de la capacidad de los países para fortalecer sistemas públicos, garantizar conectividad, formar personal y proteger la soberanía de sus datos.

“El futuro de la inteligencia artificial en salud no será definido únicamente por la innovación técnica. Será definido por qué tan bien los países preparen sus sistemas e instituciones para integrarla”, dice Pedro de Paula, vicepresidente senior de Innovación Global de Vital Strategies.

MRA

  • Blanca Valadez
  • Periodista formada en la UNAM. Con 33 años de oficio, impulsada por la curiosidad y la aventura. Ha captado la voz de ilustres como Octavio Paz y Carlos Fuentes. Hoy explora los enigmas del cuerpo y la mente en relatos que resuenan en prensa, TV, radio y web.

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