Si una pared de tu casa tiene manchas, pintura levantada o zonas deterioradas, probablemente quieras cubrirlas cuanto antes con una nueva capa de pintura.
Sin embargo, hacerlo directamente puede ser un error: si la humedad sigue presente, el recubrimiento puede desprenderse, formar burbujas o dejar que las manchas vuelvan a aparecer.
La clave está en no empezar por la pintura, sino por preparar correctamente el muro. Especialistas en reparación de superficies y fabricantes de pintura coinciden en que primero debe identificarse y solucionar la causa de la humedad, dejar secar la pared y retirar todo aquello que haya quedado dañado.
¿Qué debes hacer antes de pintar una pared con humedad?
El procedimiento puede variar dependiendo del origen del problema, pero hay varios pasos que no conviene saltarse:
- Identifica de dónde viene la humedad. Puede estar relacionada con una filtración, una fuga, condensación o humedad que asciende desde el suelo. Si la causa continúa, pintar solamente ocultará el problema durante un tiempo.
- Deja secar completamente el muro. No conviene aplicar pintura ni sellador sobre una superficie que todavía conserva humedad. Una pared húmeda puede impedir que los productos se adhieran correctamente.
- Retira la pintura y el material deteriorado. Con una espátula o herramienta adecuada se deben eliminar las partes sueltas, desprendidas o que ya no estén firmemente adheridas al muro. También es necesario limpiar la superficie antes de continuar con la reparación.
- Sella la superficie. Una vez saneada y seca, puede aplicarse un sellador o imprimación compatible con el tipo de superficie y el problema que se haya corregido. El interiorista Abel de González recomienda, dentro de su procedimiento para tratar paredes afectadas por humedad, utilizar una selladora con base de aceite para bloquear las manchas residuales.
- Resana las imperfecciones y lija. Los huecos, grietas o zonas desniveladas deben corregirse antes de aplicar el acabado. Después, la superficie debe quedar uniforme y libre de polvo.
- Ahora sí, pinta. Cuando la pared esté limpia, seca, reparada y preparada, se puede aplicar la pintura de acabado siguiendo las indicaciones y los tiempos de secado establecidos por el fabricante.
¿Por qué no conviene simplemente pintar encima?
Porque la pintura no elimina la causa de la humedad. Si el agua continúa entrando o permanece en el muro, pueden reaparecer manchas, desprendimientos o ampollas y el nuevo acabado tendrá una duración mucho menor.
Por eso, antes de elegir un color o abrir el bote de pintura, lo importante es saber qué está provocando la humedad y asegurarse de que la pared esté completamente seca. Solo después de corregir el problema tiene sentido recuperar el acabado del muro.
JCM