¿Cómo preparar una auténtica Guacamaya? El secreto del antojito más crujiente y picante de Guanajuato

Además de ser el remedio por excelencia para aliviar las consecuencias de una noche de fiesta, la guacamaya es la prueba de cómo la simplicidad popular mexicana puede transformar ingredientes cotidianos en un ícono gastronómico inolvidable.

Guacamaya, platillo típico de León, Guanajuato. | Pinterest @Entre Cazuelas
Paloma Almaguer
León; Guanajuato. /
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Que el nombre no desate alarmas, en la elaboración de esta maravilla gastronómica no sufrió ningún ave de plumaje colorido. La guacamaya es, en realidad, uno de los tesoros urbanos más emblemáticos, picantes y crujientes del estado de Guanajuato

Nacida en las calles de León, la célebre capital mundial del calzado, este platillo demuestra que la genialidad culinaria mexicana no siempre requiere de horas frente al fuego, sino de la combinación exacta de textura, acidez y una buena dosis de picante. Aquí te contamos un poco de su historia y cómo preparar la más rica guacamaya.

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Historia de la guacamaya: Un origen con bastante picardía y sabor local

El origen de la guacamaya se teje entre el mito urbano y la memoria de las esquinas leonesas. Aunque existen registros históricos sobre las primeras "tortas compuestas" en el México del siglo XIX, se cuenta que la guacamaya tomó la forma que hoy conocemos a mediados del siglo XX en las calles de León, Guanajuato, alrededor del año de 1952.

Cuenta la leyenda que un trabajador acostumbraba visitar diariamente un puesto callejero para disfrutar de un bolillo rellenado con chicharrón de cerdo picado y una salsa de chile de árbol bastante agresiva. 

El comensal comenzaba a hablar y chillar ruidosamente sin parar a causa del intenso picor de la salsa, emitiendo sonidos similares al ruidoso graznido del ave tropical. Fue entonces cuando otro cliente, buscando un poco de paz entre bocado y bocado, le soltó la frase que bautizaría al platillo para siempre: 


¡Ya cállate, que pareces guacamaya!


El nombre se arraigó con orgullo en la cultura del bajío y ha permanecido hasta el día de hoy.

El contraste de texturas es lo que se busca al preparar una guacamaya. | Archivo

¿Cómo prerar una Guacamaya? 

La belleza de la guacamaya radica en el equilibrio arquitectónico de sus ingredientes. No se trata solo de rellenar un pan, sino de contrastar lo crocante con lo fresco y suave. Estos son los ingredientes que necesitas.

Para la base fresca y el ensamble:

  • 1 bolillo o birote crujiente por persona (de migajón firme).
  • 100 g de duro o chicharrón de cerdo frito (pella crujiente).
  • 50 g de cueritos encurtidos en vinagre (opcional, pero tradicional).
  • 1/2 aguacate maduro en láminas.
  • 2 jitomates maduros picados en cubos pequeños.
  • 1/2 cebolla blanca picada finamente.
  • 1 manojo pequeño de cilantro fresco picado.
  • El jugo de 2 limones frescos.
  • Sal de grano al gusto.


Para la salsa brava de chile de árbol:

  • 15 chiles de árbol secos.
  • 2 jitomates asados.
  • 1 diente de ajo.
  • Sal y un chorrito de agua.
La guacamaya consiste en un bolillo rellenado con chicharrón de cerdo picado. | Archivo

La preparación de la salsa brava y el pico de gallo

El éxito de una buena guacamaya reside en el balance entre el pico de gallo fresco y la potencia de la salsa picante. Ambas preparaciones constituyen la columna vertebral del platillo.

  • Mezcla en un tazón el jitomate en cubos, la cebolla finamente picada y el cilantro. 
  • Agrega el jugo de los limones recién exprimidos y una pizca generosa de sal de grano. 
  • Reserva en refrigeración para que los sabores se integren y la cebolla se desfleme ligeramente.
  • Tostado de los chiles: En una sartén o comal a fuego medio, tuesta ligeramente los chiles de árbol secos. Es un proceso de pocos segundos, muévelos constantemente para evitar que se quemen, ya que si se doran de más amargarán la salsa.
  • Pasa los chiles tostados a un molcajete (o en su defecto, a la licuadora) junto con el diente de ajo y una pizca de sal. Tritura hasta obtener una pasta gruesa.
  • Incorpora los jitomates previamente asados al molcajete y martaja todo junto. Agrega un chorrito pequeño de agua solo si es necesario para ajustar la densidad. La consistencia final debe ser rústica y con pedazos visibles de chile.
En León y ciudades vecinas como Guanajuato capital o Dolores Hidalgo, existen puestos callejeros que venden guacamayas. | Archivo

El armado de la torta Guacamaya

Una vez elaboradas las salsas, el armado debe ser rápido y preciso para evitar que el pan se humedezca antes de llegar a la boca.

  • La preparación del bolillo: Abre el bolillo con un corte por un solo costado, formando una especie de cuna. Retira un poco de migajón del centro si deseas dar más espacio al relleno, asegurándote de que la corteza mantenga su estructura.
  • La cama de chicharrón: Trocea con las manos trozos generosos de chicharrón de cerdo frito (duro) e introdúcelos en el pan hasta llenarlo por completo. El chicharrón debe sobresalir del bolillo.
  • Toque ácido y cremoso: Coloca encima del chicharrón una porción de cueritos encurtidos en vinagre bien escurridos. Agrega a un costado las láminas de aguacate fresco, distribuyéndolas a lo largo del pan.
  • Bañado y coronación: Cubre el chicharrón con cucharadas abundantes del pico de gallo. Finalmente, corona la torta vertiendo la salsa brava de chile de árbol al gusto.

Sirve la guacamaya al momento, acompañada de servilletas extras. El contraste de texturas debe disfrutarse de inmediato mientras el chicharrón conserve su cualidad crocante.

Platillo con tradición

En León y ciudades vecinas como Guanajuato capital o Dolores Hidalgo, los carritos de guacamayas se instalan afuera de los templos, en los mercados y en los miradores icónicos como el del Pípila. 

Además de ser el remedio por excelencia para aliviar las consecuencias de una noche de fiesta, la guacamaya es la prueba irrefutable de cómo la simplicidad popular mexicana puede transformar ingredientes cotidianos en un ícono gastronómico inolvidable.


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