En Jalisco hay más de 14 mil productores dedicados al cultivo de maíz, de acuerdo con padrones de apoyos gubernamentales y registros de ciclos agrícolas de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.
La entidad tiene además un peso relevante en la producción nacional: en 2024 ocupó el primer lugar del país en maíz forrajero y el segundo en maíz grano destinado principalmente al consumo humano.
Sin embargo, los productores jaliscienses advierten que la actividad atraviesa una de sus etapas más complicadas: producir cuesta cada vez más, colocar las cosechas se ha vuelto más difícil y el grano puede permanecer durante meses almacenado antes de que los agricultores reciban su pago.
Aldo Ricardo Alatorre Fuentes, integrante de la organización Amigos por el Campo, explicó en entrevista con MILENIO que la problemática no es reciente.
Los productores, dijo, la arrastran desde hace siete u ocho años, pero actualmente se ha agravado por las condiciones de comercialización.
“No importa solamente el precio, sino que actualmente ya no podemos comercializarlo por el tema de que existe una gran importación de grano, entonces nuestra cosecha nacional queda en las bodegas y tardan mucho tiempo en pagarse el producto, y no podemos, como tal, desplazarlo”, señaló en el marco del Día Nacional del Maíz, que se conmemora cada 29 de septiembre.
El precio del maíz, explicó, está determinado principalmente por tres factores: el comportamiento de la Bolsa de Chicago, el tipo de cambio frente al dólar y la base de importación, que cambia según la región del país.
Aunque la cotización internacional del grano mantiene una tendencia al alza, sostuvo que un tipo de cambio más bajo reduce el precio de referencia para los productores mexicanos.
“Hoy en día, el panorama del maíz sí está a la alza, el precio, pero el tipo de cambio está a la baja”, explicó.
En las condiciones actuales, el precio de comercialización del maíz en la región Occidente ronda los 10 mil 300 pesos por tonelada, aunque Alatorre Fuentes advirtió que se trata de un valor sujeto a variaciones por los factores que intervienen en su cálculo.
Sembrar una hectárea cuesta hasta 60 mil pesos
A la dificultad para comercializar el grano se suma el incremento de los costos de producción.
Alatorre Fuentes calculó que actualmente sembrar una hectárea de maíz requiere una inversión de entre 55 mil y 60 mil pesos, considerando renta de tierras, preparación del terreno, semillas, fertilizantes, aplicaciones y cosecha, entre otros gastos.
El rendimiento promedio en Jalisco, dijo, se encuentra entre siete y ocho toneladas por hectárea, aunque existen productores que consiguen volúmenes mayores.
Desde hace más de dos años, los agricultores agrupados en este movimiento han planteado un precio de referencia de 7 mil 200 pesos por tonelada. Alatorre explicó que la cantidad retoma un esquema federal de comercialización.
“El mismo gobierno federal tiene un programa a través de Segalmex, donde ellos marcan el precio del maíz 7 mil 200 porque ellos consideran que ese es el costo, el precio justo para un agricultor”, afirmó.
Mientras los productores enfrentan presiones sobre el precio de sus cosechas, agregó, los insumos mantienen una trayectoria ascendente.
“Nosotros tenemos varios años donde los costos de producción se han estado aumentando, hay años que hasta 30 por ciento por el tema de las guerras de Medio Oriente, el tema de la importación de fertilizantes de las compañías que importan estos tipos de productos”.
Entre los insumos que más impactan a los agricultores, mencionó, semillas, fertilizantes y urea. Los precios, explicó, pueden cambiar considerablemente dependiendo de la región productora, mientras el agricultor termina absorbiendo los incrementos de prácticamente toda la cadena.
“Entonces, fíjate cómo está desfasada, ¿no? El tema del precio a la baja para nuestras cosechas y el precio de alta para los productos o insumos que estamos utilizando”.
Jalisco, potencia nacional del maíz
De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), en 2024 Jalisco produjo 4.58 millones de toneladas de maíz forrajero, con lo que encabezó al país.
Le siguieron Durango, con 2.29 millones de toneladas; Zacatecas, con 1.59 millones; Estado de México, con 1.16 millones, y Aguascalientes, con 1.12 millones.
En maíz grano, Sinaloa ocupó el primer lugar con 6.6 millones de toneladas, seguido de Jalisco con 3.5 millones; Michoacán, con 1.9 millones; Estado de México, con 1.8 millones, y Guanajuato, con 1.7 millones.
México importa más maíz del que produce
El mercado nacional está marcado también por el volumen de importaciones.
El informe World Agricultural Supply and Demand Estimates (WASDE 672), con corte al 26 de junio de 2026, proyectó importaciones mexicanas de maíz por 27 millones de toneladas para el ciclo 2025-2026 y de 27.7 millones para 2026-2027, frente a una producción nacional estimada de 25 millones y 24.6 millones de toneladas, respectivamente.
Las cifras, sin embargo, incluyen diferentes variedades y usos del maíz, por lo que no implican que México importe más maíz blanco del que produce.
Para el maíz blanco, durante el ciclo de octubre de 2025 a septiembre de 2026, la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera estima una oferta de 23.3 millones de toneladas, de las cuales 20.6 millones corresponden a producción nacional.
En este segmento, las importaciones representan menos de cinco por ciento de la disponibilidad total, según la información proporcionada.
La situación cambia radicalmente con el maíz amarillo, utilizado principalmente por las industrias avícola, porcícola y de alimentos balanceados.
Su oferta calculada alcanza 31 millones de toneladas, de las cuales 22.9 millones provienen de importaciones. Por ello, el elevado volumen de compras mexicanas en el extranjero no significa necesariamente que exista un déficit equivalente de maíz blanco destinado a la alimentación humana.
Protestas dejan apoyos, pero productores piden cambios
Las movilizaciones realizadas durante el último año, incluida la más reciente en Jalisco, han buscado presionar a los gobiernos federal y estatal para mejorar las condiciones de comercialización y los apoyos al sector.
Alatorre Fuentes reconoció que las protestas han conseguido algunos resultados. Tras las movilizaciones de hace un año, dijo, se obtuvieron apoyos por tonelada de 800 pesos del gobierno federal y 150 pesos del gobierno de Jalisco.
“A nivel federal, faltan algunos estados de completar sus pagos, como es Guanajuato y Michoacán, pero sí se ha logrado esto, ¿no?”, señaló.
Actualmente existen negociaciones con autoridades de ambos niveles de gobierno, particularmente ante las nuevas reglas de operación para el siguiente ciclo agrícola.
Los productores sostienen que su demanda no pasa necesariamente por incrementar el presupuesto destinado al campo, sino por modificar la manera en que se distribuyen los recursos existentes.
“Nosotros sí consideramos que quedamos algo cortos, que el dinero ya está ejecutado, que los programas sociales para el campo están bien, pero están mal direccionados, y es lo que estamos ahorita en mesas de diálogo con el gobierno, tanto federal como estatal”.
Como referencia, Alatorre planteó que el presupuesto destinado al sector debería representar al menos cinco por ciento del gasto público, frente al uno por ciento que, aseguró, representa actualmente.
“El presupuesto no se pide más dinero, ¿no? Sino el que ya está, pero mejor redireccionado”.
Según su planteamiento, programas de fertilizantes y apoyos para granos básicos cuentan ya con recursos que podrían redistribuirse para generar estímulos directos a la producción.
“El campo está agonizando”
Uno de los mayores riesgos, advirtió el representante de Amigos por el Campo, es que los agricultores reduzcan la superficie sembrada de maíz o abandonen definitivamente la actividad ante la falta de rentabilidad.
Aseguró que esto ya sucede en distintas entidades y estimó que en Jalisco la producción habría disminuido entre 30 y 35 por ciento.
A ello se suma el envejecimiento de quienes trabajan la tierra. Alatorre calculó que la edad promedio de los productores ronda los 55 años, por lo que consideró urgente incorporar a nuevas generaciones.
Dejar de producir maíz, sostuvo, aumentaría además la dependencia alimentaria de México respecto de otros países, particularmente de Estados Unidos.
“Nosotros somos muy dependientes de Estados Unidos, y, si dependiéramos el 100 por ciento de ellos, va a llegar en algún momento que ese nivel de control, pues, por las políticas tan viscerales que tenemos con nuestro presidente de nuestro país vecino, puede ser que corte ese flujo de alimentación, y ahí nos veríamos, en verdad, en un problema alimenticio en México”.
Para los productores, abandonar el maíz o sustituirlo masivamente por otros cultivos no representa una alternativa.
En Jalisco, la cosecha correspondiente al ciclo primavera-verano puede extenderse de octubre de este año hasta enero de 2027, dependiendo de las variedades y las fechas de siembra.
Alatorre Fuentes recordó que México es centro de origen del maíz y llamó a generar mejores condiciones no únicamente para quienes producen este grano, sino para el sector agropecuario en su conjunto.
“El campo es sólo uno… No nos gusta hacer manifestaciones, no nos dedicamos a esto como tal, pero que sí existan mejores condiciones para el campo, porque el campo está agonizando”.
CH