Cuando una persona piensa en lo que recibe por su trabajo, normalmente considera su sueldo, prestaciones y otros pagos. Sin embargo, hay beneficios que no necesariamente aparecen en la nómina y que también pueden influir en la relación que un trabajador mantiene con su empleo. ¿Qué son y qué incluyen?
La Universidad Nacional Autónoma de México explica que el salario emocional está relacionado con aquellas retribuciones no monetarias que recibe un trabajador y que pueden atender necesidades de su vida profesional y personal.
¿Qué beneficios forman parte del salario emocional?
No existe un pago adicional llamado “salario emocional”. El concepto se refiere a las condiciones, apoyos o prácticas que una organización puede ofrecer más allá de la remuneración económica.
En un artículo de la UNAM, la investigadora de la Facultad de Psicología Erika Villavicencio Ayub menciona como ejemplos:
- Horarios flexibles, que pueden facilitar la atención de determinadas necesidades personales.
- Permisos para atender asuntos personales, cuando el trabajador necesita disponer de tiempo para resolverlos.
- Acompañamiento durante distintas etapas de la vida, considerando las necesidades personales y profesionales de los colaboradores.
- Condiciones que favorezcan el bienestar dentro del trabajo, como parte de las acciones que una organización puede desarrollar para sus empleados.
La especialista señala que este tipo de medidas puede ayudar a generar una relación distinta entre el trabajador y la organización, al considerar aspectos que van más allá de la compensación económica.
¿El salario emocional sustituye al sueldo?
No. El salario emocional no reemplaza el salario ni las prestaciones que correspondan al trabajador. Su característica principal es precisamente que se trata de beneficios o retribuciones que no son monetarios.
La diferencia es importante porque un empleo puede ofrecer un sueldo determinado y, al mismo tiempo, contar con políticas que faciliten la conciliación entre las responsabilidades laborales y personales.
La UNAM también destaca que estas prácticas pueden favorecer que los colaboradores se sientan más cómodos y permanezcan durante más tiempo en una organización.
¿Por qué se habla de salario emocional?
El concepto cobró mayor atención a partir de los cambios en las dinámicas laborales y de la necesidad de considerar el bienestar de los trabajadores dentro de las organizaciones.
En el mismo boletín de la UNAM, publicado en diciembre de 2021, Villavicencio Ayub hizo referencia a un estudio sobre el impacto de la pandemia de Covid-19 en trabajadores mexicanos durante 2020 y 2021. Ese estudio identificó la presencia de síntomas relacionados con problemas como estrés laboral o postraumático, depresión y ansiedad.
Ese dato corresponde específicamente al contexto de la emergencia sanitaria y no debe interpretarse como una medición actual ni como un resultado exclusivo de las políticas de salario emocional.
Por ello, hablar de salario emocional implica observar qué ofrece un empleo además del dinero: desde la posibilidad de contar con cierta flexibilidad hasta apoyos para atender necesidades personales.
En términos prácticos, el sueldo determina la remuneración económica, mientras que el salario emocional reúne aquellos elementos no monetarios que pueden hacer diferente la experiencia cotidiana de trabajar en una organización.
JCM