El 10 de septiembre de 2025, una pipa que transportaba más de 49 mil litros de gas LP volcó en las inmediaciones del Puente de la Concordia, sobre Calzada Ignacio Zaragoza, en Iztapalapa. La unidad sufrió daños tras la volcadura y posteriormente se registró una fuga de combustible que derivó en una explosión y un incendio.
La emergencia dejó decenas de personas lesionadas y provocó daños en vehículos, comercios e infraestructura de la zona. Entre quienes resultaron gravemente afectados estaba el propio conductor de la pipa, quien permaneció hospitalizado durante los días posteriores al accidente.
El chofer fue llevado a un hospital de alta especialidad
Un día después del accidente, el 11 de septiembre de 2025, el director general del IMSS, Zoé Robledo, informó que el conductor estaba internado en el Hospital de Traumatología “Dr. Victorio de la Fuente Narváez”, en Magdalena de las Salinas, donde también eran atendidas otras víctimas.
En ese momento todavía no se conocía públicamente su identidad ni se había dado a conocer con precisión la gravedad de sus lesiones.
Robledo explicó que las personas afectadas estaban siendo atendidas independientemente de su derechohabiencia y que, debido a la emergencia, los casos más graves fueron canalizados a hospitales con capacidad para atender lesiones de alta complejidad.
Horas más tarde, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, informó que el estado de salud del conductor era crítico y que permanecía bajo custodia.
La fiscal capitalina, Bertha Alcalde Luján, aclaró que el hombre no estaba detenido, aunque permanecía bajo custodia en el centro hospitalario. En ese momento, explicó, su posible judicialización dependería de su evolución médica.
¿Qué provocó que la pipa volcara?
En los primeros días posteriores al accidente comenzaron a surgir distintas versiones sobre lo ocurrido. Una de las hipótesis que tomó fuerza apuntaba a un posible bache en la zona donde ocurrió la volcadura. Sin embargo, esa posibilidad fue descartada por las autoridades capitalinas.
El 13 de septiembre de 2025, la periodista Azucena Rangel reportó que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México informó que un primer dictamen apuntaba a un posible exceso de velocidad.
De acuerdo con la fiscal Bertha Alcalde, la pipa habría sufrido una ruptura en el casquete del tanque al momento de la caída. Los peritajes señalaban que el tanque golpeó contra el pavimento y parte del muro, provocando una fractura de aproximadamente 40 centímetros, por donde se habría producido la fuga de gas que posteriormente desencadenó la explosión.
En ese momento se abrió una carpeta de investigación por homicidio culposo, lesiones culposas y daños culposos. La Fiscalía también sostuvo que no había encontrado un bache que explicara el accidente.
Peritaje puso el foco en el conductor
Tres días después, el 15 de septiembre de 2025, una investigación de Carlos Vega para MILENIO dio a conocer mayores detalles del dictamen pericial de la Fiscalía.
El documento señalaba que el conductor, identificado posteriormente como Fernando Soto, habría perdido el control de la unidad al ingresar a la glorieta de las autopistas México-Puebla y Texcoco-México.
El peritaje estableció que el tractocamión circulaba a una velocidad superior a los 40 kilómetros por hora, que era el límite permitido en esa vialidad.
Pero el documento no solo hizo referencia a la velocidad. También señaló que el conductor habría manejado “sin la suficiente capacidad técnica”, debido a que no logró mantener el control direccional del vehículo ni su carril de circulación.
reconstrucción pericialDos impactos antes de la volcadura
Primero, la parte frontal de la unidad habría golpeado los parapetos de la glorieta y, posteriormente, se produjo un segundo contacto que provocó que el contenedor tipo pipa se volcara.
En esa misma investigación se indicó que los peritos no encontraron un obstáculo de tránsito ni un bache que pudiera haber ocasionado el accidente.
Fernando Soto murió seis días después de la tragedia
Mientras las investigaciones avanzaban, el estado de salud del conductor continuaba siendo crítico. El 16 de septiembre de 2025 se informó que Fernando Soto Munguía, de 34 años, había muerto a consecuencia de las lesiones sufridas durante la explosión.
Su fallecimiento fue incluido en la actualización de la Secretaría de Salud capitalina, con lo que el número de víctimas mortales ascendió entonces a 19 personas.
Fiscalía descartó fallas mecánicas
La investigación continuó después de su muerte. El 30 de septiembre de 2025 se dio a conocer que la Fiscalía capitalina había descartado que la pipa hubiera sufrido una falla mecánica que provocara la volcadura.
A 20 días del accidente, la fiscal Bertha Alcalde señaló que los peritajes practicados al tractocamión y a la pipa no encontraron fallas en llantas, frenos, ejes u otros componentes que pudieran haber provocado el percance.
También reiteró que la carpeta asfáltica se encontraba en condiciones adecuadas y que no había evidencia de que un bache hubiera causado la volcadura.
La hipótesis que permaneció como principal causa fue, por tanto, la velocidad del vehículo. De acuerdo con la Fiscalía, el conductor habría circulado entre 44 y 46 kilómetros por hora, por encima del límite de 40.
A un año de la tragedia
A un año de aquella tarde del 10 de septiembre de 2025, la historia del conductor de la pipa quedó ligada a la de las demás víctimas de una tragedia que sacudió al oriente de la Ciudad de México.
Fernando Soto Munguía fue trasladado de emergencia a un hospital de alta especialidad, permaneció bajo custodia mientras se investigaba el accidente y murió seis días después.
La explosión, sin embargo, no solo dejó una investigación abierta, sino que dejó también una larga lista de víctimas y familias afectadas; hoy, casi un año después, la tragedia permanece en la memoria de quienes vivieron aquella emergencia en el Puente de la Concordia.
Con información de Azucena Rangel, Carlos Vega, Alma Paola Wong, Blanca Valadez y Juan Camacho
CHZ