• Del rosario al vibrador: una ‘sexshop’ es trinchera de mujeres en San Juan de los Lagos

En una de las ciudades más conservadoras y religiosas, una madre soltera abrió una 'sexshop'. Lo que empezó como un emprendimiento terminó convirtiéndose en trinchera feminista.

San Juan de los Lagos, Jalisco /

DOMINGA.– La imagen de perfil de La Tiendita Rosa es una ilustración de unos labios brillosos, entreabiertos, que tienen una fruta a un lado, una fresa, a punto de morderla. Debajo se lee el juego de palabras Shopink. Y luego la presentación: “Bienvenida al perfil seguro dedicado a vender productos para chicas. Empoderando y aprendiendo”, dice la descripción en su página de Facebook.

A primera vista aparece la dirección en San Juan de los Lagos, Jalisco; las varias formas de pago (efectivo, tarjetas y hasta vales de despensa); y el horario de entregas a domicilio, de lunes a jueves de 11 a 14 horas y los martes por las tardes, que en realidad son las horas libres de maternidad de la encargada del negocio, cuando los niños están en la escuela o en sus actividades extracurriculares.

"La Tiendita Rosa" nació como un negocio de venta de productos menstruales | Cortesía


Lili Rico, la creadora de La Tiendita Rosa, única empleada o emprendedora, le llaman, tenía 32 años cuando se propuso montar su propio negocio. Era 2022, vivía violencia económica, entre otras, dentro de un matrimonio que terminaría años después. Recibía de su esposo 500 pesos “para el gasto” y ella trabajaba haciendo la contabilidad de un negocio ajeno, a la par de que se encargaba de dos hijos de diez y seis años. Aun así, dice, “no ajustaba el dinero”.

“Recuerdo un día que mis hijos me pidieron dinero y yo no traía ni para darles para un dulce de tres pesos. Me voló la cabeza, dije, ¿cómo es posible que no tenga ni para un dulce? Ahí fue cuando dije, tengo que ponerme a vender algo.”

Primero vendió productos por catálogo. Luego pensó en vender algo exclusivamente a mujeres, con el objetivo de evitar los celos de su marido quien, cuenta, no toleraba verla interactuar con otros hombres. Invirtió sus ahorros en unas copas menstruales, toallas sanitarias ecológicas, costales para los cólicos y, como no tenía suficiente dinero para rentar un espacio físico dónde promoverlos, hizo lo que toda una generación de emprendedores: creó una cuenta y una página en la red social.

Pero la idea no despegó como Lili esperaba. “Abro la página [de Facebook] y pasan dos, tres días y ni un alma me preguntaba por nada”, cuenta. Desesperada, pensó que necesitaba buscar productos más llamativos y un buen día tuvo la idea de ofrecer balas vibradoras, juguetes sexuales que son dispositivos electrónicos diseñados para estimular a través de la vibración, compactos, discretos y hasta portátiles. Su estimulación es focalizada, “ideal para el clítoris” y otros puntos específicos.

De las balas vibradoras, Lili valoró algunos otros aspectos: eran baratas y podía conseguirlas en línea para revenderlas a las clientas de su comunidad, donde no había nadie más vendiéndolas. Con verdadera mentalidad de emprendedora lo calculó: tendría el monopolio del juguete sexual en San Juan de los Lagos. “Y qué crees, desde la primera semana vendí todas”, asegura.

Una madre soltera abrió una sexshop en uno de los destinos más populares del turismo religioso en México. | Cortesía

Lili empezó a agregar a mujeres que conocía, familiares, amigas, vecinas. Hacía publicaciones para detonar conversaciones, les preguntaba cómo se sentían, las invitaba a interactuar y a compartir experiencias. “Les puse que era un perfil exclusivo de mujeres, les dije que éramos adultas y que era un lugar seguro para poder hablar sobre sexualidad, sobre menopausia y muchas cosas más”.

“Lo que hacía era que subía productos y les decía, ‘voy a hacer pedido de tales cosas. Pero si tienes en mente otra cosa, tú dime y te asesoro’”. Así, fue construyendo una dinámica que parecía ir más allá de la compra-venta.

Al inicio decidió permanecer incógnita. Aunque varias sabían que Lili estaba detrás de La Tiendita Rosa, a otras clientas las conoció hasta que hacía las entregas. Y aproximadamente un año después, conforme notó que las interacciones y debates en la red social aumentaban, salió del anonimato y comenzó a realizar lives o enlaces en vivo. Hablaba de menstruación, orgasmos, anticoncepción, sexo anal. Uno de los lives más populares, recuerda, tuvo alrededor de 15 mil reproducciones.

Cada día más mujeres escribían para despejar dudas: “qué juguete debería elegir”, “cuál es el mejor vibrador”, “qué lubricante me conviene comprar”. El catálogo creció según la demanda de las clientas. Hasta que montó su propio local en 2024. Por tener la única sexshop dirigida a mujeres en una ciudad conservadora como San Juan de los Lagos –en El Bajío–, a Lili le han llegado a decir: “Y yo, para qué quiero eso si estoy casada, sí tengo a mi viejo, eso es para marimachas”.

“¡Saquen sus rosarios de nuestros ovarios!”

San Juan de los Lagos es uno de los destinos de turismo religioso más importantes en México | EFE/ Francisco Guasco


Es una ciudad de unos 72 mil habitantes que gira en torno a un factor principal: el turismo religioso. En sus mercados y callejones, el visitante puede encontrar los souvenirs más demandados: rosarios o medallas de la imagen de la famosa virgen de San Juan de los Lagos; una tarjeta de oración o un escapulario de un santo, como puede ser Toribio Romo, sacerdote muerto en la Guerra Cristera –cuando en 1926 milicias católicas se alzaron contra las políticas anticlericales del gobierno–, hoy mártir canonizado; kilos de cajeta o el tradicional dulce de alfajor.

A Lili la conocí en una marcha por las calles del centro de San Juan de los Lagos, junto a un contingente de casi un centenar de mujeres y niñas, el 8 de marzo de 2024. A la vanguardia, abriendo camino de manera festiva, unas diez mujeres –al ritmo de la “Techno cumbia” de Selena– seguían una coreografía ensayada en sus clases de zumba, como si de un carnaval se tratara. Sólo adivinabas que era una protesta del Día Internacional de la Mujer cuando detrás de ese primer grupo aparecían las jóvenes con pancartas en contra de la violencia machista, entonando consignas enérgicas. Pero lo verdaderamente extraordinario en esa ciudad de profundas raíces religiosas fue escuchar retumbar una consigna feminista en particular: “¡Saquen sus rosarios de nuestros ovarios!”.

Al llegar a la plaza principal, frente a la catedral de San Juan de los Lagos –que resulta ser el segundo santuario religioso más visitado en el país, después de la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México–, las manifestantes hicieron un pequeño círculo de denuncias. Lili fue una de las que habló fuerte y al micrófono sobre sus experiencias de violencia machista. Pensé que algo debía estar cambiando en esta localidad si un grupo de mujeres salía a su plaza pública a expresarse y liberarse, aunque fuera sólo por un momento, del control sobre sus cuerpos y vidas.

Días después me reuní con tres de las organizadoras de la protesta, que en realidad fue la tercera que hacían por el 8M. Se presentaron como la colectiva Unidas SJL, integrada por dos hermanas, una psicóloga, otra ingeniera industrial y una amiga, criminóloga. Todas estaban en sus treintas y se identificaron como católicas y feministas. Una de las hermanas, además, mencionó que era profesionista pero no ejercía, que actualmente se dedicaba a vender juguetes sexuales a mujeres por pedido. Su nombre era Lili, era divorciada y tenía una sexshop que operaba desde un perfil de Facebook. En definitiva, algo estaba cambiando en San Juan de los Lagos.

El primer intento de ‘sexhop’ en San Juan de los Lagos

En la región de los Altos de Jalisco, sobre la Carretera Federal 80, destaca una glorieta con una escultura monumental al centro que representa a la virgen, colocada para recibir a unos siete millones de peregrinos que llegan a San Juan de los Lagos para visitar su catedral cada año. Siguiendo la ruta, el siguiente monumento que marca la entrada es la Cruz de los Sinarquistas, símbolo del movimiento de extrema derecha promovido por la jerarquía católica, heredero de la Guerra Cristera, que tuvo su origen y enclave en esta región. Así, a lo largo de la ciudad, no son pocos los referentes de la centralidad y el poder de la ideología conservadora en esta tierra.

Un evento canónico para la población sanjuanense sucedió el 8 de mayo de 1990, cuando el Papa Juan Pablo II los visitó. Curiosamente ese mismo día nació Lili Rico. Entre risas, Lili cuenta que su familia tuvo que trasladarse a la ciudad más cercana, Lagos de Moreno, al hospital y gracias a ella se perdieron la jornada histórica en su ciudad. Ahora, 36 años después, Lili, soltera, desinhibida, promotora del placer sexual, cuenta con ironía esa coincidencia y recuerda algunas anécdotas de su niñez.

A mí me tocó crecer en un ámbito donde mi cuerpo era malo, ¿sabes? Mi cuerpo, todo lo que hacía era pecado. Estando en un lugar católico, pues ya sabes ¿no? El miedo era: ‘Dios te está viendo’. Entonces a veces yo me metía a bañar y decía: ‘No, es que Dios me está viendo, ¿cómo me voy a encuerar?’ ¡Imagínate! Así duré mucho tiempo, me daba pudor a la hora de bañarme”.


Recuerda un día en especial, tenía unos diez años, estaba viendo un programa en la televisión y mencionaron el “día del orgasmo”. Como la palabra orgasmo estaba fuera de su vocabulario, la anotó para no olvidarla y fue a preguntarle a su mamá qué significaba. “Luego te explico”, le respondió. “Yo me enganché en el tema, dije, ¿esto es prohibido o qué onda?”.

Ya de adolescente, Lili platicaba con otras chicas y percibía que ocultaban su sexualidad. “Empecé a ver que todas estábamos bajo el mismo régimen social: no tener más de una pareja, no contar tu vida sexual, no hacer esto, no hacer el otro, tenías que llegar virgen al matrimonio”. Entonces, en clara rebeldía, decidió expresar aún más sus posturas y la sexualidad se convirtió en tema de máximo interés.

A sus 16 años montó un primer emprendimiento en un local pequeño. “Quise poner un intento de sexshop porque lo único que arrimé fueron algunos lubricantes y lencería”. El local estaba frente al templo del Rosario, en San Juan de los Lagos, y su mamá le reclamaba la ubicación. “Pues ni modo, todos tienen derecho a disfrutar”, respondía Lili. Pero la venta de lubricantes y lencería era una actividad medio clandestina, encubierta bajo la venta de bisutería. Quienes llegaron a comprarle algún calzón como regalo para sus novias fueron amigos de su hermano mayor. Las ventas del local no despegaron y a los pocos meses lo cerró.

Era 2006 y, que Lili recuerde, no existía nada parecido a una sexshop en San Juan de los Lagos. “Había solamente una tienda de lencería donde vendían trajes más sexies, pero los tenían hasta el fondo y había como una cortina para que la gente entrara a verlos, o sea, como para que nadie te viera”. Pero de eso han pasado dos décadas. Hoy Lili conoce otras dos sexshops más en la ciudad, además de su iniciativa que está enfocada en mujeres.

Al principio manejó un bajo perfil, haciendo entregas sólo a domicilio. Pero a finales de 2024 montó el local físico. Ahora calcula que su cartera de clientas es de unas mil 500, la gran mayoría mujeres de San Juan de los Lagos. En su mejor día ha llegado a hacer unas 40 entregas. Hoy tiene 10 ventas al día, entre repartos y personas que llegan al local. Otros datos que llaman la atención: más o menos 7 de cada 10 clientas son solteras y el resto se llevan juguetes para disfrutar en pareja.

A diferencia de los hombres, dice Lili, las mujeres no escatiman cuando de placer se trata. “Del 100% de clientes, los hombres me representan como un 5% y aparte sus compras son mínimas”, dice.

Un gran porcentaje de la clientela de Lily son mujeres, mientras el 5% son hombres | Cortesía

El Bajío integra a los estados más conservadores de México

Los Altos de Jalisco, donde se encuentra el municipio de San Juan de los Lagos, es parte de la región centro-occidente del país que conocemos como El Bajío, donde los estados que la integran coinciden por ser bastiones conservadores en México. Al este colinda con Guanajuato; al norte, con Aguascalientes.

“Cada estado tiene sus luchas y sus causas, cosas particulares, muy regionalizadas […] en Jalisco hay varios municipios que son más cercanos a Aguascalientes. De hecho, entre broma y broma, localmente siempre decimos que son más de Aguascalientes que de Jalisco”, dice Angie Contreras, vocera del movimiento Mujeres Vivas Mujeres Libres. “Los servicios de educación y de salud principalmente, y de vida social también, los hacen en Aguascalientes”, agrega. Por eso considera importante poner atención a las decisiones políticas que se están tomando ahí.
El Bajío abarca los estados de Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes, Jalisco, Michoacán, San Luis Potosí y Zacatecas | Especial


En 2024 el Congreso de Aguascalientes reformó su constitución local y redujo de doce a seis semanas el plazo para acceder a la interrupción legal del embarazo en los servicios de salud. Un retroceso legal que incrementa la criminalización del aborto y tiene un impacto en la educación sexual de niñas, mujeres jóvenes y adultas, lamenta Contreras. “Las chicas no acuden a preguntar dudas por el miedo […]. ¿Cómo se van a acercar siquiera a preguntar alguna duda en clases de Educación Sexual? Porque, a cualquier sospecha, viene una criminalización. Y la criminalización que más está pesando es la social”. Además, “no es lo mismo darles educación sexual donde les digas cómo prevenir, por ejemplo, un embarazo que tal vez ahorita no es deseado, y la gran variedad de anticonceptivos que existen; a decirles, ‘No tengas relaciones sexuales y aguántate hasta que te hayas casado’”.

Gracias a su negocio La Tiendita Rosa, Lili tiene una lista de experiencias sobre los prejuicios y tabúes que persisten. Como cuando le ofreció sus productos a una joven que pensó iba a estar interesada, pero su respuesta la sorprendió: “Y yo para qué quiero eso si yo estoy casada, yo sí tengo mi viejo, eso es para marimachas”.

Mar Guerrero, filósofa, maestra en Estudios de la Mujer y doctorante en Estudios Feministas, dice que para analizar el disfrute sexual de las mujeres desde una postura feminista hay que entender que el contexto no es homogéneo, y desmenuzar cómo los discursos religiosos y mediáticos han moldeado el placer sexual.

Guerrero también es escritora y acumula más de una década como guía de círculos y talleres de escritura erótica para mujeres. En las actividades que acompaña ha detectado que la heterosexualidad obligatoria y el amor romántico siguen apareciendo como instituciones tradicionales de control, a pesar de una aparente liberación. “Más que un resurgimiento de un conservadurismo, lo que hay es una adaptación de la reacción patriarcal, tanto en discursos liberales como conservadores”, señala.

Tras la resolución, un grupo de feministas se protestó a las afueras del Congreso local | Ulises Ruiz / AFP

“No me quiero hacer la Madre Teresa por vender consoladores”

Antes de La Tiendita Rosa, cuando estudiaba Ingeniería Industrial en la universidad, Lili había tenido a su primer hijo y lo criaba sola, quiso comprarse un vibrador. Pero todos estaban más allá de su presupuesto. “Yo decía, güey, soy mamá soltera, o como o me compro uno”. Así que ahora que los vende a otras mujeres, busca modelos que le permitan mantener precios bajos. “Y no por eso me quiero hacer la Madre Teresa de Calcuta, por vender consoladores. Obvio tengo una ganancia. Pero sí intento que sean accesibles”.

Este 2026 Lili cumple cuatro años vendiendo juguetes sexuales a mujeres solteras, casadas, con hijos, divorciadas. Cuando decidió que era hora de salir de la virtualidad y montó el local físico, pudo distinguir con claridad lo variada que es su clientela. Al lugar han entrado, curiosas, mujeres que van recolectando por la calle latas para reciclar, hasta las que llegan con camionetas y guardaespaldas, menciona. “La confianza no ha sido solamente para un sector, sino que ha sido para las mujeres”.

En una ocasión una mujer mayor le pidió un lubricante. “Emocionadísima la señora, me dijo: ‘te voy a comprar porque veo tus lives y me das mucha seguridad, no importa que ya me esté cayendo de vieja’”.

Otro día, una comerciante le mencionó lo mismo, que había visto uno de sus en vivos: “Lloraba desesperada porque se dio cuenta de que ella nunca había tenido un orgasmo. Llevaba cuarenta años casada y no le conoce el cuerpo a su esposo porque ellos para tener relaciones, ya sabes, rapidito y a oscuras. Me dijo: ‘me doy cuenta que quizás voy a morir sin saber lo que es disfrutar del sexo’”.

Por ese tipo de conversaciones, a veces Lili no sabe dónde termina su negocio y empieza su activismo feminista. “En otros países mutilan a las niñas, les quitan el clítoris para que no sientan. A nosotras no nos mutilaron el clítoris, pero sí nos mutilaron el pensamiento”, reflexiona.

Por eso es que sigue participando en el colectivo Unidas SJL, aunque este 8M de 2026 tuvieron que cancelar la marcha y sólo realizaron una concentración en la plaza principal porque recién el 22 de febrero sucedieron eventos violentos en San Juan de los Lagos, como la explosión y quema de vehículos, igual que en otros puntos de Jalisco y el país, a raíz de la detención y muerte de Nemesio Oceguera Cervantes, El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Le pregunto si una sexshop es un buen o mal negocio en una ciudad conservadora como ésta. “Es un negocio que sí me da, me da para alimentar a mis hijos y para vivir bien”, responde. El local de La Tiendita Rosa es modesto y amplio, hay varias vitrinas que exhiben los juguetes, dildos de múltiples formas y colores, variedad de lubricantes y lencería. También, Lili improvisó con pallets de madera un sillón rosado y ha decorado para que las clientas se sientan bienvenidas en un espacio seguro. Como el lugar es amplio, también invita a otras chicas a vender sus productos. “Yo les doy la oportunidad: si ocupan dinero y venden cositas, vengan”.

Por todo eso es que piensa que La Tiendita Rosa es “una trinchera para las mujeres” de San Juan de los Lagos. “Lo que quiero es que sepan que somos cuerpo y que todas merecemos el disfrute. Eso se les negó por ignorancia, por religión, por lo que tú le quieras. Ese placer que se les negó, podemos recuperarlo”.


GSC/ASG


  • Celia Guerrero
  • Especializada en Derechos Humanos. Creadora de pódcast documental y de investigación; coproductora de 'El agua hablará', 'Ellas se quedaron' y desarrolladora de 'Mujeres acompañando' y 'Obra Maestra'.

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