Tampico acompaña a México hasta el final; afición despide al Tricolor entre orgullo y tristeza

Y aunque esta vez no alcanzó, la esperanza sigue intacta. La ilusión de volver a intentarlo siempre estará presente cada vez que México salga a la cancha.

Tampiqueños viendo el partido de la selección. | Sergio Sánchez
y
Tamaulipas /

Tampico acompañó de nueva cuenta a la selección mexicana en el juego de cuartos de final, pero esta vez el equipo tricolor fue eliminado de la Copa del Mundo por Inglaterra en un juego que terminó 2 goles contra 3.

Calles en Tampico comenzaron a despejarse 

Las calles comenzaron a vaciarse desde antes del mediodía. Poco a poco, el ruido cotidiano fue cediendo su lugar a una sola expectativa: el debut de la Selección Mexicana frente a Inglaterra. Este domingo, durante 90 minutos, las diferencias quedaron de lado y miles de aficionados compartieron una misma ilusión.

Desde temprana hora, familias enteras se reunieron en sus hogares; trabajadores improvisaron pantallas en oficinas y centros laborales; restaurantes, bares, antros y espacios públicos abrieron sus puertas para recibir a quienes no querían perderse un solo instante del encuentro.

Vestidos con la camiseta de la Selección Mexicana, otros simplemente con alguna prenda verde, blanca o roja, los aficionados comenzaron a hacerse notar. Banderas ondeaban por las calles mientras los cláxones resonaban en las principales avenidas como una especie de llamado colectivo. Conforme se acercaba la hora del silbatazo inicial en el Estadio Ciudad de México, el tráfico disminuyó hasta convertirse en algo inusual para un domingo.

La avenida Hidalgo se convirtió en un pueblo fantasma una vez que comenzó el encuentro, mientras tanto, trabajadores se quedaron varados en las esquinas esperando el transporte público.

Fan Fest fueron el punto de reunión para miles

Uno de los principales puntos de reunión fue el Fan Fest instalado en un antro sobre la avenida Rotaria, al que llegaron decenas de aficionados desde temprana hora. Jóvenes, familias y grupos de amigos ocupaban cada espacio disponible frente a la pantalla gigante. Algunos llevaban el rostro pintado con los colores nacionales; otros sostenían la bandera sobre los hombros como si fuera una capa. Todos compartían el mismo deseo: ver ganar a México.

En el recinto Ferial de Tampico, más de 5 mil personas vibraron al máximo a pesar de que Inglaterra hizo los dos primeros goles, hubo empuje tras el gol que acercó a México 1-2, pero de nueva cuenta la afición enmudeció porque Inglaterra se puso al frente 1-3 de penal.

Raúl Jiménez, regresó la ilusión del mexicano al hacer gol desde el manchón penal para el 2-3 definitivo.

Y aunque México atacó, no concretó, puso a los espectadores al filo de la butaca con las peligrosas llegadas al arco rival.

El silbatazo final cambió el ambiente. Las sonrisas dieron paso a rostros cabizbajos y miradas perdidas. México cayó ante Inglaterra y el sueño de avanzar se esfumó en la cancha. El golpe fue duro, pero no suficiente para apagar el orgullo de una afición que reconoció el esfuerzo de su selección.

Porque, para muchos, el resultado quedó en segundo plano. Ver a México competir, soñar y plantarle cara a una de las potencias del fútbol mundial fue motivo suficiente para mantener viva la celebración.

Con el paso de los minutos, las avenidas volvieron a llenarse de vehículos. Los cláxones regresaron, pero ahora acompañados de banderas que seguían ondeando por las ventanas. El tránsito colapsó mientras cientos de personas se dirigían hacia el monumento a Miguel Hidalgo, uno de los puntos tradicionales para festejar en la ciudad.

Aunque el histórico monumento fue protegido con tablones para impedir que los aficionados subieran a él, eso no evitó que cientos de personas llegaran al lugar. Jóvenes, parejas, grupos de amigos y familias enteras se congregaron alrededor del sitio entre cánticos, fotografías y porras para la Selección Mexicana.

La fiesta tardó en llegar, pero llegó. Y aunque el marcador no favoreció al Tricolor, la noche terminó entre abrazos, banderas al viento y un sentimiento compartido: el orgullo de haber acompañado a México hasta el final, convencidos de que, a veces, celebrar también es reconocer el camino recorrido, incluso cuando la victoria no llega.

Al final, muchos regresaron a sus casas con la tristeza de la derrota, pero también con la satisfacción de haber vivido un momento que quedará en la memoria de miles de aficionados. Porque el fútbol, como pocas cosas, tiene la capacidad de unir a todo un país.

Y aunque esta vez no alcanzó, la esperanza sigue intacta. La ilusión de volver a intentarlo siempre estará presente cada vez que México salga a la cancha.


  • Erik Saldaña
  • Editor digital en MILENIO. Reportero de espectáculos y cultura en Tamaulipas. Apasionado de contar historias que conectan: si no aporta valor, no es contenido.
  • Sergio Sánchez
  • Periodista de información general y deportes. Escribe historias de personajes de la ciudad y crónicas deportivas. Maderense de nacimiento, pero tampiqueño de corazón.

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