• El fantasma armado de Angelópolis: el presunto tirador que mantiene en vilo a Puebla

  • Un presunto tirador serial que, sin rostro, sin identidad y sin un móvil claro, ha sido relacionado con al menos nueve ataques contra automovilistas en Puebla.
Puebla /

En la zona donde se levantan las torres de cristal más altas, donde los centros comerciales de lujo reciben diariamente a cientos de visitantes y donde el desarrollo inmobiliario convirtió al paisaje en un símbolo del poder económico poblano, un enemigo invisible ha comenzado a sembrar miedo.

Angelópolis, el corredor más exclusivo y de mayor plusvalía de la zona metropolitana de Puebla, vive una amenaza que parece sacada de un thriller criminal: un presunto tirador serial que, sin rostro, sin identidad y sin un móvil claro, ha sido relacionado con al menos nueve ataques contra automovilistas y ciudadanos que simplemente transitaban por la Vía Atlixcáyotl y el Periférico Ecológico.

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La pregunta que hoy recorre cafeterías, oficinas, universidades, fraccionamientos y conversaciones en redes sociales es tan inquietante como simple: ¿Hay realmente una persona disparando al azar contra los ciudadanos o Puebla se enfrenta a una serie de hechos violentos que comparten similitudes, pero que nunca han logrado conectarse oficialmente?

El episodio más reciente ocurrió apenas la tarde del martes 9. Los ocupantes de un Ford Mustang modelo 1975 avanzaban sobre la Vía Atlixcáyotl, a la altura del Tecnológico de Monterrey, en el surponiente de la ciudad, cuando escucharon un estruendo seco contra la carrocería.

Caso 10 de junio 2026 | Redes Sociales

En ese momento no supieron qué había ocurrido. Continuaron su camino pensando quizá en una piedra o un objeto lanzado contra el automóvil. Fue hasta terminar el recorrido cuando descubrieron una perforación cerca del tanque de combustible, un daño que por sus características podría corresponder al impacto de un proyectil de arma de fuego.

El reporte volvió a encender las alarmas de las autoridades estatales apenas 24 horas después de que se informara que habían transcurrido diez días sin nuevos incidentes relacionados con el denominado 'tirador de la Atlixcáyotl'.

De confirmarse el origen balístico del daño, este hecho elevaría a nueve los casos recientes atribuidos públicamente a un posible agresor serial que opera en uno de los corredores urbanos más transitados de Puebla, una vialidad que en sus tramos más amplios alcanza siete carriles de ida y siete de vuelta y por donde miles de vehículos se desplazan diariamente.

Caso mayo 2026 | Redes Sociales

Un miedo que no nació en 2026

Aunque los reportes recientes colocaron nuevamente el tema en el centro de la conversación pública y han encendido las alarmas de las autoridades, los antecedentes de este fenómeno comenzaron años atrás.

Uno de los primeros casos documentados ocurrió el 5 de julio de 2023. César N. circulaba en motocicleta sobre la Vía Atlixcáyotl, cerca de la incorporación al Bulevar del Niño Poblano, cuando recibió un disparo en el tórax.

Sobrevivió, pero sufrió lesiones de gravedad. La agresión fue considerada como una posible bala perdida y con el paso del tiempo no se informaron detenciones ni avances concluyentes sobre quién accionó el arma o por qué.

Menos de un mes después, el 3 de agosto de 2023, otro hecho volvió a despertar dudas. Un operador de grúa que se encontraba cerca del Centro Integral de Servicios de Angelópolis, un edificio administrativo del gobierno del estado, fue alcanzado por un proyectil mientras permanecía sobre la ciclovía.

Los médicos confirmaron que tenía una bala alojada en un brazo. Las primeras investigaciones apuntaron a que el proyectil atravesó la estructura metálica de la unidad de trabajo antes de lesionarlo. Una vez más, el caso quedó sin una explicación pública definitiva.

Con el paso de los años, los reportes comenzaron a acumularse: impactos de bala en cafeterías frente al Complejo Cultural Universitario (CCU) de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), daños en negocios de telefonía móvil, agresiones contra usuarios del transporte público, disparos cerca de paraderos de Vía San Ángel y ciclistas lesionados mientras utilizaban la infraestructura de movilidad del corredor Atlixcáyotl.

Todos los casos compartían una característica perturbadora: aparentemente no existía una razón para atacar a las víctimas, todos ocurrieron en una misma región y nadie había sido detenido.

Cuando los disparos dejaron de ser daños materiales

El miedo cambió de dimensión cuando los ataques comenzaron a cobrar vidas.

El 23 de noviembre de 2023, Jesús R., conductor de la Ruta Azteca, murió después de recibir un disparo mientras manejaba sobre la Vía Atlixcáyotl.

La explicación inicial apuntó nuevamente a una bala perdida. Sin embargo, la ausencia de responsables y las coincidencias con otros hechos mantuvieron viva la sospecha de que podría existir un agresor recurrente.

Asesinan a conductor de la Ruta Azteca en Angelópolis, Puebla | Alfredo Fernández

Otro caso fatal fue el de Leopoldo N., trabajador de una torre de oficinas de la zona, quien también perdió la vida tras recibir un impacto de bala el 17 de noviembre de 2023, en circunstancias que hasta hoy permanecen sin una explicación pública clara.

Pero quizá el caso que más conmocionó a Puebla ocurrió en enero de 2026.

Jesús Elías N., un niño de apenas ocho años, viajaba junto con su madre y su hermano sobre el Periférico Ecológico, a la altura de Camino Real a Cholula, cuando una bala impactó su rostro y quedó alojada en su mandíbula.

El menor fue sometido a una cirugía de emergencia y permaneció varios días en terapia intensiva en el Hospital Ángeles. Su historia provocó indignación, una movilización ciudadana para ayudar con los gastos médicos y una exigencia generalizada de respuestas.

Sobrevivió. Pero hasta la fecha no existe información pública sobre personas detenidas ni una conclusión oficial que explique quién disparó.

Los nuevos reportes y un enemigo sin rostro

Durante las últimas semanas, las denuncias de automovilistas volvieron a multiplicarse.

Jaime Vázquez denunció que su camioneta Kia Sportage recibió un impacto mientras circulaba sobre el Periférico Ecológico.

Caso febrero 2026 | Redes Sociales

En otro hecho, un comerciante aseguró que sujetos armados dispararon contra su Nissan Platina mientras transitaba por la Vía Atlixcáyotl. Aunque este episodio presenta diferencias debido a la presunta participación de varios hombres a bordo de otro vehículo, también se sumó a la conversación sobre los ataques en la zona.

Caso abril | Redes sociales

La repetición de los incidentes provocó que ciudadanos y usuarios de redes sociales comenzaran a utilizar un término que hasta hace poco parecía ajeno a la realidad poblana: 'tirador en serie'.

Sin embargo, las autoridades mantienen una postura de cautela.

El secretario de Seguridad Pública estatal, Francisco Sánchez, informó que las víctimas de los casos recientes no han formalizado denuncias ante el Ministerio Público, una situación que ha dificultado el avance de las investigaciones.

Aun así, explicó que la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla abrió una carpeta de investigación de oficio y mantiene coordinación con la Secretaría de Seguridad Pública para esclarecer los hechos.

También reconoció que los primeros incidentes habrían estado relacionados con disparos realizados con postas, mientras que los casos más recientes presentan características compatibles con municiones calibre 9 milímetros, lo que representaría un aumento en la capacidad de daño del posible agresor.

Hasta ahora, las autoridades no han precisado cuáles son exactamente los nueve casos que contabilizan oficialmente ni si dentro de ellos se encuentran aquellos que dejaron víctimas mortales.

Mientras tanto, la vigilancia fue reforzada con presencia de la policía estatal, elementos de la Guardia Nacional, corporaciones municipales de San Andrés Cholula, cámaras de seguridad y patrullajes permanentes en el corredor.

Refuerzan seguridad en vía Atlixcáyotl | EsImagen

El recuerdo de otros tiradores que paralizaron ciudades

La comparación inevitable ha surgido con otros episodios internacionales de ataques aleatorios.

En 2002, Estados Unidos enfrentó uno de los casos más recordados cuando John Allen Muhammad y Lee Boyd Malvo realizaron una serie de ataques en Maryland, Virginia y Washington D. C., asesinando a diez personas e hiriendo a varias más mientras realizaban actividades cotidianas.

Las diferencias entre ambos contextos son enormes y hasta el momento no existe evidencia que permita afirmar que Puebla enfrenta un caso similar.

Pero existe un elemento común que alimenta el miedo colectivo: la incertidumbre.

La imposibilidad de saber dónde ocurrirá el siguiente disparo, quién será la siguiente víctima o incluso si todos los ataques están relacionados.

Las teorías crecen donde faltan respuestas

La ausencia de una explicación definitiva ha provocado que surjan múltiples hipótesis.

Una plantea la existencia de un único tirador ubicado en puntos cercanos a la Vía Atlixcáyotl y el Periférico Ecológico.

Otra sostiene que distintos agresores podrían estar cometiendo hechos separados que la opinión pública terminó agrupando debido a las similitudes.

También se contempla la posibilidad de ataques realizados desde vehículos en movimiento o incluso que algunos daños reportados no correspondan a proyectiles de arma de fuego, aunque en diversos casos los peritajes médicos y mecánicos sí han señalado impactos balísticos.

La falta de información también ha provocado señalamientos erróneos. Incluso un ciudadano fue vinculado públicamente con estos hechos después de utilizar un apuntador láser verde para ahuyentar delincuentes, una relación que nunca fue confirmada por las autoridades.

La Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla mantiene abiertas las investigaciones, pero la pregunta central permanece intacta. Si todos los casos están conectados, Puebla podría estar frente a uno de los fenómenos criminales más extraños de su historia reciente. Si no lo están, la coincidencia de múltiples agresiones armadas en un mismo corredor urbano seguiría revelando una crisis de seguridad igualmente alarmante.

BTO

  • Jesús Zavala
  • Reportero de nota roja

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